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viernes, 12 de junio de 2015

Rehidratación de cadáveres

    Ciudad Juárez (México) es una de las ciudades más peligrosas del mundo, donde se comente un gran número de asesinatos tanto motivados por los cárteles de la droga como por crímenes machistas. En muchos casos, los cuerpos de las víctimas son encontrados meses o años después y resulta imposible identificarlos por el avanzado grado de descomposición. Por este motivo, existe a las afueras de la ciudad una gran fosa común donde los cadáveres anónimos se alinean enterrados bajo chapas con una numeración.
   
   Alejandro Hernández Cárdenas es un odontólogo forense a quien le preocupaba esta situación. Comenzó a pensar de qué modo sería posible conseguir identificar estos cuerpos y para ello estuvo experimentando con las técnicas que había aprendido. Y al final lo consiguió: rehidratación.

    Está técnica consiste en sumergir al cuerpo en una especie de bañera llena de agua y de un compuesto químico que el doctor no revela por cuestiones de patente, durante unos tres días aproximadamente (varía dependiendo del caso).

    Gracias a esto, cuerpos que se encuentran en estado de putrefacción o descomposición recuperan su aspecto “normal” lo que facilita cosas tan importantes que de otro caso no serían posibles como: conseguir las huellas dactilares, poder ver las características del cuerpo (cicatrices, marcas, posibles tatuajes…) lo que además de permitir la identificación puede revelar datos cruciales sobre la causa de la muerte, como en el caso de heridas y cortes.
   

    Escuché esta información y me pareció tan relevante como para ponerla aquí porque opino que el señor Hernández Cárdenas tiene un gran mérito al haber conseguido este pequeño gran avance. No solo se trata de poder saber cuál es la identidad de un cadáver encontrado. Es que además de eso, se obtiene información del crimen, con lo que se puede investigar y acusar al culpable con pruebas científicas. Y entre las consecuencias más humanas, permite devolver los restos de un ser querido a una familia. El hecho de encontrar el cuerpo alivia el proceso de duelo y es posible enterrar a la persona con dignidad. Además, gracias a que el cuerpo recupera su aspecto original se puede, incluso, velarlo a caja abierta. 



lunes, 25 de julio de 2011

Eutanasia

Seguimos hablando de documentales. Si el último trató de personas que cambiaban radicalmente de vida alejándose de la sociedad, esta vez lo hacemos de personas que quieren poner fin a su vida. Tratamos el polémico tema de la eutanasia.   

    El documental que he visto se llama Exit, el derecho a morir; se centra en una asociación de Suiza, llamada precisamente exit, que presta asistencia a personas que quieren acabar con su vida; pero vayamos por partes.

    Suiza es el único país del mundo en el que es legal el suicidio asistido. Lo tiene recogido en su artículo 115 del código penal, que permite la muerte con dignidad desde principios del siglo XX. Las bases para llegar a este punto las sentaron los soldados que prestaban sus armas a los suicidas por cuestiones de honor. Gracias a esto, surgió la asociación exit formada por voluntarios que atienden a las peticiones de personas que quieren morir; aunque no tienen en cuenta las demandas de cualquiera. Tienen una normas estrictas que les dicen a quién aceptar y a quién no. Entre ellas, la persona debe vivir en Suiza, debe decidir por sí misma, es decir, estar en sus cabales, debe tener una enfermedad incurable que le acarree grandes sufrimientos, tanto físicos como psicológicos y debe reiterar su solicitud de asistencia de muerte en varias ocasiones, no es cuestión de "aquí te pillo, aquí te mato" (permítaseme un poco de humor negro para aderezar este tema tan serio).

    La primera vez que alguien se pone en contacto con la asociación, expone su caso y estudian si se encuentra dentro del marco de actuación. De ser así, le envían una documentación que tiene que rellenar y se le asigna un voluntario en concreto. Este voluntario de la asociación va a conocer a la persona y a su familia en su domicilio, y repite las visitas varias veces. Normalmente, la gente que demanda suicidio asistido lo hace siendo consciente de que tiene una enfermedad incurable (esclerosis múltiple, parkinson, casos particulares de cáncer…) pero se pone en contacto con la asociación antes de estar en los estadios finales de sus enfermedades para tener todo cerrado cuando llegue el momento de máximo sufrimiento, por eso, los voluntarios visitan durante meses a los enfermos, estrechan lazos y, para ellos, el proceso es emocionalmente muy duro.

    Cuando llega el momento, que es siempre elegido por el paciente, el voluntario asignado adquiere los medicamentos que van a provocar la muerte y va al domicilio del paciente. En primer lugar, le da unas pastillas para que el veneno posterior no le haga vomitar ni le produzca ningún rechazo. Entre las pastillas y el veneno dejan pasar 20 minutos en los que la persona puede replantearse su decisión. Si sigue adelante con su determinación, el voluntario hace la mezcla y la persona se lo bebe. Tarda en morir pocos segundos. Una vez que ha muerto, el voluntario llama a una patrulla de la policía y a un médico forense para que constaten que lo que ha ocurrido allí ha sido un caso de suicidio asistido. Y fin de la historia.

    Desde la organización exit dicen que las peticiones están aumentando considerablemente, sin embargo, su deseo es dejar de existir, porque a su entender, la labor que ellos hacen deberían llevarla a cabo los médicos de cabecera.

    Después de ver el reportaje, he estado indagando un poco por Internet sobre este tema y he visto que existe una segunda asociación en Suiza dedicada al suicidio asistido. Se llama dignitas y está envuelta en una gran polémica porque a diferencia de exit, esta atiende también las peticiones de personas extranjeras, lo cual ha producido un fenómeno que han llamado "turismo de la muerte". Gente que se desplaza a Suiza exclusivamente para este fin.  


Y ahora, después de haberos hecho un resumen de lo que he visto en el documental y de haberos contado las cosas relevantes que, a mi entender, he encontrado, es cuando debería emitir una opinión; pero me parece que sería una opinión muy frívola y muy a la ligera. La eutanasia es un tema que, junto algunos otros, está ahí, en debate constante, que se reaviva cuando hay algún caso que adquiere cierta relevancia y del que todo el mundo se atreve a opinar. Yo no estoy en una situación de ese tipo ni he tenido ningún caso cercano, por lo que no conozco como puede ser la vivencia de una experiencia así. Lo que sí sé es que hay gente que sufre muchos dolores físicos hasta el punto de que la vida ya no les merece la pena y prefieren morir, mientras que hay personas en situaciones similares que prefieren aguantar porque piensan que no son dueños de sus vidas o porque no quieren hacer pasar por ese trance a sus familiares o porque yo qué sé porqué. Algunos quieren estar sedados, otros no… El caso, es que me parece una situación tan delicada y tan personal que nadie debería tener derecho a decirle a una persona que está pasando por eso lo que puede hacer con su vida y con su sufrimiento y lo que no. Me parece de una gran bajeza moral decirle a un tetrapléjico –pongamos por caso– que lleva 10 años sin levantarse de la cama, necesita ayuda para todo y no puede ni abrazar a sus seres queridos que es que su vida no le pertenece a él, es un regalo de Dios y que debe aguantar hasta el final. ¿Estamos tontos o qué? 

    En fin, para terminar, diré que el marco legislativo que regule esto debería ser muy amplio y flexible para contemplar y respetar los deseos de todas estas personas que se encuentran en situaciones tan delicadas.  

sábado, 14 de mayo de 2011

Donación de sangre

    No tengo por costumbre relatar vivencias personales en este espacio pero hoy haremos una excepción para narrar la experiencia que tuve esta semana al donar sangre.

    Fue el pasado miércoles pero no era mi primera experiencia como donante de sangre. Yo me hice donante cuando cumplí los 18 años. Fui un día a donar con la mayoría de edad recién estrenada. Después de hacerme la entrevista médica y demás preámbulos, me dieron la bolsita (no sé cuál será su nombre técnico) en la que se introduciría la sangre y me mandaron pasar a la sala. Pero en mi bolsita habían puesto una pegatina que ponía "volumen bajo", eso quería decir que me iban a sacar menos sangre que al común de los mortales por pesar menos de 50kg. No me quiero extender mucho contándoos esta historia porque lo que en realidad quiero contar es lo me pasó esta semana, así que, simplemente, diré que me mareé y me tuve que quedar allí bastante tiempo hasta que se me pasó. Me recomendaron que dejara pasar bastante tiempo hasta que volviera a donar para que no me ocurriera lo mismo.

    Considero que siete años son tiempo suficiente, he pasado la barrera de los 50kg. de peso y por eso me aventuré a repetir la experiencia esta semana pensando que no iba a tener los mismos problemas que la primera vez. La verdad es que no fue premeditado, cuando llegué al trabajo me dijeron que la unidad móvil estaba ese día en nuestro polígono y que podíamos ir a donar si queríamos.

    Como había pasado tanto tiempo desde mi última (y primera) vez, me volvieron a hacer la entrevista médica completa y me dieron otra vez la bolsita para pasar a donar. Reconozco que me puse un poco nerviosa por pensar que me podía ocurrir lo mismo de la ocasión anterior y me puse a mirar por la ventana y a pensar en otras cosas mientras me pinchaban y demás. Me empecé a sentir un poco ida así que me reclinaron hacia atrás y eso fue mano de santo. Me volví a encontrar estupendamente mientras mi sangre iba llenando la bolsita, cosa que llevó unos 10 o 15 minutos. Pero fue quitarme la aguja y empezar a marearme. Los trabajadores que estaban allí, que tengo que decir que eran muy atentos y dan una atención de matrícula de honor, me empezaron a abanicar y me trajeron algo de beber. Allí me quedé echada cosa de 20 minutos o así, hasta que me sentí bien y me pasaron a la parte de adelante del autobús donde me dieron más bebida y me ofrecieron un bocadillo. Dar un mordisco al bocadillo y que todo a mi alrededor empezara a desvanecerse fue todo uno. El conductor del autobús, que también se encarga de dar los bocadillos, debió de verme la cara de zombi y me preguntó que si me encontraba bien. Le dije que no y fue a buscar a la médico que me mandó meter la cabeza entre las piernas e inmediatamente después me cogieron y volvieron a llevar a la camilla. Una vez que me tumbé, volví en mí y allí me dejaron un montón de tiempo. Puede que una hora o algo así, me trajeron más bebida y hasta que consideré que ya estaba bien y volví a la parte de delante. Recuperé mi bocadillo, del que me comí la mitad y volví al trabajo unas dos horas después.


    Después del trabajo fui a clase –yo me sentía ya más o menos bien– pero después de estar aproximadamente media hora en clase empecé a reconocer los indicios de que me estaba mareando así que salí del aula por patas y nada más cerrar la puerta tras de mí me tumbé en el pasillo porque se me empezaba a nublar la vista. Dudé si volver a entrar cuando me sentí mejor, pero al final decidí esperar a que terminara la clase sentada en el pasillo y luego me fui a casa.

    Al día siguiente recibí una llamada de la Hermandad de Donantes –lo cual me sorprendió– para preguntarme qué tal estaba y demás. Me dieron las gracias varias veces por la generosidad de haber donando sangre, me comentaron que con cada donación se ayuda a tres personas pero me recomendaron que no volviera a donar en otra larga época, hasta que gane más peso y me suba la tensión porque si lo voy a pasar mal, no merece la pena, dijeron.

    Tengo que decir que mi experiencia es una excepción. Por allí pasaron decenas de personas –algunas novatas, otras veteranas en esto de donar– que no tuvieron problema ninguno. Es un pequeño trámite que puede ayudar a mucha gente, es más, puede que nosotros mismos necesitemos alguna transfusión alguna vez en la vida. Por eso yo desde aquí os animo a que donéis sangre. Si os va bien, perfecto, y si os pasa como a mí, por lo menos lo habréis intentando. Yo volveré a probar dentro de unos años.

Para donar, recuerda:
-Los hombres pueden donar 4 veces al año. Las mujeres 3.
-Hay que ser mayor de edad.
-Hay que pesar más de 50kg.
-No se puede ir en ayunas pero tampoco inmediatamente después de comer.
-Hay que estar sano y encontrarse bien.

miércoles, 6 de abril de 2011

Cambio de sexo

    Queridos amigos del blog, sé que os tengo un poco abandonados últimamente. Esto es debido tanto a falta de tiempo para escribir, como a falta de ideas sobre lo que escribir y mucho me temo que la frecuencia de entradas por semana que se da últimamente se va a convertir en la tónica general. Yo ya era consciente de que el ritmo de un post cada un día o dos con el que arranqué era imposible de mantenerlo mucho tiempo; y ahora la sequía "creativa" lo hace patente.

    Hoy no tenía nada especial que contaros pero no quería dejar pasar un día más con el blog en barbecho, así que he tirado de "manual" (un libro de la carrera) para contaros un caso curioso. Y curioso es también que va de gemelos. Me vais a poner el sambenito de los gemelos, lo sé. Y, verdaderamente, no es que tenga un interés especial en este fenómeno de la naturaleza, pero supongo que por la singularidad de su situación permiten dar a conocer más casos curiosos de la ciencia médica y/o psicológica.

    El tema de los transexuales es un tema polémico donde los haya. Hay personas que piensan que es un "capricho" o una desviación de la naturaleza que alguien quiera cambiarse de sexo; y hay quien considera que estas personas no es que "quieran" cambiarse de sexo, sino que realmente consideran que pertenecen al sexo opuesto al que dicen sus genes y que realmente su cuerpo tiene los órganos sexuales incorrectos, por decirlo de alguna manera.

    Esto podría solucionarse con la máxima de "vive y deja vivir" que cada cuál se considere lo que quiera, vista como quiera, se ponga el nombre que quiera, etc. mientras respete a los demás. Sí, podría ser así, pero las cosas no son tan fáciles. ¿Por qué? Porque las personas que se quieren hacer un cambio de sexo piden que la operación (muy costosa, imagino) sea asumida por la Seguridad Social porque para ellos es una cuestión de equilibrio personal y de salud mental, si me apuras. Entonces claro, aquí ya tiene derecho a opinar hasta el sursuncorda porque la pasta también sale de su bolsillo; así que el debate está servido.

    El caso de los gemelos que paso a relatar, nos puede ayudar a despejar las dudas sobre si la identidad de género es algo innato en la persona y que no se puede alterar (aunque no sea acorde con el sexo biológico) o, si por el contrario, es algo "educable" o moldeable según el capricho de cada cual.

    Nuestros protagonistas son dos gemelos monocigóticos varones a los que hicieron la circuncisión a los siete meses de edad. El pene de uno de los bebés fue accidentalmente destruido durante el proceso y el médico recomendó la castración del niño, que se le hiciera una vagina artificial, que fuese criado como una niña y que se le sumistrasen estrógenos durante la pubertad. Los padres siguieron el consejo. En un seguimiento a largo plazo, se encontró que el niño/la niña se desarrolló siguiendo una línea masculina a pesar de los esfuerzos de sus padres por conseguir lo contrario, hasta que a los catorce años se reveló y comenzó a vivir como un hombre, se casó a los veinticinco años con una mujer y tuvo hijos adoptivos y en 2004 se suicidó.

    Lean, juzguen y saquen sus propias conclusiones.

sábado, 12 de marzo de 2011

Transplantes de cabeza

        Estos días he visto una serie de documentales que se llaman ‘humanos sin límites’. He visto los tres primeros –y creo que únicos–; he estado mirando si había más pero no he visto que existan más que esos tres. Como su propio nombre indica, los tres episodios tienen en común que intentan averiguar dónde está el límite humano para determinadas capacidades.

    El primero está dedicado a la inteligencia. El presentador entrena la memoria y hace otro tipo de ejercicios mentales para intentar aumentar su CI. En el segundo, hablan del sueño. La verdad es que en el reportaje tratan el sueño como si fuera una enfermedad porque lo que buscan es una ‘cura’ para el sueño; buscan la posibilidad de mantenerse el máximo de horas despierto manteniendo un buen estado de ánimo y buenas capacidades de concentración y alerta. Por último, el tercero de los videos trata sobre la juventud. Cómo mantenerse joven y sano durante muchos años y para vivir muchos años. Para lo cual, tocan diferentes temas, como dietas sanas, terapias de hormonas y vitaminas, los avances científicos en creación de órganos artificiales y, lo que más me llamó la atención –y que es sobre lo que quería escribir hoy en el blog–, es que otra de las ideas para conseguir ‘la eterna juventud’ estaría en la posibilidad de transplantar la cabeza de alguien en un cuerpo nuevo en el que seguir viviendo.

    Uno de los pioneros en esta idea –la del transplante de cabeza– fue un médico estadounidense llamado Robert White (1929-2010) y no penséis que su teoría se quedó sobre el papel, sino que en la década de los 70 llevó a cabo un experimento con monos. El doctor White junto con su equipo, transplantaron la cabeza de un mono al cuerpo de otro. ¿Y qué es lo que ocurrió? El nuevo mono consiguió vivir durante unos días, podía ver, oír, comer y sentir pero no podía controlar su nuevo cuerpo porque los científicos no consiguieron que el cerebro conectara con la médula espinal, ya que, una vez que se diseccionan los nervios, no se pueden regenerar.

    El doctor White quiso avanzar en sus investigaciones llegando a plantear el estudio del transplante de cabeza en seres humanos aunque su objetivo no era hacer un pacto con el diablo para conseguir ‘la eterna juventud’ sino avanzar en el campo de lesiones medulares y las personas con muerte cerebral. Sin embargo, poco a poco fue abandonando su ambicioso proyecto por las grandes dificultades con las que se encontraba. Los defensores de los derechos de los animales comenzaron a amenazarlo a él y a su familia hasta el punto de necesitar protección y, por parte de la comunidad científica, tampoco recibió el respaldo que necesitaba. Sus colegas le tildaban de loco y lo empezaron a comparar con Frankenstein. Murió el año pasado de cáncer de próstata sin el reconocimiento médico que anhelaba pero con la esperanza de que algún día su trabajo sea valorado como una contribución positiva e importante al mundo de la ciencia médica.


    Por si a alguien le ha resultado interesante el trabajo del doctor White y quiere conocerlo un poco más, este reportaje (50 minutos) cuenta toda la investigación e incluye imágenes reales de la intervención.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Lobotomía

    La lobotomía es un procedimiento quirúrgico en el que se cortan las conexiones entre los lóbulos prefrontales (parte delantera del cerebro) y el resto del cerebro. Esta práctica ya no está permitida pero se realizaba como tratamiento a las enfermedades mentales en los años 40 y 50. Normalmente, se llevaba a cabo con un instrumento que se introducía por la cuenca de ojo que se movía para cortar las conexiones entre los lóbulos, con el paciente consciente. Con esta técnica no se conseguía curar a los pacientes, pero se eliminaban algunos de sus síntomas.

     El inventor de la lobotomía fue un portugués llamado António Egas Moniz y su descubrimiento se basó en un estudio con una chimpancé llamada Becky. Esta chimpancé se mostraba muy nerviosa cuando erraba en las pruebas que realizaba y dicha alteración desapareció tras provocarle una extensa lesión en los lóbulos prefrontales de ambos hemisferios cerebrales.

    A raíz del trabajo de Egas Moniz, el doctor norteamericano Walter Freeman empezó a practicar lobotomías a los pacientes del centro psiquiátrico donde trabajaba. La situación de los psiquiátricos era atroz, había pacientes con enfermedades muy diferentes (depresiones, trastornos de personalidad, esquizofrenia, etc.) y no existía tratamiento eficaz para ninguna de ellas; Freeman consiguió con la lobotomía eliminar la agresividad y la inquietud en los pacientes, con lo que la atmósfera en estos centros mejoraba notablemente.

Walter Freeman realizando una lobotomía.

     El problema surge porque la supresión de la agresividad y la inquietud no eran los únicos efectos que acarreaba la lobotomía, sino que convertía a las personas en perezosas y letárgicas, perdían la iniciativa, no hacían nada que se saliera de lo rutinario, no podían acabar una tarea que empezaban porque siempre encontraban algo que les distraía, y no podían proyectar el futuro, por lo que la lobotomía hoy en día está prohibida.

      Egas Moniz fue galardonado con el premio Nóbel de medicina en 1949 por su hallazgo pero los familiares de lobotomizados reclaman que le sea retirado ese reconocimiento.

sábado, 26 de febrero de 2011

Insomnio letal

    Tengo que admitir que el tema que tratamos hoy ha sido suscitado por el último capítulo de Hospital central. Dejando al margen valoraciones de la serie en cuestión, os puedo contar que en dicho capítulo, aparece una paciente pidiendo que la atiendan por problemas de insomnio. Una enfermera le dice que ese no es un problema para ir a urgencias y que pida hora para el médico de cabecera; pero la chica se ve que está muy desesperada e insiste con un médico con el que tiene más suerte. Después de examinarla e investigar un poco (porque no sabían qué le pasaba) dan con el diagnóstico: insomnio letal. Como yo nunca había oído esa enfermedad, he querido saber un poco más en que consiste y os cuento lo que he averiguado sobre ella.

    El insomnio letal es una enfermedad de las consideradas ‘raras’, de esas que hay pocos casos en el mundo, por lo que sabe muy poco y se investiga menos, pero lo curioso es que de los 100 casos registrados en todo el mundo, 40 están en España y de esos 40, 20 en el País Vasco.

    El insomnio letal se produce por la mutación de un gen que afecta al tálamo, parte del cerebro encargada del sueño. Se trasmite a la descendencia como gen dominante, de modo que los hijos de una persona con esta enfermedad tienen un 50% de posibilidades de padecerla. Cuando se manifiesta la enfermedad (habitualmente, cuando el individuo está en la década de los 30), el sujeto es incapaz de conciliar el sueño y muere en menos de un año. Durante ese tiempo, su vida no es nada llevadera, la falta de sueño les provoca pérdida de memoria, falta de concentración, fatiga, falta de equilibro y trastornos de movimiento. No pueden dormir ni aunque les administren potentes sedantes.

    Se trabaja para erradicar esta enfermedad haciendo un seguimiento de las personas en riesgo. Si ellas aceptan, se les hace un estudio genético para determinar si son portadoras del gen mutado y en ese caso, se enfrentan a la decisión de no tener descendencia para no correr el riesgo de propagar la enfermedad, al igual que se hace con la corea de huntigton. Mientras tanto, supongo que los científicos pueden aprender mucho de lo que supone el sueño para la actividad cerebral en particular y para la vida en general.   

martes, 15 de febrero de 2011

Gemelos parásitos

    El caso de los gemelos parásitos, también llamado fetos in fetos, es muy raro, se da en 1 nacimiento de cada 500.000, pero los casos son tan llamativos que dan la vuelta al mundo.

    Una situación de gemelos parásitos ocurre cuando en un embarazo de gemelos, uno de los fetos (el parásito) se instala en el otro feto, que le sirve como hospedero. A la hora del nacimiento, solo existe un bebé, pero éste tiene en su cuerpo a su hermano gemelo que puede presentarse en cualquier parte de su anatomía y estar más o menos desarrollado, según los casos. A lo largo de la historia, se han conocido varias situaciones de este tipo, vamos a conocer algunas de ellas.


    Piramal Sami fue un indio nacido en 1888. Su gemelo parásito estaba alojado en su abdomen y se pueden ver claramente las extremidades inferiores de "su hermano". Este hombre "sacó partido" de su situación, dado que vivió muchos años de enseñar su cuerpo en ferias y circos tanto por Europa como por Estados Unidos.




    Edward Mordrake fue un heredero a un título de la nobleza en Inglaterra en el siglo XIX, pero Edward nació con un gemelo parasito que se podía apreciar en la parte posterior de su cabeza. Lo que se veía del parásito era, nada más y nada menos, que su cara. Esta cara no podía ni comer ni hablar pero sí podía reír y llorar. Edward aseguraba que le susurraba cosas horribles y luchó porque le operasen para quitársela pero ningún médico se atrevió a hacerlo por ser una operación muy arriesgada. Este hombre se suicidó a la edad de 23 años, no sin antes solicitar que, una vez muerto, destruyesen su otra cara para poder descansar en paz.


    Yin Xin es una niña china cuyo gemelo parásito se alojó en su espalda y fue creciendo con el tiempo hasta el punto de poner en peligro la vida de Yin Xin. Sus padres la han puesto en manos de especialistas de la medicina y la operarán por etapas para extirparle el gemelo parásito del que se puede apreciar un brazo, el cuello y las nalgas.


Por último, el caso más sorprendente, el de estas dos hermanas estadounidenses nacidas en 1990 y que comparten cuerpo; tal es así que se ha bautizado como el caso de las gemelas bicéfalas. Tienen dos columnas vertebrales, dos estómagos, tres pulmones y dos brazos. Cada una controla un brazo. Han tenido que aprender a coordinarse y a vivir en estas condiciones. Existen varios documentales y reportajes sobre su vida.Lo que no sé es qué ocurrirá si una de ellas muere antes que la otra.

    En fin, la naturaleza no dejará de sorprendernos.