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domingo, 23 de abril de 2017

Mis novelas

 

      ¿Hola? Si queda algún lector o lectora del blog por aquí, os diré que este último parón se debe a que se me estropeó el ordenador el pasado mes de diciembre y aún no me he comprado otro… Con esto os quiero decir que la sequía perdurará hasta que adquiera uno nuevo. Sin embargo, me las he apañado para publicar esta entrada en honor al día del libro.

     Si recordáis, en años anteriores “celebré” el día del libro con una sección llamada “la recomendadora de libros” y valoré publicar la tercera entrega en esta ocasión, pero también tenía pendiente hablaros de mis propias novelas y me parece que no hay tema más adecuado que este para la entrada del día del libro.

     Os confesé en la primera entrada de este blog mi atracción por la escritura, curiosamente, ahí os comentaba que este interés lo había canalizado a través de cuentos, cartas, diarios… pero no mencionaba las novelas; y es que el tema novela se merece capítulo aparte.

     Las novelas suponen un salto de categoría porque representan un reto mayor y una complejidad incomparable con respecto a lo que pueda suponer el hecho de decir: hay tal o cual noticia de actualidad voy a escribir mi opinión. Para escribir una historia hay que tener un tema, saber cómo desarrollarlo, pensar en un final que dé sentido a todo y que esté a la altura de lo anterior y por último tener (o buscar) toda la información sobre los detalles de lo que explicas que den la coherencia.

     Ideas (temas) muchas, infinitas. Para esto no tengo problema, me van asaltando por la calle. Lo complicado está en lo siguiente: el desarrollo. Ser capaz de elaborar toda una historia con el suficiente empaque a partir de una idea sencilla.

     Los primeros temas que me vinieron a la mente, hace ya muchos años, intenté llevarlos al papel pero se quedaron en unos primeros pocos capítulos estériles. Dados estos antecedentes, cuando me asaltó otra idea en 2008 (Un sueño de papel), pensé que iba a ocurrir lo mismo, que iba a quedar en agua de borrajas. Por ese motivo, para justificarme ante mí misma que no iba a ser una pérdida de tiempo, empecé a escribirlo en inglés. De ese modo aprovechaba para aprender un poco. Creo recordar que fue tras el cuarto capítulo cuando me di cuenta de que aquello iba para adelante y que el hecho de escribirlo en inglés me estaba limitando para expresar todo lo que quería. De modo que traduje lo que llevaba escrito y continué hasta terminarla, aproximadamente doce meses después.

    Una vez terminada, contacté con algunas editoriales, tentativa que no fructificó. Bueno, en algún caso me propusieron afrontar parte de los costes pero no es lo que me interesaba. Entiendo que haya personas que su meta, por encima de todo, sea publicar porque quieren hacer (o intentar) carrera con esto. Yo no. Escribo porque me gusta, cuando me apetece y si tengo algo que contar. No pretendo nada con ello más que mi propio deleite. Solo quería que saliera a la luz si alguien pensaba que era lo suficientemente bueno para salir a la luz, de lo contrario, no tenía ningún problema en que se quedara en mi cajón.

     El caso es que en febrero del año pasado recibí un correo electrónico del Rincón de Novela Romántica de B de Books (sello digital de Ediciones B) donde me comentaban que dado que mi novela había alcanzado la última ronda del Certamen de Novela Romántica Vergara-RNR de unos años anteriores, cuando yo lo había enviado, querían hacerme una propuesta para su publicación en formato digital. Sobra decir que acepté sin pensármelo dos veces. Y aprovecho esta entrada para agradecérselo.  

     Entre los meses de julio de 2014 y febrero de 2015 escribí una segunda novela (El bote de espinas). Tras ver publicada la primera con B de Books en agosto de 2016, les comenté directamente que tenía una segunda. La valoraron y también accedieron a publicarla. Esta segunda vio la luz en febrero de 2017.

     Y esta es mi experiencia. No tengo ninguna otra historia en el cajón ni nada entre manos. Estas dos las escribí porque eran el tipo de historia que me hubiera gustado encontrar como lectora en ese momento. Me encantó escribirlas, disfruté infinito y si alguien se anima a leerlas, espero que también os gusten. Tenéis la información para conseguirlas en el blog, en la columna de la derecha.

martes, 4 de febrero de 2014

Quién se ha llevado mi queso

    Tengo una lista de libros potencialmente interesantes a la que voy añadiendo títulos que me llaman la atención y tiro de ella cuando no sé qué leer.

    “Quién se ha llevado mi queso” es un libro que está en esta lista desde hace un par de años porque oí a una persona recomendarlo comentando que le había ayudado a adoptar una actitud proactiva en estos tiempos inciertos. La recomendación debió de calar bastante en mí porque no abundan los libros que no sean narrativa en mi lista.

    Bien, pues ayer me pareció un momento muy oportuno para coger este libro que, ya adelanto, se lee en una hora o poco más dado que es como una fábula infantil con una introducción y un debate final; y lo que importa realmente es la historieta central porque las otras dos partes lo único que hacen es presentarla y analizarla respectivamente.

   Lo que tenemos aquí es un laberinto en el que viven dos ratones y dos liliputienses cada uno con una característica definitoria y que representan diferentes partes de nosotros mismos. Estos personajes se mueven por el laberinto en busca de queso y lo encuentran, con lo que viven muy felices pero un día el queso desaparece y veremos cómo reacciona cada uno.

     El queso representa algo que deseamos tener: una relación, dinero, trabajo, etc. y el laberinto es la vida. El libro intenta enseñarnos cómo adaptarnos a los cambios.

   Después de haberlo leído, tengo que decir que está bien, creo que todo el mundo puede sacar algún aprendizaje de él pero tampoco me parece ninguna panacea ni la galaxia perdida. Esto lo digo porque en el prólogo nos afirman que esta historia ha salvado matrimonios, empresas, e incluso vidas (no exagero, lo pone). Sea como fuere, podéis echarle un ojo si tenéis curiosidad (notad que tampoco lo estoy recomendando enérgicamente). Y si no sois muy de leer, podéis ver la historia en youtube que está como en dibujos animados y dura 12 minutos.

    Mientras tanto, yo voy a buscar mi queso, que me lo han movido de sitio.

 


lunes, 22 de julio de 2013

La prueba del malvavisco

    El psicólogo Walter Mischel quiso estudiar la importancia del autocontrol en las personas y para ello realizó un experimento con niños de entre cuatro y seis años. 

    La prueba era muy sencilla. Se tomaba a cada niño por separado en una sala y se le daba un malvavisco (como una nube de golosina). Se le decía al niño que podía comerlo en ese momento o podía esperar a que la persona volviera y, entonces, le darían otro malvavisco. El adulto se marchaba y dejaba al niño solo frente a la golosina durante quince – veinte minutos. El experimento se realizó con más de seiscientos niños, de los que solo un tercio esperaron el regreso del experimentador y consiguieron su segundo malvavisco. 


   Se hizo un seguimiento de los participantes en la prueba y Mischel pudo comprobar que se daba una correlación entre los resultados del experimento y el éxito de los niños (adolescentes y adultos cuando hizo el seguimiento). Los niños que esperaron para obtener una recompensa mayor tenían más éxito, mejores habilidades sociales, comunicación más asertiva, seguridad en sí mismos y más tolerancia a la frustración. Mientras que los que no esperaron se mostraron como personas más inseguras, indecisas, irritables y celosas.

    El experimento ha sido replicado posteriormente y se ha puesto de manifiesto que no se controlaron todas las variables en la prueba de Mischel. En la universidad de Rochester, se llevó a cabo una variante de esta prueba con la que concluyeron que, a la hora del autocontrol, no es todo cuestión de personalidad, sino que también influyen las circunstancias y las expectativas asociadas al contexto. Es decir, que no es que haya dos tipos de personas: las que se comen el malvavisco y las que esperan; sino que una misma persona puede esperar en un momento dado o ser impulsiva en otro, dependiendo de la situación.   

jueves, 18 de julio de 2013

Efecto Werther

El suicidio es contagioso. Dicen que se producen más suicidios a raíz de una noticia sobre un suicidio; y a este fenómeno se le conoce como efecto Werther. 

El nombre proviene de la novela “las desventuras del joven Werther” escrita por Goethe en 1774. Werther es el protagonista de una historia de desamor que le lleva al suicidio. Muchos lectores de la época lo imitaron, vistiéndose con la misma ropa que el protagonista de la novela, colocándose ante un escritorio con un libro abierto y quitándose la vida con un arma de fuego. Por este motivo, el libro fue prohibido en Alemania, Dinamarca e Italia. 

Doscientos años más tarde, el sociólogo David Phillips acuñó el término que designa este efecto tras realizar un estudio con el que concluyó que el número de suicidios en EEUU era más elevado en los meses posteriores a las publicaciones de New York Times que hablaban de algún suicidio en portada. 

También cabe destacar el aumento de suicidios que siguieron a los de Marilyn Monroe y Kurt Cobain. 

Al otro lado del Atlántico, concretamente en Viena, también se produjo un gran aumento del número de suicidios en 1978, tras la puesta en marcha del metro de la ciudad (adivinad el método elegido por los suicidas).

Estos sucesos dieron la voz de alarma sobre cómo tratar este tipo de noticias en los medios de comunicación y existen una serie de pautas que los periodistas siguen para evitar este efecto contagio. Entre ellas, está evitar dar datos personales que despierten compasión, no ofrecer una explicación simplista de las causas, no idealizar el suicidio, no hacer ver que es una solución y no mencionar la palabra en el titular sino explicar la causa de la muerte en el cuerpo de la noticia.  

sábado, 2 de junio de 2012

Amica



La semana pasada estuve de visita en Amica y en otros dos de sus centros. Fue una experiencia muy interesante, aprendí mucho y creo que todo lo que ha conseguido esta organización es sus veinte años de vida se merece una mención. 



Amica es una iniciativa social que surgió para dar respuesta a las necesidades de personas con discapacidad de tipo física, psíquica y sensorial. Esto quiere decir que pueden atender desde una persona que nació con algún tipo de psicopatología severa hasta alguien que nunca ha tenido un ningún problema pero que, un buen día, tiene un accidente de tráfico, por ejemplo, y se queda paralítico.

En Amica parten de la idea de que las personas con discapacidad tienen menos formación y menos oportunidades de formación que el resto de personas; por eso, su principal objetivo es ofrecer formación con el fin de que sean independientes y autónomos. Para ello, adoptan un enfoque bastante novedoso, y es que se centran en las capacidades que posee cada persona para desarrollarlas y aprovecharlas para aprender a trabajar. La formación que dan en Amica es de todo tipo, siguiendo un itinerario individualizado que se hace a cada usuario. Así, enseñan desde cosas muy básicas para manejarse en la vida diaria (porque hay que tener en cuenta que algunas de estas personas han vivido recluidas en sus casas durante años sobreprotegidas por sus familias) como a organizar una jornada, habilidades sociales para relacionarse con los demás, etc. hasta instrucción en las competencias básicas de lectura, escritura y cálculo y formación para el empleo. Además de atender a la propia demanda de los mismos usuarios; esto es, si una persona, por ejemplo, quiere aprender informática pues le orientan sobre los centros donde puede acudir y le proporcionan toda la ayuda que necesite para asistir.

Después de la formación, el siguiente paso en el itinerario de Amica es el empleo protegido. Para ello, han creado una serie de empresas que tienen su propia forma jurídica (S.L. o lo que se tercie) que las hace independientes legalmente de la propia organización social Amica. Yo tuve la oportunidad de visitar la lavandería y la planta de reciclaje pero también tienen servicio de confección y otros. En estas empresas trabajan los propios usuarios de Amica, con jornadas de trabajo flexibles, según las posibilidades de cada persona. En el centro donde está la planta de reciclaje hacen la separación de los residuos que depositamos en el contenedor amarillo, una vez que ellos lo seleccionan y lo prensan, otras empresas lo recogen para utilizarlo como materia prima. También hacen actividades de concienciación de sobre la conservación del medio ambiente con grupos de escolares, recogida de papel y cartón en los comercios de Santander, recuperación paisajística y más. En la lavandería lavan todas las sábanas, toallas etc. del Ferry y toda la ropa de los todos los hospitales de Cantabria, uniformes incluidos. 


Una vez que los trabajadores de estos centros han aprendido a hacer las tareas encomendadas, cumplen los horarios y conocen la responsabilidad que supone tener un trabajo, desde Amica les animan a dar el siguiente paso, que es acceder al mercado de trabajo regular. Por este motivo, el director de Amica dice que es el peor director que hay, porque intentan desprenderse de los mejores trabajadores que tienen con la intención de que encuentren un puesto de trabajo que no sea protegido al tiempo que tienen que cubrir las plazas que van quedando libres con personas más inexpertas.

Amica tiene una red de contactos con otras empresas con las que hace concienciación sobre la contratación de personas discapacitadas en un intento de acabar con ciertos estereotipos negativos que todavía existen sobre este aspecto. Incluyen a los usuarios en las bolsas de empleo y los ayudan en los procesos de selección. Una vez que consiguen un puesto de trabajo, Amica proporciona toda la ayuda necesaria tanto al trabajador como a la empresa para que la persona pueda desempeñar su labor de forma exitosa.

Todo esto y más (viviendas de formación para la vida independiente, servicio de fisioterapeuta, logopeda, orientación laboral, atención temprana…) lo hace Amica otorgando un papel protagonista a las familias y sin poner un límite de tiempo a las personas para la consecución de los objetivos y la progresión.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Una torta a tiempo

   Una de las noticias de las que más se han hecho eco los medios de comunicación esta semana ha sido la de un juez de Estados Unidos que le dio una paliza a su hija de 16 años por descargarse música. La chica lo grabó con una cámara y lo ha difundido ahora (seis años después). En el video se ve como el padre le da una paliza con un cinturón con el beneplácito de la madre. Esta noticia ha reabierto el debate en EEUU sobre el castigo físico a los niños. 

   Es obvio que una paliza desproporcionada como la que menciono arriba, produce el rechazo de toda la sociedad y nadie se muestra a favor de “educar” así a los hijos. Ahora bien, cuando de lo que se habla es de la famosa "bofetada a tiempo" la cosa cambia. Según una encuesta del CIS de 2007, el 56% de los españoles se muestra a favor de hacer uso de esta violencia para reprender el comportamiento de los menores.

  Una torta a tiempo, que en ocasiones también se la llama “bofetada pedagógica” (lo que me parece lenguaje orwelliano puro y duro), es un cachete, un azote, un zarandeo o algo semejante que se le aplica a un niño esporádicamente para evitar que repita algún mal comportamiento del que ya ha hecho gala.

    Los padres y demás personas que están a favor de este proceder, son críticos con las nuevas corrientes políticas y pedagógicas que defienden que no se debe emplear ningún tipo de castigo físico sobre los menores. Argumentan que a ellos, sus padres, les dieron algún que otro tortazo durante su infancia y no por eso se han vuelto maltratadotes, sociópatas o inadaptados y creen que es apropiado actuar del mismo modo con sus hijos para evitar que se descarríen. 


Estoy de acuerdo con que el hecho de que un padre dé una torta a un niño no es como para ser portada de todos los periódicos, ni que lo procesen judicialmente ni como para señalarlo con el dedo. Tampoco creo que los niños que en alguna ocasión hayan recibido un cachete vayan a tener ningún tipo de problema psicológico ni social en el futuro por ello. Sin embargo, opino que las tortas y todo tipo de castigo físico son evitables en la educación, tanto en el aula como en el hogar.

Poner límites y normas es básico en educación; y cuando las normas no se cumplen y los límites se sobrepasan, se deben aplicar unas consecuencias. Ahí es cuando puede venir el castigo físico u otro tipo de medidas. Me parece que los padres que eligen el castigo físico, optan por lo "fácil", no tienen otros recursos para educar y están dominados por su impulso. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, el castigo físico, frente a otro tipo de medidas, tiene una serie de efectos negativos. Por ejemplo, con él, se consigue que el menor entienda que lo que hace no es correcto, pero no se le enseña lo que es correcto. Además, daña su autoestima, lo humilla y crea rencor, al tiempo que se está legitimando la violencia como forma de resolución de problemas.

Concluyendo, el hecho de dar una torta puntualmente a un niño no me parece una cosa gravísima; pero es totalmente innecesaria cuando se cuenta con otros recursos y formación educativa. Así que deberíamos preocuparnos menos por saber si la ley permite o no dar un capón a un niño y más por crear escuelas de padres y por asegurarse de que hay suficiente información disponible y accesible para todos sobre cómo afrontar problemas cotidianos y actuales con los chavales.

jueves, 18 de agosto de 2011

Verdugos


    Ayer podía leer en el diario Público la noticia de que se cumplían 40 años del experimento de psicología más controvertido de la historia de esta ciencia.

    El experimento se llevó a cabo en la Universidad de Stanford (California) bajo la batuta del profesor Philip Zimbardo. El objetivo era estudiar el comportamiento de los presos y para ello recrearon un ambiente carcelario en los sótanos de la universidad. Se eligieron a 24 sujetos, de los cuales doce debían ejercer el rol de presos y a la otra mitad les tocó hacer el papel de carceleros. Suspendieron el experimento a los seis días porque la situación se les fue de las manos. Los "carceleros" se metieron totalmente en su papel y se acabaron trasformando en unos sádicos torturadores carentes de sentimientos de empatía y de compasión.


    Al leer esta noticia recordé un interesantísimo documental que vi la semana pasada llamado "El juego de la muerte". Este documental recreaba otro experimento psicológico clásico, similar al anterior.

    Este otro proyecto tuvo lugar en la Universidad de Yale y fue dirigido por el profesor Stanley Milgram. En él, había dos sujetos (se repitió con varias parejas) uno de ellos debía memorizar una lista de cosas y, el otro, más tarde, le examinaba sobre ella. Cada vez que fallaba, debía darle una descarga eléctrica que iba aumentando en potencia a medida que iba cometiendo más fallos. El "examinado" era un cómplice y fallaba a propósito. Estaban en habitaciones separadas pero el sujeto experimental podía oír los quejidos (que iban en aumento) y las súplicas de detener el "juego" del "examinado" y aún así, continuaba con la prueba y no paraba. En el documental que cito, se recrea este experimento pero disfrazado de concurso de la televisión, con lo que añade más ingredientes al estudio psicológico.


    En todos estos casos se ve cómo, personas normales que no tienen una vena sádica ni ningún tipo de maldad potencial, una vez que se comprometen con unas normas, asumen el rol que se les ha asignado y acatan una autoridad que creen legítima, siguen adelante con lo que deban hacer aunque eso vaya en contra de sus principios y valores. Existen varios mecanismos psicológicos que permiten resolver esa disonancia cognitiva que se produce.

    Este tipo de experimentos explica a la perfección la actitud y el comportamiento de, por ejemplo, oficiales nazis ante órdenes de aniquilar a miles de personas.

miércoles, 29 de junio de 2011

Adicciones digitales

    Anoche estuve escuchando un programa de radio en el que estuvieron hablando de las adicciones digitales y me pareció un tema bastante interesante. Ya hemos visto todos en la noticias que los adolescentes están todo el día colgados del móvil y que les llegan facturas de 200 euros pero, a lo mejor, lo que se nos pasa más desapercibido son pequeñas conductas que realizamos, que de repetitivas se vuelven rutinarias y que van cambiando nuestra forma de vida sin darnos cuenta y que a lo mejor no son del todo saludables. ¿Encendemos el ordenador nada más llegar a casa aun antes de quitarnos el abrigo? ¿Estamos en Internet sólo porque no tenemos nada que hacer aunque no estemos buscando/haciendo algo en concreto? ¿Enviamos sms totalmente prescindibles? ¿Tenemos el móvil al lado de los cubiertos cuando estamos comiendo?

    En la entrada que conmemoraba el 76 aniversario de Alcohólicos Anónimos hablamos un poco de las adicciones y allí os decía que lo peligroso de ellas es que se trata de conductas que en cierta medida son normales y muchas veces necesarias pero la línea hacia el abuso y la dependencia se cruza sin que nos demos cuenta, así que, puede que estemos haciendo un uso de la tecnología poco aconsejable.

    Las adicciones digitales se consideran ya una patología a todos los efectos, afectan principalmente a los adolescentes y el objeto adictivo en cuestión puede ser el teléfono móvil, los ordenadores/Internet o las videoconsolas. Para hablar de adicción hay que despejar las nubladas fronteras entre el uso, el abuso y la dependencia y con este fin un autor norteamericano llamado Daniel Sieberg ha elaborado una tabla de puntos que cualquiera puede autoaplicarse. Sieberg habla de "obesidad digital" comparando el problema de la adicción digital al problema de la obesidad alimentaria. En este caso, existe el llamado Índice de Masa Corporal que permite diferenciar objetivamente la obesidad del simple sobrepeso. Esta tabla de puntos persigue el mismo objetivo.

Calcula tu dieta digital:
Por cada teléfono móvil que tienes súmate tres puntos.
Por cada ordenador portátil un punto.
Por cada tablet te tienes que sumar dos.
Por cada e-reader deberías sumar un punto.
Por cada servicio de sms que utilizas súmate cinco puntos.
Por cada identidad que tienes en Internet y que te pide un registro distinto, súmate cinco puntos.
Por cada ordenador "fijo" que tienes súmate un punto.
Por cada cuenta de correo que utilizas, dos puntos.
Por cada máquina digital, un punto.
Por cada objeto que no entra en la categoría anterior pero que necesite un cargador súmate un punto.
Por cada blog que escribas o en el que comentes, súmate dos puntos.

    El autor considera que un puntuación por debajo de 24 es un nivel bajo. Un resultado entre 25 y 35 es una puntuación media en la que ya recomienda cierta "dieta digital" para ayudar a mejorar la salud y la organización y por encima de 36 estaríamos hablando de un problema en el uso de la tecnología.

    Como todo en la vida, (la televisión, la comida, el alcohol, los juegos…) la tecnología es algo que hay que saber dosificar y controlar, para eso es básico la educación. Hay que enseñar a los niños desde pequeños a hacer un buen uso de las cosas, a contenerse, y a hacer un ocio y una vida saludables. El problema de las nuevas tecnologías es que son eso: nuevas; y a muchos padres les ha pillado con el pie cambiado. Sus hijos tienen un smartphone pero muchos de ellos no tienen ni idea del potencial del telefonito o les castigan sin salir pero los chavales se quedan metidos en la habitación con el ordenador e Internet y es peor el remedio que la enfermedad. Para ayudar a cerrar un poco la llamada brecha digital, Juan Manuel Romero ha escrito el libro en patera y haciendo agua (que presentó ayer en el programa de radio que escuché) que se puede descargar gratuitamente y tiene buena pinta. 


sábado, 18 de junio de 2011

EREs


    La idea de escribir esta entrada surge por el último post de un blog amigo que se hace eco de la iniciativa de unos trabajadores del país vasco que intentan impedir que la empresa para la que trabajan lleve a cabo el expediente de regulación de empleo que ha anunciado. La iniciativa en cuestión consiste en una especie de video-clip en el que salen en paños menores haciendo su trabajo. Le comentaba yo en esta entrada que, hoy en día, para tener repercusión mediática hay que despelotarse o liarse a tortas. Pero más allá de esta anécdota lo que me llevó a la reflexión de esta noticia fue otra cosa.

    Al contrario de lo que se pueda pensar, no es la situación de crisis que vivimos o una mala situación de la empresa ABB la que ha conducido a programar este ERE; ya que, por lo que cuentan, esta empresa ha tenido un beneficio de 30 millones de euros en los tres últimos años. Hay trabajo y hay dinero, pero el trabajo se lo quieren llevar a países con mano de obra más barata; como quien cambia de calle los hoteles del monopoly.

    Esto me recordó otra noticia del pelo, también bastante reciente y más sonada: el ERE de telefónica. Otra empresa que no atraviesa malos momentos, que la cifra de sus beneficios tiene muchos ceros y que ha repartido no sé cuántos pluses a directivos, pero que quiere echar a 8.500 personas. Estos no tienen intención de llevarse el trabajo a ninguna parte, así que suponemos que los que se quedan van a estar un poquitín sobrecargados.             

    Todos sabemos que con la crisis muchas empresas lo han pasado mal –especialmente pequeñas y medias y según de qué sector estemos hablando– y han tenido que tomar medidas para paliar las adversidades. Entre estas medidas está la de despedir empleados, la cual puedo llegar a entender cuando ninguna previa ha dado los resultados deseados y se han agotado las ideas. Pero desde luego, que no concibo "el despedir por despedir". No sé que tipo de gente con sangre fría toma estas decisiones y tampoco sé dónde han estudiado porque cito textualmente de mi libro de Psicología de las Organizaciones: Con el downsizing (reducción de plantilla) a corto plazo se consiguen reducir costes, a medio plazo produce una caída del rendimiento […] en la media de la muestra analizada, no se observan aumentos de rentabilidad a largo plazo. […] el downsizing provoca cambios en los puestos de trabajo […] como consecuencia los empleados muestran una reducción de la implicación y satisfacción con el puesto y con la organización. […] La situación de los supervivientes es muy estresante, perciben su situación como insegura e injusta […] [Un investigador] identifica una serie de respuestas emocionales en los supervivientes como la culpabilidad, la traición y el aislamiento social.

    Os decía que no sé dónde habrá estudiado esta gente, pero me lo puedo imaginar: en una universidad privada (–Buenos días, ¿qué desea? –Un título universitario. –Son 15.000 euros. –Tenga el cheque. –Muy bien, muchas gracias. Oiga, ¿no querrá también un par de masters…?) En fin, así nos luce el pelo. 


viernes, 10 de junio de 2011

Alcohólicos Anónimos


    Todo el mundo ha oído hablar en mayor o menor medida de alcohólicos anónimos (AA). Conocemos cómo funciona sobretodo por películas, libros y series de televisión. Aquello de “hola, me llamo Fulanito y soy alcohólico” es la carta de presentación de esta comunidad en la ficción. Sin embargo, es de suponer que, como todo lo que se refleja en las historias inventadas, está sujeto a mitificación y errores de bulto más o menos pretendidos y por ello,  puede que nuestra percepción de estos grupos de ayuda se aleje bastante de cómo son en realidad.
                                                        
    ¿Y a santo de que viene hoy esto de Alcohólicos Anónimos? Os estaréis preguntando. Viene a santo de que hoy se cumplen 76 años desde su fundación. Arrancó en Akron (Estados Unidos) de la mano de un hombre de negocios llamado Will, quien llevaba una época alejado del alcohol y buscó a otro ex-alcohólico para compartir con él sus experiencias intentado, de este modo, superar un mal momento y evitar una recaída. Durante ese tiempo, se dio cuenta de que le era más sencillo mantenerse sobrio si intentaba ayudar a otras personas con su mismo problema para que no bebieran.

    En España, la historia de AA se remonta a 1955, cuando hay constancia de que un médico de Madrid se pone en contacto con Nueva York para solicitar información de los métodos de esta comunidad. Después, en 1970, cuando ya había grupos formados por toda la península, deciden estructurarse como asociación a nivel nacional.

    Alcohólicos Anónimos está presente en 150 países. En España hay unos 550 grupos, de los cuales, 12 están en Cantabria. 


    Las adicciones son un problema muy serio que en muchos casos no son entendidas como lo que son –enfermedades–. Algunas personas a las que les toca muy de lejos o a las que no les ha tocado nunca (ni siquiera de lejos) lo perciben todavía como se percibía antiguamente, como si la gente acaba cayendo en esas espirales por flaqueza de espíritu, dejadez o falta de moral. Nada más lejos de la realidad. Lo peligroso de las adicciones es que se trata de conductas que en una medida moderada se consideran normales y son cosas que todo el mundo hace. Las líneas entre la normalidad y el abuso son difusas y se sobrepasan sin que nadie se de cuenta y, finalmente, cuando se advierte de que existe una adicción, la situación ya es realmente dramática.

    Superar una adicción ya sea de alcohol, drogas, comida, sexo, compras… no es tarea sencilla. Hay diferentes terapias que tienen mayor o menor porcentaje de éxito. Pero sin duda, las mejores (en mi  opinión) son las que abarcan diferentes facetas de las personas. Desde mi punto de vista, encuentros con personas que han vivido o viven la misma situación son una parte básica de una rehabilitación, pero alguien que quiera dejar atrás una adicción no se puede apoyar solo en el pilar de una terapia de grupo donde se intercambian experiencias.

domingo, 24 de abril de 2011

Kiki y Booba

Al final de la última entrada del blog os proponía un pequeño experimento relacionado con el tema de la sinestesia. Simplemente se trataba de darles a unas figuras los nombres de Kiki y Booba respectivamente. Sin más dilación vamos a pasar a comentarlo.


  Como algunos ya advertisteis y bien comentasteis, la mayoría de la gente da el nombre de Kiki a la figura con formas puntiagudas y Booba a la de formas redondeadas. Y cuando digo la mayoría, digo entre un 95 y un 98% de las personas que han respondido a esta cuestión en diferentes culturas.

Personalmente, me parece algo muy curioso porque, en principio, asignar estos nombres a unas figuras debería ser fruto del más puro azar pero, evidentemente, no es así. Más allá de lo anecdótico del tema, están las implicaciones que conlleva. Como ya adelantaba el día que lo propuse, este mecanismo podría ser una de las bases del lenguaje, ya que, como vemos, nos conduce a utilizar ciertos sonidos para referir unas cosas y otros sonidos para otras cosas. Siempre se ha sostenido que el lenguaje es un proceso arbitrario por el cual utilizamos unos fonemas para designar conceptos e ideas, pero a la vista está que no es del todo arbitrario.

jueves, 21 de abril de 2011

Sinestesia

    La sinestesia es una capacidad muy peculiar que posee una minoría de personas y que cuando supe de ella por primera vez me llamó muchísimo la atención; por eso la hago un hueco en el blog.

   Esta facultad consiste en la "mezcla" de percepciones sensoriales. Es decir, las personas reciben un estímulo propio de un sentido (por ejemplo, un sonido) y, además de esa, tienen, al mismo tiempo, una respuesta propia de otro sentido (por ejemplo, un sabor). Así, algunas personas pueden ver los sonidos, oler las formas, sentir los colores o saborear la música.


    Pongamos por caso, tenemos a Isabelita que padece el fenómeno de la sinestesia. Lo que le ocurre es que cuando escucha los días de la semana, al mismo tiempo que los escucha, ve un color y, además, siempre el mismo color asociado al mismo día de la semana. Cuando  Isabelita escucha "jueves" ella ve el color verde y lo ve de una manera real, no es un truco de la memoria o la imaginación.

    Se sabe que la experiencia es real porque se ha comprobado haciendo escáneres a las personas que tienen ese tipo de sinestesia (la modalidad sonido-visión). Durante la resonancia se les decían las palabras que ellos asociaban a las visiones y se comprobaba como se les activaban las áreas propias del cerebro relacionadas con la visión (lóbulo occipital), esto ocurría incluso con sujetos ciegos.

    También les ocurre que cuando reciben un estímulo que no coincide con "su combinación" –por ejemplo, en el caso de Isabelita si lee la palabra "jueves" escrita en rojo en vez de en verde– les produce una emoción negativa que se puede medir objetivamente a través ciertos marcadores biológicos.

    Algunos científicos plantean la posibilidad de que la sinestesia no sea un fenómeno tan extraño e inusual como se tiende a pensar, más bien, dicen que estos casos tan peculiares solo representan una forma extrema de algo que todos tenemos en menor medida. Se piensa que la sinestesia está en la base de los procesos creativos. También queda patente en metáforas que todos usamos y comprendemos perfectamente como verde chillón o frío amargo. Los gestos que realizamos mientras hablamos también podrían ser una manifestación de estos mecanismos porque son una representación gestual de palabras compartida y entendida por todos. Y lo más importante de todo: el lenguaje. En el lenguaje relacionamos palabras con significados de forma aparentemente arbitraria, pero, ¿cómo comenzó todo el proceso si sabemos que no fue fruto de un acuerdo explícito decir "vamos a llamar mesa a la mesa" etc.? Algunas teorías apuntan a los mecanismos de la sinestesia para dar respuesta al origen del lenguaje. 

    Para despejar la duda de si damos sonidos arbitrarios para designar a las palabras que relacionamos con conceptos os propongo un pequeño experimento. Aquí tenemos dos formas. Una de ellas se llama Kiki y la otra Booba. Decidid a qué figura le corresponde cada nombre.

miércoles, 6 de abril de 2011

Cambio de sexo

    Queridos amigos del blog, sé que os tengo un poco abandonados últimamente. Esto es debido tanto a falta de tiempo para escribir, como a falta de ideas sobre lo que escribir y mucho me temo que la frecuencia de entradas por semana que se da últimamente se va a convertir en la tónica general. Yo ya era consciente de que el ritmo de un post cada un día o dos con el que arranqué era imposible de mantenerlo mucho tiempo; y ahora la sequía "creativa" lo hace patente.

    Hoy no tenía nada especial que contaros pero no quería dejar pasar un día más con el blog en barbecho, así que he tirado de "manual" (un libro de la carrera) para contaros un caso curioso. Y curioso es también que va de gemelos. Me vais a poner el sambenito de los gemelos, lo sé. Y, verdaderamente, no es que tenga un interés especial en este fenómeno de la naturaleza, pero supongo que por la singularidad de su situación permiten dar a conocer más casos curiosos de la ciencia médica y/o psicológica.

    El tema de los transexuales es un tema polémico donde los haya. Hay personas que piensan que es un "capricho" o una desviación de la naturaleza que alguien quiera cambiarse de sexo; y hay quien considera que estas personas no es que "quieran" cambiarse de sexo, sino que realmente consideran que pertenecen al sexo opuesto al que dicen sus genes y que realmente su cuerpo tiene los órganos sexuales incorrectos, por decirlo de alguna manera.

    Esto podría solucionarse con la máxima de "vive y deja vivir" que cada cuál se considere lo que quiera, vista como quiera, se ponga el nombre que quiera, etc. mientras respete a los demás. Sí, podría ser así, pero las cosas no son tan fáciles. ¿Por qué? Porque las personas que se quieren hacer un cambio de sexo piden que la operación (muy costosa, imagino) sea asumida por la Seguridad Social porque para ellos es una cuestión de equilibrio personal y de salud mental, si me apuras. Entonces claro, aquí ya tiene derecho a opinar hasta el sursuncorda porque la pasta también sale de su bolsillo; así que el debate está servido.

    El caso de los gemelos que paso a relatar, nos puede ayudar a despejar las dudas sobre si la identidad de género es algo innato en la persona y que no se puede alterar (aunque no sea acorde con el sexo biológico) o, si por el contrario, es algo "educable" o moldeable según el capricho de cada cual.

    Nuestros protagonistas son dos gemelos monocigóticos varones a los que hicieron la circuncisión a los siete meses de edad. El pene de uno de los bebés fue accidentalmente destruido durante el proceso y el médico recomendó la castración del niño, que se le hiciera una vagina artificial, que fuese criado como una niña y que se le sumistrasen estrógenos durante la pubertad. Los padres siguieron el consejo. En un seguimiento a largo plazo, se encontró que el niño/la niña se desarrolló siguiendo una línea masculina a pesar de los esfuerzos de sus padres por conseguir lo contrario, hasta que a los catorce años se reveló y comenzó a vivir como un hombre, se casó a los veinticinco años con una mujer y tuvo hijos adoptivos y en 2004 se suicidó.

    Lean, juzguen y saquen sus propias conclusiones.

jueves, 24 de marzo de 2011

Savantismo

    He visto un documental llamado "Las gemelas superdotadas" que cuenta la historia de dos mujeres gemelas monocigóticas autistas y que, al mismo, tiempo sufren el síndrome de savant, lo cual no es de todo raro porque la relación entre autismo y savantismo es muy estrecha.

    El síndrome de savant ocurre, mayoritariamente, entre personas autistas y más raramente, entre personas con retraso mental grave. Lo que caracteriza a este síndrome es que dota a quien lo padece de alguna capacidad cognitiva extraordinaria como la memoria, la destreza matemática o aptitudes artísticas como la música o la pintura. En el caso de las gemelas, ellas tenían una memoria prodigiosa que les permitía recordar en que día de la semana cae cualquier fecha, lo que comieron ese día, el tiempo que hacía, etc.

    Hay unos cincuenta casos de este fenómeno registrados en todo el mundo, por eso el caso de estas hermanas es tan especial, porque se trata de gemelas idénticas, lo cual no se había visto en la historia de la medicina y, como decían en el video, puede que nunca se vuelva a dar. Los escáneres de sus cerebros no muestran ninguna anomalía y muestran cerebros completamente normales. A día de hoy, no existe ninguna teoría médica que dé explicación a este fenómeno.

    Lo paradójico de todo esto es que, como digo, se trata de personas autistas o con severos retrasos por lo que no pueden llevar una vida totalmente independiente, sino que necesitan vivir al amparo de alguien aún cuando son capaces, por ejemplo, de memorizar planos y direcciones como si se tratasen de un ordenador.

viernes, 11 de febrero de 2011

Motivación

    “–Si apruebas todo en junio te compro una moto”.

    Una moto, un perro, el carné de conducir, un viaje a Ibiza… Las variantes de la frase son muchas pero el objetivo es siempre el mismo: motivar a los hijos para que estudien y aprueben. No todas las familias recurren a estos incentivos ya que en muchos casos se considera que los estudios de los niños son su responsabilidad y obligación y no tienen porqué recibir nada a cambio de obtener buenas notas. Sin embargo, todos hemos oído casos o hemos tenido compañeros que gozaban de estos premios en caso de cumplir su parte del trato. Además, y no lo digo como dato empírico, solo como percepción personal –por lo que puedo estar equivocada– creo que esto se da en más casos hoy en día que años atrás. De hecho, ahora, muchas veces parte de la iniciativa de los propios niños solicitar algún premio si aprueba un examen próximo o una evaluación.

    Por todo esto, hoy quería hablar de la motivación. Vamos a conocer un poco más qué es eso a lo que llamamos motivación y cómo funciona. En primer lugar, debemos distinguir entro dos tipos de motivación: motivación intrínseca y motivación extrínseca. La primera de ellas hace referencia a cuando realizamos una actividad por el mero placer que nos reporta llevarla a cabo. El incentivo o beneficio que nos reporta está ligado exclusivamente a la ejecución de dicha actividad. Por ejemplo, alguien lee porque personalmente, le reconforta el acto de leer. Por el contrario, la motivación extrínseca se refiere a las actividades que hacemos motivados por la obtención de recompensas externas. Por ejemplo, leer libros, no porque a la persona le guste, sino porque le suben la nota en literatura un punto.

    Bien, pues lo interesante se encuentra en la relación que se da entre ambos tipos de motivaciones. Se ha hallado en diferentes estudios empíricos, que el hecho de ofrecer recompensas externas a niños por realizar actividades para las que estaban motivados intrínsecamente, disminuye su interés por esa actividad. Pongamos un ejemplo para que quede claro. Imaginemos, Alfonsito es niño de siete años que practica tenis dos veces por semana. A Alfonsito le gusta el tenis. Va feliz a los entrenamientos y le encanta jugar partidos. Un día gana un partido contra un niño mayor que él y sus padres le compran la nintendo DS por haber ganado y por sus progresos como tenista. Alfonsito empieza a perder el interés genuino que él tenía por el tenis. Puede que lo practique concienzudamente si quiere obtener un portátil pero no por placer. Este hecho, que se llama efecto de sobrejustificación, solo ocurre con las recompensas externas materiales pero no con las informativas. Es decir, en el caso de Alfonsito, si sus padres en vez de comprarle un regalo le hubieran felicitado y le hubieran dicho que lo había hecho muy bien, que siguiera así y que estaban orgullosos (también sería recompensa externa, pero no material), Alfonsito seguiría muy motivado en esto del tenis.

    Así que juzguen por ustedes mismos y después decidan y obren en consecuencia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Celos

       
        Es popularmente conocido que los celos son una reacción del ser humano que incluye componentes tanto emocionales como motivacionales y cognitivos (pensamientos) que se activan por la amenaza o percepción de amenaza de pérdida de una relación amorosa por la presencia de terceros. Es un fenómeno que se da en todas las culturas, tanto en hombres como en mujeres y es una de las principales causas de agresión y de homicidio dentro del matrimonio.

        Los científicos le han buscado las vueltas a esto de los celos y han desarrollado teorías para todos los gustos. Yo, hoy en el blog, os voy a contar lo que dice la corriente científica evolucionista sobre los celos porque me parece curiosa e interesante. Ya me contaréis qué opináis y si estáis de acuerdo o no.

        El enfoque evolucionista echa mano de la teoría de Darwin para dar explicación a muchos comportamientos humanos. En este caso, los celos. Según esta teoría, las actitudes que despiertan los celos en hombres y mujeres no son las mismas. El hombre, que era el que salía a cazar y a traer alimento para las familias, siempre ha tenido el problema de la certeza de la paternidad. No podía estar seguro de que sus hijos fueran realmente suyos. En caso de que no lo fueran, estaba ‘malgastando’ su energía y recursos en contribuir a propagar los genes de otro. Es por esto, que los científicos evolucionistas dicen que a los hombres se les activará el mecanismo de los celos fundamentalmente ante una infidelidad sexual de su pareja o ante la sospecha de ella. Evidentemente, la mujer nunca tuvo el problema de saber quien es la verdadera madre de sus hijos y, en el caso de tener descendencia, ya sabía que sus genes se estaban propagando. No obstante, la madre necesitaba el compromiso de su pareja para que él volviera con comida con la que alimentar a la prole. Lo que le preocupa a la mujer es que el hombre esté invirtiendo su tiempo, energía y recursos (que deberían estar destinados a los críos) en otra relación o relaciones. Por esto, concluyen los expertos que, en las mujeres, los celos se activarán con mucha mayor probabilidad ante una infidelidad emocional o una sospecha de ella.

sábado, 22 de enero de 2011

Razonamiento humano (y II)

       El juego que os propuse el otro día se llama tarea de selección y fue ideada por el psicólogo Peter Wason (1924-2003) para poner a prueba la capacidad de razonamiento del ser humano. Esta prueba tiene varias versiones, la que yo puse es la versión abstracta, la más complicada. El porcentaje de respuestas correctas se sitúa en torno al 5%, ni siquiera las personas con alto CI la resuelven correctamente. Las otras versiones son más sencillas porque en las tarjetas, en vez de aparecer números y letras, aparecen palabras significativas y la frase de premisa se asemeja a situaciones de la vida cotidiana con lo que el porcentaje de respuestas correctas asciende hasta el 62% (según los casos).

        La prueba consistía en decidir qué tarjetas sería necesario dar la vuelta para comprobar si la frase cada tarjeta que tiene una E en una cara, tiene un 4 en la otra es cierta o no.

         
            Pues bien, la respuesta correcta es que hay que elegir las tarjetas E y 7. Vamos a ver porqué. La tarjeta E es necesario girarla porque si en el reverso encontramos un 4, se valida la regla, mientras que si encontramos un 7 la falsearíamos automáticamente. Esta respuesta la da la mayoría de la gente y es correcta. La tarjeta D no suele ser elegida y no hay que elegirla. Es irrelevante lo que haya al otro lado. La tarjeta 4 es una de las que mayor confusión genera. Es masivamente elegida, cuando no es necesario para certificar la veracidad de la premisa. ¿Por qué la elegimos? Porque asumimos que “si E entonces 4”, lo contrario también es cierto “si 4, entonces, E” pero eso no es correcto. Imaginad que al dar la vuelta a la tarjeta 4 hubiéramos encontrado una D, la información sería totalmente irrelevante porque recordad que lo que nos importa es lo que haya en los reversos de las tarjetas E, no de las tarjetas 4; por tanto, no merece la pena girar la tarjeta 4. Por último, la tarjeta 7, que no suele ser elegida y debería serlo, puesto que si tuviera en el otro lado una E, nos proporcionaría la información suficiente para decir que la premisa de la que partíamos es falsa.

        Así que como vemos, nuestra mente no razona de manera lógica. Tendemos a confirmar la validez de la regla en vez de su falsación, que es realmente lo que necesitamos para sacar una conclusión en este caso. Nuestra mente no es racional, es pragmática. Utiliza trucos, soluciones conocidas, heurísticos, sesgos o atajos para resolver problemas y tomar decisiones. Esto no es malo porque casi siempre nos sirven y nos llevan a buen puerto y, además, nos ahorran tiempo y energía. Pero sabed que no nos podemos fiar de nuestro razonamiento al 100%.