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domingo, 31 de mayo de 2015

Pitos


    Imaginad las riadas que ocurren de cuando en cuando: lluvias torrenciales y ríos desbordados que inundan las casas bajas de los pueblos y los locales comerciales. Bien, teniendo esta imagen en mente, os planteo la siguiente pregunta: ¿creéis que una persona cuya casa está en estas condiciones se va a preocupar de un grifo que gotea? El sentido común nos dice que no. No obstante, eso es exactamente lo que estamos haciendo respecto a la pitada al himno nacional ocurrida durante el partido de final de copa: preocuparnos por un grifo que gotea en el baño cuando nuestro salón es la extensión de las marismas de Santoña.

    No me entendáis mal. Con mi ejemplo ilustrativo no quiero decir que haya asuntos más importantes con los que llenar telediarios y tertulias radiofónicas (que por supuesto, los hay) sino que me refiero a que dentro de este mismo tema, los pitos son lo de menos; sin embargo, es de ellos de lo que se habla olvidándonos del problema de base.

    Y es que, en mi opinión, no se afronta este debate de la manera correcta. Solo oigo las posturas a favor: libertad de expresión, derecho al independentismo,…; y posturas en contra: ofensa a los símbolos de la nación, falta de respeto al rey,… Para mí, este debate es superficial, simplista y estéril, ninguna parte va a convencer a la contraria con sus argumentos y, desde luego, no aborda el problema de raíz. Es justamente esto lo que se debería hacer, preguntarse por qué ocurre en lugar de apresurarse a emitir comunicados anunciando sanciones. Hay que empezar a plantearse por qué una parte de la ciudadanía no se siente parte de este país.

    A lo mejor, es porque han visto cómo sus señas de identidad y rasgos culturales se han visto históricamente prohibidos, asfixiados. Quizá es porque sufren un gobierno centralista que hace oídos sordos a sus reivindicaciones. Tal vez es porque padecen políticos irresponsables y mediocres, nacionalistas amantes de diferentes banderas (léase: nacionalistas respecto a España y nacionalistas respecto a las CCAA) que lo único a lo que se han dedicado es a fomentar las diferencias, a ensanchar las brechas y a hacer apología del odio. Puede que tenga algo que ver el hecho de tener un rey impuesto, el hecho de que un 60% de la población (y subiendo) no ha tenido oportunidad de votar la Constitución. Si la gente está faltando al respeto a los símbolos de una nación a lo mejor es que la nación no está cumpliendo con esa gente. Esto es lo que debería preocuparnos a todos. 

    Por lo tanto, menos abrirse las carnes por la quema de banderas y las pitadas a himnos y más construir puentes, fomentar la convivencia, resaltar que las diferencias enriquecen, mirar por el bien común. Y cuando tengamos eso, no será nada difícil encontrar símbolos que nos representen a la mayoría y de los que todos nos sintamos orgullosos.

martes, 19 de mayo de 2015

Mis compañeros

     Sabía que hacía mucho que no escribía de política en el blog, pero no cuánto exactamente. Casi dos años, compruebo. La última entrada etiquetada con “política” es del 8 de junio de 2013. Y es que dejé de leer los periódicos, sesgados y mercenarios. Dejé de ver el telediario, manipulador y deprimente. El panorama era gris tirando a negro, y para evitar la frustración y lo que es peor, la apatía, estuve practicando el noble arte que entraña la técnica del avestruz. Pero ahora estamos en periodo electoral y me apetece volver a escribir algo relacionado con este tema.

     Como os digo, estamos en campaña electoral, campaña en la que estoy bastante involucrada y campaña que se diferencia de todas las anteriores en las que haya podido participar en un punto importante. Ya no estoy apoyando a gente que solo conozco de verla por la tele o en fotos de la prensa. No. Ahora estoy haciendo campaña por MIS COMPAÑEROS.

     Compañeros con los que he vivido y compartido congresos, comités, asambleas, campañas, mítines, consejos políticos, manifestaciones, jornadas… pero también cenas, fiestas, viajes y muy buenos momentos. Por eso, porque os conozco, quiero desde aquí, poner en valor vuestra osadía. No estoy hablando solo de los tres compañeros que se presentan para alcaldías y cuyas fotografías ilustran este post. Me refiero también a los que vais algo por detrás en las listas para convertiros en concejales o diputados.

     El prestigio de los políticos está por los suelos. Tenemos que escuchar que todos se presentan para llevárselo crudo y repartir entre los amigos. Aun así, vosotros demostráis que los tenéis bien puestos. Aunque pinten bastos, sois capaces de dar un paso adelante, decididos, dispuestos a quitaros la losa de encima y todo con el único objetivo de poder desarrollar vuestros proyectos e ideas para mejorar vuestros municipios y ayudar a vuestros vecinos.

     En tanto que ediles, sé que la mayoría de vosotros no cobraréis por desarrollar vuestra labor. Yo he sido testigo de cómo dedicáis vuestro tiempo y vuestros propios recursos simplemente por ideales. Solo queréis que os den la oportunidad de poder hacer las cosas a vuestra manera. Una manera más limpia y más justa. Una manera que aboga por la igualdad. Igualdad entre hombres y mujeres; entre los que menos tienen y los que más; entre los que son de fuera y los que son de aquí; entre los que nacieron con alguna discapacidad y los que no. Hay que ser muy noble y muy valiente para meterse en el fango que es la política hoy en día y abanderar esta causa. Yo no sería capaz, por eso me resulta tan fácil reconocer vuestro mérito y no me cabe más que apoyaros en la medida de mis posibilidades.

     No os lo he dicho en persona, pero aprovecho esta ocasión para daros las gracias. Gracias por vuestro inconformismo, por vuestra valentía, por vuestro trabajo. Gracias por contagiarme de vuestra ilusión y optimismo. Gracias por luchar, por creer que las cosas pueden mejorar, por no caer en la indiferencia. Gracias por dejarme formar parte de ello.

     Por último, solo me queda desearos la mayor de la suerte el próximo domingo. Ojalá pudiera empadronarme en todos vuestros municipios para poder votaros a todos, sería un orgullo. Mario, Pablo, Pedro, espero veros de alcaldes muy pronto. Víctor, Julio, Estela, Kevin, Jon, Fernando, Chuchi, Fran, Alberto…, espero que seáis todos concejales o diputados el mes que viene; y como se decía en una campaña de hace unos años: que el tiempo no os cambie.

sábado, 8 de junio de 2013

¿Víctimas o cómplices?

He visto circulando por las redes un post de un profesor universitario que cuenta que uno de sus alumnos no se puede presentar al examen de su asignatura porque no ha podido afrontar el pago de las tasas. Además, dice que es un alumno aplicado, comprometido y luchador, por lo que en este caso particular, puede parecer todavía más sangrante la situación.

El enlace de este artículo en cuestión ha sido compartido por varias personas que yo haya visto y, normalmente, acompañado de comentarios de indignación y de apoyo para el chaval; sin ir más lejos, el post lleva el título de “puta mierda”.

Y yo estoy de acuerdo con todo eso, por supuesto que sí pero, sin embargo, me falta un paso previo. Antes de empezar a echar sapos y culebras por la boca y de lamentarme por el sino de ese estudiante, tengo dos preguntas que hacerle. Primera pregunta: ¿a quién votó? Segunda pregunta: ¿a quién votaron sus padres? 

Está muy bien eso de echarnos las manos a la cabeza y de quejarse ahora por todo pero, es que acaso ¿no sabíamos lo que iba a pasar? El que no supiera lo que iba a hacer el PP al llegar al gobierno (y me es indiferente que hablemos a nivel autonómico o nacional) es porque no quiso enterarse. Por mucho que en su programa electoral llevase promesas relacionadas con la recuperación de la economía, estaba claro que hablaban de una recuperación para ELLOS, para los suyos. Medidas que ahogan económicamente a la clase trabajadora y recortes en derechos que abren cada vez más la brecha. 

Y aún así, la gente les votó; por lo tanto, deduzco que lo hay es lo que quieren. Cuando escucho nuevas medidas de recortes, austeridad, subidas de impuestos, etcétera, personalmente, me indigno, porque no estoy de acuerdo, pero, democráticamente lo acepto porque pienso que, a fin de cuentas, es lo que la gente ha querido. 

En resumen, lo que quiero decir es que no acepto que nadie me venga con lloros ni lamentaciones porque le quitaron no sé que ayuda o porque perdió tal derecho si es que esa persona votó al PP o se quedó en su casa el día de las elecciones. Vosotros no sois víctimas de nada, sois cómplices de esta situación. 

Supongo y espero que esté de más decir que el caso concreto del que hablo aquí, simplemente me ha servido de excusa para hacer esta reflexión, pero para nada personalizo en él. Lo mismo podría haber sido aquél caso de una persona a la que le quitaron una prótesis por no poder pagarla o cualquier otro. Lamentablemente, hay muchos para elegir. 


jueves, 11 de abril de 2013

Escrache

Los españoles hemos aprendido una nueva palabra: escrache. La RAE dice que viene de Argentina, donde surgió en los años 90 dentro del lenguaje político. Se usa con el sentido de “concentración de protesta ante el domicilio o lugar al que acude un personaje público”.

     No hemos aprendido la palabra por ciencia infusa sino porque la práctica ésta de concentrarse ante las casas de ciertos responsables políticos se ha puesto de moda. Quien lo lleva a cabo son las plataformas que aglutinan a los afectados por los desahucios. Como seguramente ya sabréis, ha salido hasta el apuntador dando su opinión al respecto. Y como hablar es gratis, se ha llegado a decir que los de la plataforma de afectados por la hipoteca son entorno de ETA. En fin Serafín.


 Pues yo hoy os vengo a contar que me parece bien. Lo de los escrache, digo. Cuando ya nada sirve, ni las manifestaciones ni las recogidas de firmas ni las huelgas ni el escarnio público ni nada de nada, habrá que ir un paso más allá. Y esto de señalar directamente a los responsables me parece más que acertado. Que tengan muy presente la cantidad de personas que dependen de sus decisiones. Que sientan su aliento en la nuca, que les cueste conciliar el sueño, que se conviertan en la vergüenza de sus vecinos. Fueron elegidos para tomar decisiones y solucionar problemas, y por ello cobran, es su responsabilidad. Si no son capaces de hacerlo, que dimitan. Pero mientras no hagan ni lo uno ni lo otro, que no descansen en paz, cual castigo de Sísifo.   



Creo que la gente ha demostrado tener bastante paciencia y no ha recurrido a estos extremos por minucias, sino porque se quedan sin casa. Han agotado otras vías que, desgraciadamente, han resultado estériles. Sin embargo, veremos cuánto tardan en criminalizar este tipo de protesta, aunque si lo hacen, al menos espero que sean un poco coherentes y que por ende, declaren ilegal ejercer la profesión de cobrador del frac.  

domingo, 20 de enero de 2013

Christiania

Christiania es un barrio de la ciudad de Copenhague que se autoproclamó independiente, con estatus único y que se rige por una ley especial: la ley de Christiania de 1989.


En esta llamada ciudad libre, viven unas 850 personas. Cuentan con guarderías, taller de bicicletas, tiendas de recuerdos, radio y periódico local, salas de jazz y blues… Aquí no existe la propiedad privada, no son dueños de las casas en las que viven. No pagan impuestos, simplemente pagan de forma colectiva el agua y la luz al ayuntamiento de Copenhague. La circulación de vehículos está prohibida por el barrio, pueden desplazarse caminando o en bicicleta. Utilizan materiales reciclados y la ecología es una prioridad. La violencia está prohibida, así como llevar pistolas y armas blancas; según lo que he leído, también están prohibidos los chalecos antibalas (!). Las drogas blandas, como el cannabis, están permitidas mientras que luchan contra el tráfico y el consumo de drogas duras. Sin embargo, esto ha sido una fuente de constantes problemas con las autoridades de Dinamarca, que han intentado en numerosas ocasiones, acabar con la venta de drogas.

La historia de Christiania comenzó el 4 de septiembre de 1971, cuando un grupo de ciudadanos decidió retirar unas vallas que cercaban un terreno militar del Gobierno. El terreno no había sido usado desde la finalización de la II Guerra Mundial y las personas querían que sus hijos tuviesen un lugar donde jugar. Tres semanas después, el 26 de septiembre, un periodista proclamó en la publicación Hovedbladet, bajo un artículo que tituló “los civiles conquistan la ciudad olvidada de los militares”, que el barrio de Christiania era abierto y libre.

Desde entonces, Christiania ha sido una ciudad libre e independiente aunque no exenta de problemas. Sus relaciones con los gobiernos local y nacional han sido un constante tira y afloja. En muchas ocasiones, las autoridades, han intentado acabar con esa forma de autogobierno y para ello han probado distintas tácticas: han intentando derribar casas, han reclamando el terreno (con el apoyo del lobby inmobiliario), han puesto en marcha campañas de desprestigio y difamación, han provocando que los yonkis y traficantes recalasen en esta zona… Los habitantes de Christiania han ido salvando los obstáculos llegando a construir barricadas para conseguirlo, y en otras ocasiones a través de movilizaciones sociales y construyendo fronteras físicas en su territorio cuando lo han creído necesario. 


De momento, mantienen su independencia, y puede que la pregunta sea ¿hasta cuándo? Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una zona clave en la ciudad y ya sabemos lo "malo" que puede ser que un grupo de personas se autogobierne a través del diálogo y del consenso entre todos, lo malo que es que no quieran jugar al monopoli mundial, lo malo que es que piensen por sí mismos y lo malísimo que es que puedan servir de ejemplo y despierten a los que tienen a su alrededor.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La paja en el ojo ajeno

Según el CIS (encuesta de mayo 2012), la clase política es la tercera preocupación de los españoles (22,1%), por detrás del paro y los problemas económicos. El hecho de que la clase política actual sea percibida como un gran problema por parte de la población se debe a muchas razones, como incompetencia, promesas incumplidas, mentiras, privilegios, robos, fraudes, enchufismos, etc. Y yo hoy, me quiero centrar en estas últimas cuestiones: los robos y el abuso de poder para el propio beneficio.

Evidentemente, el hecho de que los representantes públicos se aprovechen de sus puestos para robar u obtener otros beneficios personales es vergonzoso, reprochable, punible y debería der ser motivo de inhabilitación permanente y así lo pensamos todos; no en vano es la tercera preocupación de los ciudadanos. Sería interesante conocer también la estadística de la recurrencia de este tema en las conversaciones: son unos chorizos, habría que mandar a todos a la cárcel, etcétera, etcétera. Sin embargo, me resulta muy curioso como, a reglón seguido, las personas se ponen a hacer tranquilamente comentarios sobre cómo estafar al seguro o cómo evitar pagar menos en la declaración de la renta y nadie se pone colorado, ni en sus fueros internos se libra una lucha entre pensamiento, palabra, obra y omisión.

Gente que te cuenta que ha tirado de contactos para adelantar una cita en el médico, gente que anima a otra gente a fingir que se encuentra mal tras un accidente para sangrar al seguro, gente que roba material de la oficina (o del hospital o del colegio o del taller), gente que paga y cobra en B… y creo que la lista de ejemplos podría ser interminable. Y además de hacerlo, luego lo relatan como diciendo: mira qué espabilado/a soy, dejando entrever un punto de orgullo.
        
¿De verdad creéis que esto es muy distinto a lo que ocurre con la clase política? Yo no lo veo diferente, lo que pasa es que cada cual estafa en la medida de sus posibilidades. No sé si la causa es cultural, educativa o de otro tipo; lo único que sé es que si queremos que las cosas cambien, antes de juzgar a los demás deberíamos mirar primero la viga en el ojo propio y cambiar nuestra manera de actuar.     


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Manifestaciones, huelgas y sindicatos

Hoy hay huelga general. La novena de nuestra democracia, la segunda en lo que va de año, la segunda del Gobierno de Rajoy durante su primer año de mandato y etcétera, etcétera, demás información que ya sabéis porque la están repitiendo hoy hasta la saciedad en todos los medios de comunicación. Mi intención para esta entrada no es la de hablar de la huelga del día de hoy, ni de si hay motivos para ella, si estoy a favor o en contra, ni de hacer un análisis de la misma. Aprovechando la coyuntura, de lo que me apetece hablar es de la decisión que toman algunas personas sobre participar o no en estas convocatorias en base a quién las realiza.

Las manifestaciones y las huelgas las convocan tradicionalmente los jinetes del Apocalipsis, digo, los sindicatos. Como ya todos sabemos perfectamente, los sindicatos son esas entidades que se dedican a vivir de subvenciones y a bailarle el agua al gobierno. O no, eso ya depende del editorial que toque, no dan un palo al agua y de vez en cuando se aburren y deciden convocar una huelga general para hundir a España. Para conocer más características de los sindicatos, no dude en consultar el manual de demagogia fascista mediática.

Bien, teniendo en cuenta este cuadro, hay mucha gente que no se suma a las manifestaciones o huelgas, no porque no esté a favor de lo que en ellas se reivindica, sino porque no quieren que su participación en las mismas se entienda como un apoyo a las entidades convocantes. Yo no estoy para nada de acuerdo con esta postura. Se podrá estar más o menos de acuerdo con el papel y la labor que desempeñan los sindicatos, pero en el caso de este tipo de convocatorias, yo los percibo simplemente como agentes que llevan la voz cantante, un ente visible que pueda coordinar la movilización.

Seamos honestos. La situación está muy mal, nos están dando por todos los lados. Hay descontento, la gente ya tiene ganas de protestar un poco o un mucho, de que pasen cosas, de que algo cambie. ¿Cómo vamos a organizar y canalizar las protestas y las acciones? ¿Lo va a convocar Lucas Gutiérrez, feliz ciudadano anónimo gaditano? ¿O yo, a través de esté blog que tiene 10 seguidores registrados (incluyéndome a mí) y que no lo leen asiduamente ni la mitad de ellos? Evidentemente, sería un fracaso total.

Si realmente estás a favor de lo que se reivindica, opino que hay que sumarse. Si tú vas a una manifestación, pongamos en contra de la reforma laboral, nadie te obliga a llevar una bandera de UGT ni de CCOO, de hecho, puedes llevar libremente las siglas de alguna asociación u organismo al que tú pertenezcas, si lo deseas; puedes ir anónimamente o con el eslogan que se te haya ocurrido.

En resumen, yo nunca he entendido ni he interpretado las huelgas, manifestaciones y concentraciones como un acto de apoyo o reconocimiento a la/s entidad/es convocantes sino como una manera democrática de poder expresar mis opiniones respecto a un determinado asunto.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Olvido

Olvido Hormigos, concejala socialista en el ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo) ha saltado a la palestra. En estos mismos momentos es trending topic en twitter con tres hashtag en el segundo, tercer y cuarto puesto (motivo por el que me he enterado de la noticia, ya que hace meses que no veo un telediario y al periódico no le dedico más de tres minutos al día).

¿Y por qué está media España hablando de esta mujer que hasta hace 48 horas no la conocían ni en el pueblo de al lado? Pues porque ha presentado su dimisión tras hacerse público un video erótico-casero que había grabado para su marido.

Según he leído, el mencionado vídeo, en el que aparece desnuda de cintura para arriba y se está masturbando, fue colgado en Internet. Lo que no aclara la noticia es si fue ella misma quien lo hizo o si el video fue "robado". Si fue ella quien lo subió a la red, me parece torpe por su parte; hay que tener cuidado con ese tipo de cosas, máxime cuando eres un cargo público. Pero sea como fuere, no me parece un motivo para dimitir.

Es vergonzoso que se haya visto avocada a presentar la dimisión. Tenemos una ristra de políticos, especialmente a nivel local y de CCAA, además de banqueros y a Urdangarín (casa real) imputados por delitos de malversación, cohecho, prevaricación y un largo etcétera de otros sinónimos que vienen a significar que nos roban a todos los ciudadanos. Pero ellos ahí siguen con una sonrisa de oreja a oreja, ejerciendo y cobrando. También me viene a la cabeza el episodio de la diputada Andrea Fabra, en una sesión en la que ella y los de su partido aplaudían y jaleaban cada medida que anunciaba el presidente del gobierno el día que más derechos se han recortado en la historia de España y la señorita tuvo a bien cubrirse de gloria gritando un memorable "que se jodan" dedicado a los 5 millones de parados de este país cuando se hizo público que se iba a recortar la prestación por desempleo. Hubo muchas corrientes pidiendo la dimisión de esta impresentable, pero ella ahí sigue. Ahora hay gente apoyando a Olvido Hormigos para que no dimita por haber grabado un video porno, pero esta vez, tampoco va a servir para nada.

En este país, hombres con traje y corbata nos pueden robar a todos los ciudadanos y aquí no pasa nada. Sin embargo, una concejala tiene que dimitir por masturbarse. Porque tenemos la puta moralina católica marcada a fuego en los genes, porque esto no dista mucho de la Edad Media, ¡asco de país!

sábado, 7 de abril de 2012

Lo primero, el déficit


El Partido Popular ganó las pasadas elecciones generales en el mes de noviembre anunciando estos eslóganes en campaña: “+empleo, –impuestos” y “lo primero, el empleo”. No les ha hecho falta mucho tiempo de gobierno para incumplir estas promesas electorales. Ya en el mes de diciembre, anunciaron la subida del IRPF y del IBI. Resulta imposible desdecirse de una manera más clara y tempranera; creo que el lobo haciéndose pasar por la abuela de Caperucita fue menos cantoso que esto. Después, vino la reforma laboral que, lejos de contribuir a crear empleo, facilita y abarata el despido. Pero por si todavía quedaba algún despistado que no supiera los verdaderos propósitos de los gobernantes de este país, recientemente, han presentado los Presupuestos Generales del Estado, en los que recortan grandes porcentajes del presupuesto de áreas como educación, sanidad, infraestructuras, inversión en ciencia, dependencia, etc.

Y todo esto, ¿con qué objetivo? Con el objetivo de reducir el déficit y disminuir la deuda. Exigencia de la Unión Europea. Sin embargo, vemos que para reducir el déficit lo único que cabe es recortar el gasto público; con esta falta de inversión unida a las nulas ayudas para generar empleo en el sector privado solo se consigue deprimir aún más la economía. 


Es curioso fijarse en la contradicción a la que nos están sometiendo nuestros gobernantes. Por un lado, se aferran al sistema económico (el capitalista) que nos ha conducido a esta situación –en una muestra más de su absurdo conservadurismo con el que persiguen mantener su estatus–. A pesar de que es un sistema que ya se ha revelado inútil y que además es injusto, devastador e insostenible. Pero por si algo se caracteriza este sistema, es por el consumismo. Para que funcione el capitalismo, se debe poner en marcha toda la maquinaria consumista, creando necesidades a través de la publicidad, invirtiendo, haciendo que fluya el crédito, etc. Sin embargo, y como ya se mencionado anteriormente, se está haciendo todo lo contrario. Con lo que… ¿a dónde nos lleva todo esto? A años de travesía en el desierto.

Dicen que las crisis crean nuevas oportunidades, que incluso, en chino, se utiliza la misma palabra para los dos conceptos. Si esta crisis económica trae consigo una nueva oportunidad, desde luego que no la estamos aprovechando. Ya que de ser así, lo que estaríamos haciendo ahora mismo sería sentar las bases de un nuevo modelo económico basado en la educación, la investigación científica y las energías renovables.

sábado, 18 de febrero de 2012

La hora de la verdad


Ya sabíamos que iba a pasar, y ha pasado: ha llegado Paco con las rebajas y; desde luego, que merecen reflexión. Post obligado.

El presidente del Gobierno de Cantabria, Ignacio Diego, el pasado jueves anunció una batería de medidas muy duras. Medidas que destruirán empleo, que menguarán el poder adquisitivo de los cántabros, que recortan sus derechos y que empobrecen los servicios sociales. Medidas, además, totalmente opuestas a las promesas que anunciaba durante la campaña electoral.

El ejecutivo cántabro ha decido, entre otras cuestiones:

- Grabar a los combustibles con un nuevo impuesto, llamado el céntimo sanitario, que en realidad son 4,8 céntimos.
- Reducir las empresas públicas a la mitad (de 45 a 22).
- Supresión del Consejo de la Juventud,  del Consejo de la Mujer y del Consejo Económico y Social.
- Aumento de la jornada laboral a los profesores de secundaria.
- Aumento del ratio de alumnos / profesor en secundaria.
- Aumento de las tasas de las Escuelas de Idiomas y conservatorios.
- Aumento del canon de saneamiento y residuos.  

Cartel de la campaña electoral. Mayo 2011.

Dicen que han tomado todas estas decisiones por culpa de la mala situación económica en la que nos encontramos y que son para reflotar Cantabria. Me parece que utilizan la palabra "reflotar" como un eufemismo que en realidad denota HUNDIR, porque no sé cómo van a reducir el paro echando a gente a la calle, menguando el poder adquisitivo de la gente y sin hacer ninguna inversión en infraestructuras, ni en investigación, ni en nada.

Espero que nadie se crea este discurso fácil a la par que falso. Es cierto que la situación económica es mala, al igual que lo es la de toda Europa, es cierto que las administraciones públicas están endeudadas y hay que hacer un esfuerzo por rebajar el déficit, pero ninguna de estas razones justifica las medidas que tanto este gobierno, como el nacional (la reforma laboral, sin ir más lejos) están adoptando. No se trata de crisis, ni déficit, ni de deuda, ni de prima de riesgo, ni de boquerones en vinagre; se trata de POLÍTICA y se trata de IDEAS.

Os recuerdo que una de las primeras medidas del partido popular en Cantabria fue quitar el impuesto de sucesiones y donaciones. Un impuesto que afectaba solo a grandes patrimonios. Por el contrario, ahora graban un impuesto sobre los combustibles que lo va a pagar todo hijo de vecino de la misma manera. Quitaron el impuesto sobre las bolsas de plástico de los comercios, no les gustaba por el simple hecho de que era una medida adoptada por el ejecutivo anterior. El impuesto sobre las bolsas de plástico era una medida que ayudaba al medio ambiente, una medida que nos adaptaba a las circunstancias ya que seguramente lo imponga en el futuro la Unión Europea y un impuesto del que resultaba muy fácil librarse: solo tenías que llevar tu propia bolsa reutilizable. Del aumento del canon de saneamiento y residuos, no nos va a librar nadie.

Otra de las primerísimas medidas del gobierno del señor Diego fue devolverle el concierto al colegio Torrevelo. Esta decisión de quitar dinero a la escuela pública para dárselo a la privada no fue un hecho aislado y puntual. En los presupuestos autonómicos para este año, se reflejó la subida en tres puntos para la escuela privada mientras que descendía para la pública y, a día de hoy, los pagos con los centros concertados están al día, mientras que se están retrasando los pagos a los centros públicos de enseñanza. Eso, por no hablar de la rebaja del presupuesto a la Universidad de Cantabria, la eliminación de unidades de integración y compensación y el freno en la implementación de la red de aulas de dos años; que tampoco os quiero aburrir.

Se trata de ideas, queridos lectores de ESCALERAS Y TOBOGANES. El PP no cree en los servicios públicos, en la igualdad, ni en la participación social ni el asociacionismo, por eso se ha cargado el Consejo de la Juventud y el de la Mujer. El partido popular, con crisis o sin ella, no mira por el derecho de los trabajadores, ni por las necesidades de los jóvenes ni por la igualdad de las mujeres. Al partido popular, esta crisis le viene de maravilla para desmantelar todo lo que no le gusta al tiempo que lo vende como algo necesario aprovechándose del miedo que genera esta situación. No os dejéis engañar,  


domingo, 15 de enero de 2012

Proyecto Carlos

El llamado "proyecto Carlos" es un proyecto cultural de Santander que forma parte de la programación de "desvelarte" y que consiste en convertir una señal de tráfico reciclada en un soporte sobre el que seis artistas nacionales plasman sus creaciones. Arrancó el pasado mes de noviembre y, desde entonces, hemos podido ver en dichas señales de tráfico frases como: “os echo mucho de menos” o “si eres culpable estás muerto”.


Sin embargo, la polémica ha saltado con una frase de un grupo mítico de rock de este país que dice “mucha policía, poca diversión”. Y es que los mentados se han sentido ofendidos y, tal es así, que la Asociación de la Policía Local de Cantabria dio una rueda de prensa para pedir la retirada inmediata de dicha manifestación artística y la cabeza del responsable último del asunto, que no es otro que el concejal de cultura del ayuntamiento de Santander, César Torrellas. Alegaban que es una ofensa y una falta de respeto tanto para la policía como institución como para cada uno de los profesionales que la forman. Torrellas recogió el guante y salió a defenderse respaldado por la Asociación Cántabra de Empresas de Artes Escénicas. Al final, la obra de arte se ha retirado cuando estaba previsto y, como no se podía esperar de otra manera, Torrellas no ha dimitido.

Este suceso de la vida cultural-política municipal se podría catalogar de simple anécdota por lo irrelevante e intrascendental de la misma; no obstante, me llama mucho la atención todo el bombo y platillo que le ha dado la prensa y, ya puestos, me gustaría comentar el episodio.

En primer lugar, quiero decir que el hecho de que estas muestras creativas se denominen arte me parece, cuanto menos, pretencioso. No soy ninguna experta en la materia y no me gusta ofender a nadie pero, desde luego, yo por arte tengo entendido otro tipo de cosas. Poner unas frases más o menos ingeniosas en una señal urbana que sirve para dar indicaciones me parece una absurdez. Además, el sitio en el que se colocaron (una rotonda) me parece el menos indicado, ya que creo que puede distraer a los conductores. Si por añadidura, esto está sufragado con dinero público, creo que está totalmente de más.

En segundo lugar, y centrándonos en la polémica de “mucha policía poca diversión”; tengo que decir que me parece una pataleta infantil que la policía salga a pedir responsabilidades políticas por dicha frase. No entiendo que se les falte al respeto con ella, pero aunque así fuera, no deberían entrar en polémicas estériles ya que se presupone que tienen cosas mucho más importantes de las que ocuparse.

     En tercer lugar, estoy de acuerdo en que César Torrellas tiene que dimitir, pero no por permitir que unos artistas pongan la frase de Eskorbuto en la vía pública, sino por estar cobrando un sueldo de unos 3000 euros al mes de todos los santanderinos y tener el capítulo de cultura de esta ciudad como lavado con ariel.

     Y en cuarto y último lugar, y aprovechando que estoy haciendo muchos amigos con este post, no quiero dejar pasar la oportunidad de meterle también el dedo en el ojo al Diario montañés. Desde que la policía local dio la rueda de prensa hablando de esta historia, han salido casi todos los días con noticias sobre ella y dedicándolas mucho espacio cuando no deja de ser una mera anécdota que se merece una reseña en un cuadrante inferior, como mucho. Y mientras tanto, eluden contarnos los recortes que hace nuestro gobierno regional en ayuda a la dependencia, en educación, en atención a las mujeres maltratadas, en el Consejo de la Juventud… por ejemplo.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Caminando hacia el abismo


    Por si alguien todavía no se ha enterado, comento que el partido popular ha ganado las elecciones generales en este año 2011 por mayoría absoluta. Esto significa que Mariano Rajoy nos va a gobernar durante los próximos cuatro años.

    No he publicado nada en el blog de carga política durante la precampaña ni durante la campaña porque, sencillamente, nada me ha llamado poderosamente la atención como para sentir la necesidad imperiosa de opinar sobre ello aquí; si bien es cierto que, forzando un poco, hubieran podido correr ríos de tinta sobre los distintos temas (educación, sanidad, economía, pensiones, administración, igualdad, dependencia, etc.) Sin embargo, ahora sí quiero dejar por escrito una valoración personal de la realidad política y social que se nos viene encima. En cierto modo, como terapia que me ayude a canalizar la incomprensión que siento por mis queridos conciudadanos.

    No creo que haya nadie que pueda decir que la victoria del PP le haya pillado por sorpresa y eso me incluye a mí también. Aun así, mi intelecto no alcanza a entender qué motivos les lleva a votar a este partido a la mayoría de las personas que lo han hecho. Entiendo que este partido político reciba el apoyo de altos empresarios, de personas de gran poder adquisitivo, de gente muy conservadora,  moralista, extremista y clasista pero ya, hasta ahí. No me cabe en la cabeza cómo es posible que la clase trabajadora (la inmensa mayoría en este país) gente normal y corriente dé su confianza a la derecha cuando NO representa sus intereses.

    Sé que la derrota del Partido Socialista se debe a la mala situación económica en la que nos encontramos y a la larga cola del INEM. Muchos opinan que la gestión de la crisis que ha hecho este gobierno no ha sido buena; yo desde aquí podría dar un montón de argumentos que apuntasen en sentido contrario, pero solo voy a dar uno porque esta entrada no va de analizar la gestión del gobierno de Zapatero. Si el gobierno socialista lo hubiera hecho tan mal como algunos nos quieren hacer creer, ahora estaríamos como están en Grecia o en Portugal, sin ir más lejos.

    Tengo que hacer una revelación que, a lo mejor, a alguno que a otro le pilla de sopetón como una noticia totalmente nueva y sorprendente pero, resulta que José Luis Rodríguez Zapatero no generó la crisis. No señores, la crisis la generó un sistema capitalista que está totalmente descontrolado y está alimentado por políticas económicas neoliberales y… ¿a qué no sabéis qué? ¡El Partido Popular apuesta por el libre mercado! Es decir, que lo que hace falta es poner cortapisas a este sistema económico para volver a ponerlo bajo control pero la sociedad española tan intelectual ella (sí, esa que los domingos insulta a los árbitros, sabe hasta el color de las bragas de Belén Esteban y en verano dedica el tiempo libre a disfrutar viendo cómo matan animales –en fin, todo encaja–) va y nos deja en manos del PP para que siga engordando este maldito sistema económico injusto y devastador, muy lógico todo.


    El Partido Popular va a buscar algo rápido para crear empleo. Algo tipo a la construcción, es decir, algo que dé empleo rápido, de baja cualificación, temporal e inestable. No va a importar que para ello se exploten los recursos de forma descontrolada o que se arrase con el país entero. Lo importante es maquillar la situación: pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre y muchas necesidades para mañana. Además de esto, va a utilizar la excusa de la crisis para meter la tijera en todos los servicios sociales. No por austeridad o por terminar con el déficit. Simplemente porque no creen en ellos (como ejemplo, baste decir que, en el presupuesto que presenta Ignacio Diego desciende la cantidad para la educación pública y aumenta en más de tres puntos lo destinado a la privada). Según parece, a la ley de dependencia ya le están escribiendo la esquela. La educación y la sanidad se privatizarán al máximo y espérense que no venga el copago en esta última. Y esto solo será el principio. Me parece que no nos hacemos una idea ajustada de todo lo que va a pasar porque ellos tienen mucha imaginación para acabar con derechos y libertades.

    Caminamos hacia el abismo, se avecinan malos tiempos y los vamos a sufrir y, yo, personalmente espero que lo sufran todos los que han votado al PP y todos los que se han quedado en casa en estas elecciones y en las pasadas de mayo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Resaca postelectoral

    Ayer fue la primera vez que ejercí de interventora en una mesa electoral, concretamente, fue en el centro cívico de la calle alta. Una experiencia como otra cualquiera.

                                                                               
    Todo el tinglado empieza a las 8:00 a.m. con la constitución de la mesa, que se abre a las 9:00 a.m. de forma ininterrumpida hasta las 8:00 p.m. Aunque son muchas horas, no se hace tan pesado como se pueda pensar porque es un goteo continuo de gente (dependiendo de la hora de la que estemos hablando, cámbiense la palabra goteo por riada) y se pasa rápido. Yo me llevé un libro para leer de por si acaso pero en ningún momento llegué a plantearme ni sacarlo del bolso. Lo verdaderamente tedioso empieza a partir de las 8:00 p.m. Primero, se introduce el voto por correo, después votan los miembros de la mesa e interventores, a continuación se sacan las papeletas de las elecciones locales y se cuentan (657 en mi mesa) rezando para que la cuenta cuadre a la primera (no cayó esa breva). Después, ídem con las autonómicas y, al final, lo peor de todo: rellenar las actas. Hora de salida: 11:30 p.m. aprox. Una vez finalizado todo, fui a la sede del partido a entregar la documentación, a ver a los compañeros y a lamerme las heridas. Hora de llegada a casa: 1:00 a.m.

    Desde el primer momento ya vi que el perfil de votante que desfilaba por mi mesa era pepero total, y ya les dije a mis compañeros: yo en las próximas elecciones me voy a otro colegio electoral porque aquí el recuento va a ser muy deprimente. Hablando del electorado, no voy a desaprovechar la ocasión de reseñar algo que me llamó la atención en grado superlativo. Hay cantidad de gente que va allí y no sabe muy bien a qué. Mucha gente mayor que trae en la mano el sobre de propaganda que los partidos envían a casa con la intención de meter eso en la urna (varios casos, todos del PP). No saben que son dos votaciones diferentes, con dos sobres diferentes. No saben si es para elegir concejales, diputados regionales o nacionales, senadores, papas o reyes. También, muchísima gente que lleva a familiares muy mayores o a personas deficientes y con retrasos severos que no saben lo que están haciendo. Muchos que casi no ven, que no pueden andar ni meter el voto en la urna, los llevan allí arrastras si es preciso y no les quitan ojo hasta que meten el sobrecito. No sé a ciencia cierta a quién votan pero me lo puedo imaginar. Me parece bochornoso. Digo más, lo tildo casi de fraudulento. Para mí, eso no es un voto responsable ni representativo.

    Mis sospechas se confirmaron cuando empezamos el escrutinio; las papeletas del pepé eran como los mosquitos en verano: salían por todas partes. Yo pensaba que era una cosa "normal" de ese distrito, pero no. Ya me fueron informando de que la situación era parecida por todos los rincones de Cantabria y las peores sospechas se cernían como nubarrones negros cuando estábamos redactando las actas. La noticia ya la sabíamos antes de llegar a la sede: el partido popular se hacía con la mayoría absoluta en el Parlamento de Cantabria. Además de eso, en Santander, bajábamos a cinco concejales, en Camargo (después de más de 20 años de gobierno socialista) los conservadores sacan mayoría absoluta. También ganan en Torrelavega, feudo socialista desde siempre, ganan en Castro, en Cartes, en Bezana, Astillero…: hecatombe. Y no solo en Cantabria, el panorama nacional es el mismo.

    ¿Y ahora qué? Ahora la gente va a tener lo que se merece, lo que ha votado. En Cantabria, ya nos podemos olvidar de que nuestros mayores y/o dependientes estén cuidados con un mínimo coste: adiós a la ley de dependencia y adiós a las plazas concertadas en residencias. Y si vamos a tener que hacer grandes desembolsos o invertir nuestro propio tiempo para no dejar a esta gente desatendida, también lo vamos a hacer con nuestros niños: no van a poner más aulas de dos años (espérense a ver si mantienen las que hay) ni por supuesto, van a crear las de un año ni guarderías municipales. La educación pública se va a desatender y va a ser paupérrima. Estudiar en la Universidad de Cantabria va a ser más caro y va a haber menos becas y ayudas para los estudiantes. No van a fomentar la investigación ni el desarrollo. No van a ampliar el PCTCan. No van a sentar las bases para que nuestra región sea pionera de eso ni de nada. No van a dar subvenciones a las asociaciones ni se van a interesar por colectivos necesitados. No van a apostar por la energía renovable (espérense a ver si nos ponen una nuclear aquí porque el futuro presidente le hace ojitos). La economía se basará en la especulación y en la explotación de los recursos, lo que creará empleos precarios y mal pagados. La sanidad será para echarse a llorar y dudo si empezaremos a pagar por ella de manera directa. La cultura y las propuestas de ocio brillarán por su ausencia. Las mujeres no tendrán facilidades para la conciliación. Tenemos unas de las cuentas públicas más saneadas del país pero nos van a endeudar hasta las cejas (sirva de ejemplo el ayuntamiento de Santander)

    Todo esas cosas y más que digo que no van a hacer sí las  hacía el Partido Socialista desde el Gobierno de Cantabria pero la gente se ha empeñado en convertir estas elecciones en un plebiscito de la situación nacional, cuando lo que había que votar era lo que se va hacer en nuestros pueblos y ciudades. Apuesto sobre seguro si digo que todos esos votantes peperos de nueva cuña (y los de siempre también) no se han leído los programas electorales ni han tenido en cuenta nada de lo que se ha hecho.

    Pero así lo han querido y así será. A ver si escarmientan en los cuatro negros años que tenemos por delante y se dan cuenta de que la derecha solo representa unos pocos, una minoría privilegiada que es para quien hace sus políticas y que no vela por nuestros intereses.

sábado, 21 de mayo de 2011

Democracia real ya

    Hoy, víspera del día de las elecciones autonómicas y municipales, es el día de reflexión. Como yo ya lo tengo todo reflexionado y sé a quién voy a votar, he decidido reflexionar sobre el movimiento surgido hace una semana en nuestro país llamado democracia real ya, spanishrevolution o movimiento 15-M.

    No he sido ajena a lo que ha ido ocurriendo pero reconozco que solo lo he seguido por encima; por titulares de prensa, comentarios aquí y allá, algún enlace en facebook… y como considero que lo que está ocurriendo empieza a ser de una magnitud considerable, ahora, al amparo de un poco del tiempo libre que ofrece un fin de semana, le doy una vuelta de tuerca al tema en el blog.

    Como os decía, no he hecho un seguimiento exhaustivo durante la semana de lo que iba sucediendo, de modo que lo primero que he hecho ha sido echar mano de los periódicos de estos días pasados y he empezado a leer crónicas, reportajes, columnas de opinión… Después, he leído lo que algunos de mis contactos del facebook interesados en el asunto han ido compartiendo a lo largo de la semana: entradas de blogs, enlaces de prensa, videos, etc.… Al final he intentado entrar en la web de la plataforma "democracia real ya" para leer de primera mano lo que tienen que decir, pero no funcionaba. Bien es cierto que había visto previamente que están cambiando de servidor.      

    En primer lugar, tengo que decir que la movilización me parece sospechosa. Me explico. Hoy en día es muy difícil movilizar a la gente para reivindicar algo, lo sé de buena tinta. Parece que aquí la gente solo se mueve cuando su equipo favorito amenaza con bajar a segunda división o alguna frivolidad similar. Reconozco que con la crisis económica se ha creado un caldo de cultivo muy propicio para manifestaciones y concentraciones del tipo de las que hemos visto esta semana. Tenemos el caldo de cultivo y hemos tenido sucesos que podían haber encendido la mecha, como por ejemplo, la bajada de sueldo a los funcionarios. Se bajó el sueldo a los funcionarios y aquí no paso nada. Yo, en ese momento, lo pensé; dije “si la gente no se mueve ni cuando le tocan el bolsillo, es que no se va a mover nunca”. Tuvimos una huelga general que pasó con más pena que gloria. Hemos celebrado recientemente un día internacional de los trabajadores, que tradicionalmente se utiliza para reivindicar derechos para los ciudadanos de a pie, al que la prensa escrita le dedicó media página por el mínimo seguimiento y menor relevancia. Alcanzamos cifras históricas de paro y aquí seguía sin pasar nada de nada. Y así podría seguir citando ejemplos de ocasiones muy propicias para que algo como lo que está ocurriendo ahora mismo se hubiera desencadenado.

    Pero no pasó entonces. Todo sucede ahora, sospechosamente a una semana vista de las elecciones. Digamos que el caldo de cultivo sigue ahí: el paro, las hipotecas, los políticos corruptos, etc. pero no ha pasado NADA. No ha habido un detonante, una chispa que encienda la llama, un estímulo desencadenante. Y para que una revolución de este tipo tenga lugar, estoy convencida de que son necesarias ambas cosas: que se den los factores predisponentes y los desencadenantes. Por eso, no me fío de que la movilización surja de forma tan espontánea como algunos nos quieren hacer creer. Me reservo el derecho a pensar que hay una mano negra –con más o menos influencia– que ha puesto en marcha las protestas y que tiene intereses propios y muy diferentes a los que se reivindican en la plaza del Sol y en otras muchas plazas de España.

    Dejando un lado las dudas sobre quién puede estar detrás del 15-M, vamos a analizar la propia revolución en sí y qué es eso que reivindican.


La movilización comienza de la mano de jóvenes hartos con la situación política actual. A los jóvenes se les van sumando poco a poco ciudadanos de todo tipo que comparten con ellos el hastío por la corrupción política, el bipartidismo, los privilegios de los altos cargos, el paro, los tipos de interés, etc. Es una movilización pacífica que le ha ganado el pulso a la Comisión electoral al continuar concentrados tal día como hoy, día de reflexión.

De la reivindicación han pasado a las propuestas, entre las que se encuentran la reforma de la ley electoral, introducción de un impuesto para las transacciones financieras, y reducir el margen de maniobra de los bancos, entre otras. No es cierto que estén llamando a la abstención o al voto en blanco. Al respecto de las elecciones, dicen que se haga un voto responsable. Muy respetable todo. Las propuestas que hacen son claramente de izquierdas y la gente que se está sumando es, en su mayoría, progresista.

    A los partidos políticos que se presentan a estas elecciones, el movimiento 15-M les ha cogido con el pie cambiado y no saben cómo les puede afectar de cara a tener más papeletas en las urnas. Pero como decía, la gente de este movimiento es progresista y parece obvio que el que peor parado puede salir es el PSOE –a pesar de las conspiraciones que se inventan los que están a la derecha de la derecha diciendo que si es ETA, que si son mendigos, que si lo ha hecho Rubalcaba, que si Franco levantara la cabeza…–. Sabemos que los votantes de derechas son como corderitos en un rebaño que el pastor les dice "por aquí" y por allá que van aunque les estén conduciendo al abismo; es decir, –aclaro la analogía– que mañana no se van a quedar en casa. En cambio, los votantes de izquierdas son mucho más exigentes, no comulgan con ruedas de molino y a poco descontentos que estén o que opinen que su candidato no está muy preparado, la papeleta se queda en casa. Esto, añadido a que una de las cosas que se están reivindicando con más ahínco es el fin del bipartidismo hegemónico, parece obvio que, repito, el gran perjudicado pueda ser el PSOE.

    Me estoy extendiendo mucho, pero no quiero terminar sin romper una lanza a favor del los partidos políticos. Es cierto que hay garbanzos negros, es cierto que hay que cambiar muchas cosas que son injustas, también estoy de acuerdo en acabar con ciertos privilegios de los altos cargos, pero creo que para eso hay que dejar de hablar de la clase política como si fueran un clan de  extraterrestres blindado que viene aquí y hacen y deshacen a sus anchas. Los políticos pueden ser cualquiera que quiera serlo. Las cosas también se pueden cambiar desde dentro. Comparto muchas de las propuestas que hace la spanishrevolution, pero considero que es mucho más efectivo estar dentro para conseguirlas. Cualquiera se puede unir a un partido –mayoritario o minoritario– y trabajar por cambiar las cosas.

sábado, 7 de mayo de 2011

Estamos en campaña

    La campaña para las elecciones municipales y autonómicas arrancó el pasado día seis a las 00:00 horas, es decir, el día cinco por la noche. Y esta es una de las razones –entre otras– por las que este blog parece un barco sin patrón. Aunque la campaña electoral sea una piedra en el zapato de ESCALERAS Y TOBOGANES, vamos a sacar beneficio de ella al menos para esta entrada.

    Las campañas electorales son épocas cuanto menos curiosas en las que la experiencia no tiene nada que ver si se viven desde fuera o desde dentro. Al contrario de lo que parece, solo duran un par de semanas. Digo al contrario de lo que parece porque, evidentemente, los partidos saben lo que se juegan y semanas antes de la campaña propiamente dicha, ya se ponen las pilas y empiezan con la actividad frenética.

    Frenética. Si tuviera que elegir una sola palabra con la que definir una campaña electoral, elegiría esa. Y es que a las agendas de los candidatos hay que añadirlas post-its con los actos porque las páginas de la misma se quedan pequeñas para escribir todo lo que tienen que hacer en un día. Pero no solo de candidatos se alimenta la campaña. Allí se moviliza hasta el apuntador, sobre todo en la municipales y autonómicas porque, por ejemplo, en las europeas parece que la cosa nos caen más de refilón y no es lo mismo, pero ahora, cada par de manos es bienvenido.


    A parte de los actos y las apariciones en prensa, lo que es muy representativo de este momento es el tema de la cartelería y el resto de propaganda política que vemos por las calles. Es de suma importancia que el candidato sea conocido por el electorado y para eso, algunos se meten en una lucha por conseguir poner su cara en cada metro cuadrado posible de la ciudad.

      Todo el mundo es consciente de que los partidos políticos hacen un esfuerzo muy grande en estas dos semanas, tanto económico como de trabajo y yo me pregunto cuánta gente decide el voto en estos días. ¿Qué vamos a ganar por poner nuestro anuncio en veintinco vallas publicitarias en vez de en siete? No sé hasta qué punto el esfuerzo invertido en quince días tiene una recompensa tangible, pero lo que sí sé es que aunque en la campaña electoral no se consiga convencer a nadie más, los partidos no pueden darse el lujo de dejar de hacer lo que hacen estos días.

    Desde el punto de vista de una militante sin aspiraciones políticas, os puedo contar que la campaña se vive de una manera muy ilusionante –incluso cuando las encuestas no son favorables y tu partido no está bien valorado– porque realmente crees en unas ideas y quien cree en unas días se gusta de transmitirlas y luchar por ellas. Además, muchos de los compañeros son también amigos y durante la campaña los ves más a menudo de lo habitual, lo cual siempre es un aliciente. Se viven momentos inolvidables de anécdotas curiosas, bromas y risas mientras se pegan carteles de madrugada o se viaja por carreteras secundarias a un pueblo perdido a pedir el voto.

    Os contaría mucho más pero es una experiencia para vivirla, no para contarla y ahora os tengo que dejar, que me voy a un mitin.