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domingo, 23 de abril de 2017

Mis novelas

 

      ¿Hola? Si queda algún lector o lectora del blog por aquí, os diré que este último parón se debe a que se me estropeó el ordenador el pasado mes de diciembre y aún no me he comprado otro… Con esto os quiero decir que la sequía perdurará hasta que adquiera uno nuevo. Sin embargo, me las he apañado para publicar esta entrada en honor al día del libro.

     Si recordáis, en años anteriores “celebré” el día del libro con una sección llamada “la recomendadora de libros” y valoré publicar la tercera entrega en esta ocasión, pero también tenía pendiente hablaros de mis propias novelas y me parece que no hay tema más adecuado que este para la entrada del día del libro.

     Os confesé en la primera entrada de este blog mi atracción por la escritura, curiosamente, ahí os comentaba que este interés lo había canalizado a través de cuentos, cartas, diarios… pero no mencionaba las novelas; y es que el tema novela se merece capítulo aparte.

     Las novelas suponen un salto de categoría porque representan un reto mayor y una complejidad incomparable con respecto a lo que pueda suponer el hecho de decir: hay tal o cual noticia de actualidad voy a escribir mi opinión. Para escribir una historia hay que tener un tema, saber cómo desarrollarlo, pensar en un final que dé sentido a todo y que esté a la altura de lo anterior y por último tener (o buscar) toda la información sobre los detalles de lo que explicas que den la coherencia.

     Ideas (temas) muchas, infinitas. Para esto no tengo problema, me van asaltando por la calle. Lo complicado está en lo siguiente: el desarrollo. Ser capaz de elaborar toda una historia con el suficiente empaque a partir de una idea sencilla.

     Los primeros temas que me vinieron a la mente, hace ya muchos años, intenté llevarlos al papel pero se quedaron en unos primeros pocos capítulos estériles. Dados estos antecedentes, cuando me asaltó otra idea en 2008 (Un sueño de papel), pensé que iba a ocurrir lo mismo, que iba a quedar en agua de borrajas. Por ese motivo, para justificarme ante mí misma que no iba a ser una pérdida de tiempo, empecé a escribirlo en inglés. De ese modo aprovechaba para aprender un poco. Creo recordar que fue tras el cuarto capítulo cuando me di cuenta de que aquello iba para adelante y que el hecho de escribirlo en inglés me estaba limitando para expresar todo lo que quería. De modo que traduje lo que llevaba escrito y continué hasta terminarla, aproximadamente doce meses después.

    Una vez terminada, contacté con algunas editoriales, tentativa que no fructificó. Bueno, en algún caso me propusieron afrontar parte de los costes pero no es lo que me interesaba. Entiendo que haya personas que su meta, por encima de todo, sea publicar porque quieren hacer (o intentar) carrera con esto. Yo no. Escribo porque me gusta, cuando me apetece y si tengo algo que contar. No pretendo nada con ello más que mi propio deleite. Solo quería que saliera a la luz si alguien pensaba que era lo suficientemente bueno para salir a la luz, de lo contrario, no tenía ningún problema en que se quedara en mi cajón.

     El caso es que en febrero del año pasado recibí un correo electrónico del Rincón de Novela Romántica de B de Books (sello digital de Ediciones B) donde me comentaban que dado que mi novela había alcanzado la última ronda del Certamen de Novela Romántica Vergara-RNR de unos años anteriores, cuando yo lo había enviado, querían hacerme una propuesta para su publicación en formato digital. Sobra decir que acepté sin pensármelo dos veces. Y aprovecho esta entrada para agradecérselo.  

     Entre los meses de julio de 2014 y febrero de 2015 escribí una segunda novela (El bote de espinas). Tras ver publicada la primera con B de Books en agosto de 2016, les comenté directamente que tenía una segunda. La valoraron y también accedieron a publicarla. Esta segunda vio la luz en febrero de 2017.

     Y esta es mi experiencia. No tengo ninguna otra historia en el cajón ni nada entre manos. Estas dos las escribí porque eran el tipo de historia que me hubiera gustado encontrar como lectora en ese momento. Me encantó escribirlas, disfruté infinito y si alguien se anima a leerlas, espero que también os gusten. Tenéis la información para conseguirlas en el blog, en la columna de la derecha.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Nobel

    Alfred Nobel fue un ingeniero e inventor sueco conocido por ser el padre de la dinamita, lo que le creó mala conciencia. Uno de sus hermanos murió ocho años antes que él y la prensa se equivocó pensado que era Alfred el fallecido. Le dedicaron una columna titulada “el mercader de la muerte ha muerto” en un periódico francés y esto le llevó a plantearse el modo en que sería recordado. El hecho de que todo apuntase a que pasaría a la posteridad como una especie de enemigo público, le condujo a tomar cartas en el asunto para dar un giro a su reputación.

Alfred Nobel
    Lo que se le ocurrió para lavar su imagen fue crear los célebres premios Nobel. Galardones de física, química, medicina, literatura y paz (posteriormente se añadió economía) que serían otorgados a aquellas personas que aportasen un beneficio a la humanidad en las citadas disciplinas.

    Alfred Nobel consiguió su propósito. Los premios que llevan su nombre se entregaron por primera vez en 1901 y tienen un gran prestigio y reconocimiento mundial. Eclipsan los proyectos que desarrolló en vida y, hoy por hoy, su nombre está más ligado a estos galardones que a la dinamita.

    Como todos los años, el 10 de diciembre es la entrega de los premios en Suecia. En la edición de este año, la polémica saltó con el ganador en el campo de literatura, el galardonado fue Bob Dylan, se anunció el pasado mes de octubre.

Bob Dylan
    A mí me sorprendió para mal. Partiendo de la base que esperaba que el premio Nobel de literatura se lo diesen a un escritor, aunque claro, con el precedente de Obama como nobel de la paz ya todo es posible. No resto méritos a la creación de Dylan, no me voy poner a en plan Sánchez Dragó que declaró que era un “escupitajo a la literatura” y lo describió como “canciones tan cursis como un epitalamio de almanaque para chicuelas góticas y tan insulsas como su autor y sus arpegios de laringe de gato".

  Yo creo que algunos cantautores sí escriben pura poesía pero simplemente me parece que es algo diferente. Una cosa es escribir novelas y otra escribir canciones; ambos menesteres son complejos y tienen su indudable mérito pero meterlos en el mismo saco me parece un error. Si se quiere reconocer la labor de artistas musicales, lo cual me parece absolutamente respetable, que se cree otra categoría.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Taj Mahal


El Taj Mahal no necesita presentación. Siempre me ha llamado la atención este mausoleo, me parece espectacular. Hace aproximadamente un año, busqué información sobre él y vi algún que otro documental. Quizá, si en ese momento hubiera estado con el chip del blog puesto, habría escrito esta entrada entonces, pero bueno, el caso es que lo tengo puesto ahora, y escribo sobre ello ahora.

Creo recordar que lo que me llevó a indagar un poco sobre este monumental monumento fue confirmar o desmentir la creencia popular de que existía el proyecto de construir otro igual junto al ya existente en negro. Pero vamos a aclarar un poco todo, empecemos, como diría Manolito Gafotas, por el principio de los tiempos.

El Taj Mahal está situado en Agra (India) es un complejo de varios edificios, el más emblemático es un mausoleo donde descansan los restos de Mumtaz Mahal y Shah Jahan; y está arropado por una mezquita y un jawab (casa de invitados u hostal); además de por bellos jardines, estanques palaciegos, altos minaretes…

Todo esto comenzó a construirse en 1631 por orden de Shah Jahan, quinto emperador mongol, cuando su tercera esposa, la anteriormente citada Mumtaz Mahal, que era su favorita y de la que estaba locamente enamorado, falleció mientras daba a luz al decimotercer hijo que tenían en común; y es que toda esta obra faraónica es simple y llanamente la sepultura de una persona.

Todo el complejo tardó en construirse más de veinte años. El diseño fue de varios arquitectos, hubo involucrados maestros de varias disciplinas como escultores, calígrafos, grabadores, canteros… venidos de diferentes lugares del mundo, por eso en el Taj Mahal se dan manifestaciones de arte indio, islámico, persa y turco.  Se estima que la mano de obra ascendió a veinte mil personas. Cuenta la leyenda que el emperador mandó cortar las manos y cegar a los artesanos involucrados en la construcción para que no pudiesen levantar ningún otro monumento que se asemejase a este.

Otra de las leyendas es la que apuntaba al inicio; que había un proyecto para construir otro mausoleo idéntico pero en negro para ser enterrado el emperador. En uno de los documentales que vi, los presentadores iban al lugar donde el supuesto Taj negro se iba a erigir, al otro lado del río Yamuna, y había “algo” que se podía entender como los cimientos para este segundo mausoleo; aunque la verdad, era todo muy cuarto milenio. Otra de las interpretaciones es que a ese lado, se construiría un estanque donde se reflejaría el Taj por la noche, y por lo tanto se vería negro. Sea como fuere, solo hay uno, de mármol blanco y él por sí solo ya es bastante majestuoso e impresionante. Cuando murió el emperador fue enterrado junto con su amada esposa.

Como curiosidad os contaré que la vista típica que tenemos del Taj Mahal, la postal que a todos nos viene a la mente cuando lo evocamos, que es la foto misma con la que yo ilustro este post, es la parte trasera del edificio. La cara principal es la que da al río porque en el momento de la construcción se concibió el acceso en barco a través del río.

Actualmente es una de las siete maravillas del mundo. Indiscutible me parece que así sea pero al mismo tiempo no puedo dejar de pensar en la frivolidad que supone. Imaginad en el siglo XVII, cuando se construyó, en qué condiciones debían de vivir los súbditos de dicho emperador. Se emplearon todos esos recursos, dinero, mano obra, materiales valiosísimos, tiempo… en un imponente y ostentoso complejo que no vale absolutamente para nada, que es una tumba y ya. Y aún, a día de hoy, tenemos esa majestuosidad al lado de pueblos en los que no viven mucho mejor que en el siglo XVII. El ser humano… capaz de lo mejor y de lo peor… en un mismo acto.

miércoles, 12 de octubre de 2016

De la ficción a la lengua (epónimos)

Un epónimo, según el DRAE, significa: dicho de una persona o de una cosa: que tiene un nombre con el que se pasa a denominar un pueblo, una ciudad, una enfermedad, etc. En román paladino, que empezamos a llamar a algo con el nombre de una persona por influencia de la misma. Si seguís sin tener ni idea de lo que hablo, tranquilidad, vamos a ver montones de ejemplos en esta entrada.

Empezaremos con autores que se convirtieron en adjetivos. Una situación absurda, sin sentido, es una situación kafkiana; pero si en lugar de absurda es espantosa, entonces diremos que es dantesca. ¿Y cómo llamaríamos hoy en día a alguien sádico si no hubiera existido el Marqués de Sade? Si queréis darle un punto culto a vuestra verborrea, en lugar de llamar a una persona retorcida, la podéis llamar maquiavélica. De vez en cuando, tenemos dudas cartesianas o realizamos gestas homéricas. Está muy extendido el adjetivo orwelliano para referirnos a situaciones distópicas ideadas por Orwell, aunque este, a diferencia de los anteriores, no está recogido por la RAE, quizá en un futuro se contemple, quién sabe. Otro adjetivo que no está reconocido por la Academia es dickensiano, que se emplearía para describir condiciones de vida o de trabajo por debajo de niveles aceptables; no está reconocido en español, pero en un diccionario inglés he visto “dickensian” con esta definición. Y dejo para el último el más importante, cervantino; ¿que por qué lo dejo para el último? Porque en su caso, sus personajes le superaron en fama y en número en lo que a epónimos se refiere, lo que me permite enlazar con el siguiente bloque: personajes literarios que se convirtieron en adjetivos o sustantivos.

Y empezamos por donde lo acabamos de dejar, con los personajes de Cervantes. En nuestro idioma, tenemos quijotería y quijotesco/a para hacer referencia a la persecución de ideales poco prácticos o nada realistas. También tenemos dulcinea con dos acepciones: mujer querida; y aspiración ideal. El diccionario contempla asimismo, sanchopanchesco/a (falto de idealidad, acomodaticio y socarrón) y rocinante (rocín matalón). De Cervantes pasamos a Fernando de Rojas, que nos acuña celestina como sinónimo de alcahueta y, diremos que, hoy en día, está más extendida aquella palabra que esta. El siguiente vocablo, no sabemos a quién se lo tenemos que agradecer, ya que fue un famoso anónimo el que escribió El lazarillo, nombre con el que designamos a los guías de ciegos. Si a estas alturas de la vida alguien no sabe lo que es un donjuán que se lo pregunte a José Zorrilla. Salimos de España y aterrizamos en Rusia; de ahí nos viene lolita; gracias a Nabokov, así es cómo llamamos a las adolescentes seductoras y provocativas (está en cursiva porque es la definición del DRAE). Que no pare la fiesta que aún quedan unos cuantos; por ejemplo, rocambolesco, como sinónimo de exagerado, esperpéntico; viene de Rocambole, personaje ideado por el escritor francés Pierre Alexis Ponson du Terrail, que llegó a protagonizar películas y series de televisión (el personaje, no el autor). De Emma Bovary, personaje de Gustave Flaubert, nos viene bovarismo; no está recogida en el diccionario, sin embargo, en literatura médica sí está reconocida para nombrar un estado de insatisfacción crónico. Claro que si ya nos metemos en epónimos médicos derivados de la literatura, eso da para otro post. Los viajes de Gulliver nos presentaron a los liliputienses, o como llamamos ahora a las personas extremadamente pequeñas o endebles. Y para acabar con la sección de epónimos derivados de personajes literarios, incluyo mentor, que significa consejero o guía y viene del personaje Méntor que era el consejero de Telémaco en la Odisea.

¿Alguien ha dicho odisea? Pues esta palabra también es un epónimo del poema que lleva este título y tiene dos acepciones, a saber: viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero; y sucesión de peripecias, por lo general desagradables, que le ocurren a alguien. Con el título de esta obra griega abrimos el tercer y último bloque de epónimos que será miscelánea. Macondiano no aparece en el DRAE, se utiliza como sinónimo de irreal, absurdo, viene de Macondo, la célebre localidad donde se desarrolla la novela de Gabriel García Márquez Cien años de soledad. Y para terminar, vamos con los quevedos; las lentes circulares que utilizaba Francisco de Quevedo y Villegas.

    Como veis, me he ceñido exclusivamente a epónimos literarios y, aun así, esta recopilación no es exhaustiva, me he dejado algunos en el tintero por no hacerlo infinito: borgiano, pantagruélico, proustiano, faústico, sífilis, fígaro. Si os ha gustado y tenéis curiosidad, ya os dejo entretenidos un rato buscando de dónde provienen estos y, si conocéis otros, os espero en los comentarios.

Francisco de Quevedo llevando quevedos

domingo, 8 de marzo de 2015

Día Internacional de la Mujer

Hoy, 8 de marzo es el día internacional de la mujer. No sé si es cosa mía pero tengo la impresión de que hace años este día pasaba sin pena ni gloria pero de un tiempo a esta parte se le da mucho bombo. De hecho, creo que podíamos sustituir la palabra “día” por “semana” de la mujer porque los actos se suceden desde hace varias jornadas.

Con esta entrada quiero celebrar, a mí modo particular, este día, y lo quiero hacer alejándome de grandes discursos por el motivo que luego os explicaré; pero el hecho de ponerme a escribir me ha hecho preguntarme por qué el 8 de marzo, dónde está el origen de esta reivindicación. Así que si me permitís, muy brevemente, vamos a hacer un repaso histórico.

Los antecedentes del Día Internacional de la Mujer se sitúan en Estados Unidos. En 1909 se celebró en Nueva York un “día nacional de la mujer” organizado por mujeres socialistas como forma de apoyar a las trabajadoras del sector textil. Un año después, en la II conferencia internacional de mujeres socialistas que se celebró en Copenhague, se abogó por contar con un Día Internacional de la Mujer, fijándolo el 8 de marzo.

Cómo os decía anteriormente, no quiero entrar a relatar grandes proezas, que por supuesto ahí están y se merecen todo y mi respeto y admiración, y por qué no decirlo también, mi envidia. Pero creo firmemente que la clave para avanzar en esta materia está en lo poco o mucho que cada uno pueda, podamos, hacer en nuestro entorno y es por este motivo, por el que la forma en la que quiero celebrar este día es contándoos una pequeña gran historia como tantas otras.

El mes pasado, leí un libro titulado “Escuela de belleza de Kabul” que relata las vivencias de Deborah Rodríguez en Afganistán. Deborah es una mujer estadounidense, peluquera, que en el año 2001 decidió viajar a Afganistán con la ONG de la que era miembro.

Conocéis la situación de Afganistán, un país en conflicto permanente. La mayoría de los compañeros que viajaban con Deborah (“Debbie”) era personal sanitario, y para ellos era muy fácil saber qué tenían qué hacer y cómo podían ayudar. Sin embargo, la protagonista de nuestra historia estuvo días perdida y sintiéndose poco útil, hasta que se le ocurrió que podía colaborar haciendo lo que mejor sabía hacer: poner en práctica sus conocimientos profesionales.

Debbie acabó montando una escuela de belleza para enseñar a las mujeres afganas peluquería para que a la postre, pudiesen tener una profesión y ser independientes.


Os podéis imaginar la magnitud de esta obra. No olvidemos que Afganistán es uno de los países donde es más difícil ser mujer. Dependen de los hombres, apenas se les da oportunidades de formación, sus derechos brillan por su ausencia, sus opiniones no valen nada… Bien, pues gracias a esta escuela de belleza, algunas mujeres pudieron formarse, aprender un oficio, abrir su propio negocio y ganar su propio dinero.

lunes, 26 de enero de 2015

Tuuu librería

Situada en Madrid, Tuuu librería es una librería diferente que ofrece libros de segunda mano a los que tú les pones el precio.

Novela, ensayo, poesía, libros en inglés y en francés es lo que puedes encontrar en este rincón de la capital que forma parte de las iniciativas que implementa la ONG Yooou en su lucha contra la pobreza.

Su fondo proviene de donaciones, la organización está administrada por voluntarios y la recaudación se emplea para comprar material escolar destinado a colegios de Madrid y de Latinoamérica.

Esta entrada parece un anuncio pero descubrí esta librería en twitter y aprovechando una escapadita a Madrid, la visité. Recomiendo ir a los que les guste los libros y rebuscar entre ellos, ya que además de dar cancha a tu afición estás colaborando con una buena causa. Hay que ir con tiempo y a “la aventura”, a ver qué se encuentra porque el punto flaco es que no llevan un registro de sus libros y por lo tanto, no es el sitio adecuado si lo que quieres es encontrar un libro determinado, especialmente si no es muy común.

miércoles, 23 de abril de 2014

La recomendadora de libros

    En ESCALERAS Y TOBOGANES queremos celebrar este 23 de abril, día del libro, presentando “la recomendadora de libros”, esa soy yo; y es que si hay algo que me guste tanto como leer libros es recomendarlos. Que alguien me diga qué tipo de novela anda buscando y decirle el título que más se ajuste a su petición. Proceso avalado por mi propio criterio ya que nunca recomiendo nada que yo no haya leído previamente. 

     Por lo tanto, aquí os dejo una lista de 10 libros muy dispares sobre los que cuento un poco de qué van a mi manera e indico a qué personas les podrían gustar. No garantizo el éxito por no ser una recomendación personalizada sino a ciegas pero para más detalles u otro tipo de novela, me podéis consultar en los comentarios.

        ¡Feliz día del libro!
 
El merodeador nocturno (Susan Carroll)
De qué va: novela romántica de caballeros, damiselas, castillos, hechiceras, fantasmas y conjuros. Creo que con esta enumeración de sustantivos os podéis hacer una idea bastante aproximada.
Te la recomiendo si: te apetece leer una historia pastelón como una tarta nupcial de cinco pisos de grande toda recubierta de merengue. No lo digo en tono peyorativo, a mí, a veces, me apetece leer historias de este tipo y esta en concreto me encantó.

Alta fidelidad (Nick Hornby)
De qué va: chico treintañero londinense que tiene una tienda de discos y vive con su novia. Parece que su vida está un poco estancada y que él no acaba de madurar.
Te la recomiendo si: te gusta mucho la música; si te gustan las sitcom; si eres una persona joven en un impasse. Si estás buscando una historia amena, con toques de humor, de lectura ágil y sin complicaciones.

Mil soles espléndidos (Khaled Hosseini)
De qué va: de  la vida de las dos esposas de un hombre musulmán en Afganistán, en época de los talibanes.
Te la recomiendo si: te interesa conocer diferentes culturas; si te gustan las novelas con pinceladas de historia; si no te da miedo meterte en novelas complejas, con giros en los acontecimientos, saltos temporales e historias paralelas. Si quieres leer una historia de esas que no te deja indiferente, que te remueve por dentro y de la que no te olvidarás.

Las cenizas de Ángela (Frank McCourt)
De qué va: es la autobiografía novelada de un descendiente de emigrantes que retorna a Irlanda. La historia está narrada por un niño que cuenta anécdotas de su día a día en una Irlanda pobre y dividida.
Te la recomiendo si: buscas una historia entrañable que te emocione siendo capaz de hacer reír y llorar al mismo tiempo. Si buscas una lectura nada densa, que te llame a leer en cuanto tengas un rato libre. Sencillamente, te la recomiendo si te apetece leer y no sabes qué.

Raíces (Alex Haley)
De qué va: de la vida de un chico que es secuestrado en África y transportado hasta América donde es vendido como esclavo. Cuenta la historia a través de sus descendientes hasta llegar al propio autor de la obra.
Te la recomiendo si: te gusta aprender historia mientras lees narrativa. Si te gustan los libros tipo biografía novelada. Si te interesa la antropología, la sociología…


La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón)
De qué va: el hijo de un librero es conducido a un lugar llamado “el cementerio de los libros olvidados”. Allí coge el último ejemplar de la obra de un autor que ha sido quemada. Este chico empieza a investigar quién fue ese autor, quién y porqué quemó sus libros… Esta novela también tiene sus cotas de amor e historia (España de posguerra).
Te la recomiendo si: lo tuyo son las novelas de misterio, si te gusta ir siguiendo las pistas sembradas por el autor y hacer conjeturas sobre la resolución del enigma a medida que lees. Si te enganchas a los libros y no paras de leer hasta que los terminas.

Los pilares de la tierra (Ken Follett)
De qué va: la novela se sitúa en Kingsbridge, un pueblo inglés en la época medieval y nos presenta los diferentes personajes que viven aquí y cómo se entrelazan sus vidas. Nos encontramos con ahorcamientos, obispos, violaciones, secretos, sobornos, codicia, amor, guerra, reyes, venganzas…
Te la recomiendo si: te atreves con los ladrillos (tiene más de mil páginas). Si te apetece sumergirte en la Edad Media a todos sus niveles. Si te gustan los personajes luchadores que se levantan después de cada zancadilla para conseguir aquello que creen de justicia. Si esperas una historia llena de historias y donde todo quede cerrado. Si te gusta la arquitectura.

1984 (George Orwell)

De qué va: es una distopía. Se nos presenta un futuro apocalíptico y desalentador en que el mundo está en permanente guerra y el gobierno lo controla todo. El protagonista empieza a cuestionarse el statu quo y a hacer preguntas.
Te la recomiendo si: te gusta la ciencia ficción, la política; si te gusta leer entre líneas y reflexionar sobre lo que lees.  


El príncipe destronado (Miguel Delibes)
De qué va: este libro narra un solo día de una familia en la posguerra española a través de Kiko, uno de los hijos pequeños.
Te lo recomiendo si: te quieres iniciar con uno de los grandes escritores españoles. Si buscas una novela ligera. Como lectura para el verano o las vacaciones.


Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey)
De qué va: tenemos chico nuevo en el psiquiátrico. Este paciente empezará a cuestionar todas las normas por las que se regían hasta el momento y tendrá su tira y afloja con la enfermera jefe. Veremos quién termina arrimando el ascua a su sardina.
Te la recomiendo si: te gustan los personajes carismáticos; los “juegos” velados de lucha de poder y los experimentos sociológicos. Si te apetece ponerte con una novela relacionada con historia médica (cómo se trataba antes a los pacientes psiquiátricos).

miércoles, 12 de marzo de 2014

Quick reads

      Uno de cada seis adultos en Reino Unido nunca coge un libro o cree que leer es difícil. Con el objetivo de hacer cambiar de opinión a aquellos que manifiestan que los libros “no son para ellos”, que son aburridos o incluso intimidantes, en el año 2006, coincidiendo con el día del libro, Tony Blair presetó el proyecto quick reads.
    Bajo esta iniciativa, reconocidos escritores anglosajones se han puesto a darle a la tecla para crear historias breves (con menos de 128 páginas) y fáciles de leer. Con la colaboración de editoriales, librerías, centros de formación, la BBC y administraciones públicas entre otras entidades, se ha implementado quick reads en centros penitenciarios, hospitales, con grupos de disléxicos, con inmigrantes cuya lengua materna no es el inglés, con personas sin hogar, bases del ejército, etc.
    Entre los resultados conseguidos en estos ocho años desde su creación cuentan con sesenta libros de este tipo publicados, de los cuales, se han vendido cuatro millones de copias y se han prestado en las bibliotecas tres millones y medio de copias. Una encuesta realizada en 2010 entre estos lectores, reveló que un 98% consideró que la participación en este programa había tenido un impacto positivo en su vida. 


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Fish!

    Seattle, ciudad norteamericana conocida por ser la cuna del starbucks y testigo mudo del tórrido romance de los señores Grey, pero no solo eso, también tiene la pescadería más famosa del mundo, the pike place fish market, que recibe la visita de 10.000 personas al día (según wikipedia).

  Y por qué es tan famosa, os estaréis preguntando, para saber la respuesta nos tenemos que remontar al año 1986. En esa época, este establecimiento estaba al borde de la bancarrota y su dueño junto con el personal en una reunión con un asesor, decidieron no solo sacar el negocio adelante, sino también hacerlo mundialmente famoso. Y lo consiguieron adoptando una actitud particular y una curiosa forma de tratar a los clientes. Convirtieron su trabajo en algo divertido, jugando, lanzando el pescando y haciendo partícipe al público de esa actitud, asegurándose de que cada cliente disfrutara de la visita al mercado.    

   Años más tarde, en 1997 John Christensen, propietario del centro ChartHouse Learning, visitó el mercado y se dio cuenta del buen ambiente de trabajo que existía y de la satisfacción de los clientes. Decidió grabar un día de trabajo y cuando vio el vídeo, concluyó que la clave del éxito se basa en cuatro reglas básicas que bien pueden aplicarse tanto al trabajo como a la vida:

1. Estar presente: estar mental y emocionalmente presente para los demás.
2. Jugar: es más una actitud que una actividad. Permite demostrar entusiasmo y creatividad de forma natural.
3. Alegrarles el día: con simples gestos de agradecimiento y reconocimiento para hacer que los demás se sientan apreciados y valorados.
4. Elige tu actitud: elige tu actitud cada día.


     Estas cuatro pautas se han convertido en lo que se conoce como filosofía fish y han dado lugar a la creación de numerosos vídeos y libros.
    La filosofía fish ha sido adoptada por muchas empresas y adaptada a otros contextos, como por ejemplo, el escolar y el sanitario y, según parece, con éxitos tangibles que se han traducido en el aumento de la productividad y de los beneficios.  

jueves, 1 de agosto de 2013

Liberté, égalité, fraternité ou la mort

   Hay un tipo de entradas en el blog, la mayoría etiquetadas como "curiosidades" que, cuando las redacto, tengo la duda de si lo que estoy contando es de sobra conocido para todo el mundo y solo nuevo para mí. Un ejemplo que se me viene a la cabeza es cuando escribí sobre Christiania. Esa vez, incluso tanteé a algunas personas para cerciorarme de si el asunto ya era vox pópuli y yo era la última en llegar. Pero no es el único caso. Otro ejemplo, sin ir más lejos, es el que traigo hoy. Y, esta vez, no le he preguntado a nadie. Me lanzo a la piscina.
 
   Se trata de una breve información, una curiosidad, casi una anécdota para una entrada ligera en agosto, que no estamos para reflexiones profundas con este calor. 

   Sé que no os suena a chino eso de “libertad, igualdad, fraternidad”, más bien os suena a francés y, con este paupérrimo juego de palabras, lo que quiero decir es que es de sobra conocido que estas tres palabritas juntas forman el lema oficial de Francia. Lo que a lo mejor ya no sabéis, pero tampoco os sorprenderá, es que vienen de la época de la Revolución francesa. Y lo que os quiero contar, que me he enterado leyendo “Historia de dos ciudades” de Dickens, es que el lema en su origen no era tal y como lo conocemos ahora, sino que tenía una última parte. Así, como reza el título de esta entrada, lo que proclamaban los buenos revolucionarios era “¡libertad, igualdad, fraternidad o muerte!”

    A mí me llamó la atención al verlo y por eso os lo cuento, aunque como decía al principio, no sé si es algo comúnmente conocido o no. Me hace gracia la contradicción en sí misma que lleva, antítesis, que dirían los lingüistas: mucha libertad y fraternidad… ahora, que si no te gusta, vete haciendo cola mientras afilo la hoja de la guillotina. El caso es que la parte final la eliminaron pronto, los del departamento de marketing debieron de avisar del problema.

    Y para acabar la lección de historia veraniega sobre el lema galo, reseñar que durante la ocupación alemana, lo cambiaron por travail, famille, patrie (trabajo, familia, patria); qué curioso, los nazis no pusieron nada de matar.    


viernes, 19 de abril de 2013

Música comercial y libros superventas

Estaba yo leyendo una entrada en el blog “señales de Rulo y la Contrabanda” que defendía la música de Rulo contra las voces que se alzan diciendo que es comercial mientras pensaba el comentario que iba a escribir cuando me dije “esto me da para un post”; y aquí estamos.
        No obstante, lejos de querer opinar si la música que hace mi idolatrado Rulo es comercial o deja de serlo, lo que quiero hacer es una reflexión sobre las opiniones que se vierten respecto a la música y a los libros que tienen una gran acogida.   
Y para empezar, estaría bien aclarar qué se entiende por “comercial”. La RAE dice que es algo “que tiene fácil aceptación en el mercado que le es propio”. Es decir, productos que gustan a mucha gente. Sin embargo, cuando decimos que tal música es comercial, el término adquiere un matiz peyorativo. Lo cierto es que “comercial” podría denotar fórmulas hechas a la medida del consumidor para hacer caja. Normalmente, se caracterizan por su baja calidad, la rapidez con que se han creado, tienen el respaldo de grandes campañas de marketing y el boom que crean es directamente proporcional a la caída en el olvido que sufren posteriormente; aunque tampoco tiene porqué ser así.
Lo gracioso de este asunto es cómo los consumidores de un estilo de música tachan a otros estilos de comerciales y cómo los lectores de cierto tipo de literatura miran por encima del hombro a los best sellers. Está claro, ¿no? Yo, que escucho Platero y Tú, soy un ser superior a los que escuchan a Bustamante, que es una basura comercial, éstos a su vez están por encima de los que siguen a Pitbull, porque de él ni si quiera se puede decir que sea cantante y éstos, a su vez, están por encima de los fans de Justin Bieber, que todos tenemos claro que es el último en el escalafón. Con los libros pasa lo mismo, ¿me van a comparar ustedes a Tolstói con Stephenie Meyer? Evidentemente, el primero es un autor de Literatura y la segunda es una juntaletras que bien podría escribir ella solita todos los números de la súper pop
Es obvio que no es lo mismo un grupo de música prefabricado, compuesto por niños guapos que apenas saben cantar ni tocar, que interpretan canciones con letras absurdas que ni siquiera escribieron ellos, que un grupo hecho así mismo y que se han movido con el único impulso que implica la pasión por lo que hace. Al igual que no es lo mismo un libro escrito para cumplir unos plazos, con personajes planos y estereotipados, con un leguaje pobre y una trama predecible, que un libro con un estilo cuidado, escrito con mimo y dedicación.
      Sea como fuere, cualquier tipo de artista desea y sueña con que la gente llegue a conocerle y contar con un público fiel, por eso me parecen absurdas e hipócritas las voces que llaman vendidos a los artistas que vienen “de abajo” y acaban cosechando éxito. La música que toca un artista evoluciona y la forma de escribir de los autores progresa, a veces los cambios nos gustan más o menos pero no podemos esperar que se queden enmarcadas repitiendo aquello con los que se dieron a conocer porque, de hecho, no hay nada más comercial que explotar una fórmula que ha funcionado.
       
    Y para concluir, un consejito gratis. La gente debería tener la suficiente personalidad como para escuchar la música que le gusta y leer los libros que le apetezca sin importar que se diga de ellos que son comerciales o lo que sea. Siempre va a haber algún intelectual por encima que diga que es basura, sea lo que sea, pero estará bien mientras tú lo hayas elegido y sepas los motivos por los que lo has hecho.

domingo, 20 de enero de 2013

Christiania

Christiania es un barrio de la ciudad de Copenhague que se autoproclamó independiente, con estatus único y que se rige por una ley especial: la ley de Christiania de 1989.


En esta llamada ciudad libre, viven unas 850 personas. Cuentan con guarderías, taller de bicicletas, tiendas de recuerdos, radio y periódico local, salas de jazz y blues… Aquí no existe la propiedad privada, no son dueños de las casas en las que viven. No pagan impuestos, simplemente pagan de forma colectiva el agua y la luz al ayuntamiento de Copenhague. La circulación de vehículos está prohibida por el barrio, pueden desplazarse caminando o en bicicleta. Utilizan materiales reciclados y la ecología es una prioridad. La violencia está prohibida, así como llevar pistolas y armas blancas; según lo que he leído, también están prohibidos los chalecos antibalas (!). Las drogas blandas, como el cannabis, están permitidas mientras que luchan contra el tráfico y el consumo de drogas duras. Sin embargo, esto ha sido una fuente de constantes problemas con las autoridades de Dinamarca, que han intentado en numerosas ocasiones, acabar con la venta de drogas.

La historia de Christiania comenzó el 4 de septiembre de 1971, cuando un grupo de ciudadanos decidió retirar unas vallas que cercaban un terreno militar del Gobierno. El terreno no había sido usado desde la finalización de la II Guerra Mundial y las personas querían que sus hijos tuviesen un lugar donde jugar. Tres semanas después, el 26 de septiembre, un periodista proclamó en la publicación Hovedbladet, bajo un artículo que tituló “los civiles conquistan la ciudad olvidada de los militares”, que el barrio de Christiania era abierto y libre.

Desde entonces, Christiania ha sido una ciudad libre e independiente aunque no exenta de problemas. Sus relaciones con los gobiernos local y nacional han sido un constante tira y afloja. En muchas ocasiones, las autoridades, han intentado acabar con esa forma de autogobierno y para ello han probado distintas tácticas: han intentando derribar casas, han reclamando el terreno (con el apoyo del lobby inmobiliario), han puesto en marcha campañas de desprestigio y difamación, han provocando que los yonkis y traficantes recalasen en esta zona… Los habitantes de Christiania han ido salvando los obstáculos llegando a construir barricadas para conseguirlo, y en otras ocasiones a través de movilizaciones sociales y construyendo fronteras físicas en su territorio cuando lo han creído necesario. 


De momento, mantienen su independencia, y puede que la pregunta sea ¿hasta cuándo? Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una zona clave en la ciudad y ya sabemos lo "malo" que puede ser que un grupo de personas se autogobierne a través del diálogo y del consenso entre todos, lo malo que es que no quieran jugar al monopoli mundial, lo malo que es que piensen por sí mismos y lo malísimo que es que puedan servir de ejemplo y despierten a los que tienen a su alrededor.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Manolito


Si os digo que esta entrada habla sobre Manolito García Moreno, igual os quedáis como estáis; pero si os digo que es sobre Manolito Gafotas, un niño que vive en Carabanchel (alto), que tiene un hermano pequeño conocido como El Imbécil, que se le dan muy mal las matemáticas, que cena salchichas todas las noches y cuyo padre es camionero; puede que ya sepáis de quién hablo porque a Manolito lo conocen en todo el mundo (mundial). Sin embargo, lo mejor será empezar a contar la historia por el principio de los tiempos.

Elvira Lindo es la creadora de este personaje, que le dio su primera forma de vida a través de las ondas, en el programa de radio que conducía y, años después, lo llevó al papel, llegando a publicar siete libros de la vida de Manolito entre 1994 y 2002 con las ilustraciones de Emilio Urberuaga. Después, se han hecho varias adaptaciones al cine e, incluso, una serie de televisión.

Creo que la saga de Manolito sigue la estela marcada por le petit Nicolas, ya que, en ambos casos, tenemos como personaje principal a un niño que nos cuenta el transcurrir de su modesta vida en primera persona y con su forma de expresarse característica.

Opino que los libros de Manolito no son solo para un público infantil, sino para lectores de todas las edades. Personalmente, me encantan. Simplemente, con su forma de narrar ya consigue arrancarme una sonrisa que se mantiene hasta la última página del libro y que se transforma en sonora carcajada cuando cuenta episodios como los de ver la película de los pin y pon, calentar el agua de Fernandito, o meterse en el probador del centro comercial y… hasta aquí puedo leer. Estas y otras aventuras de Monolito las recuerdo vívidamente a pesar de que hace ya muchos años que las leí.

Bien, y os cuento todo esto ahora porque diez años después de la publicación del último libro de Manolito, Elvira Lindo nos sorprende y nos trae de vuelta al personaje, ahora preadolescente, en un libro titulado “mejor Manolo”. ¡No veo el momento de tenerlo entre las manos!

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Ratoncito Pérez

Ayer estaba leyendo un libro en el que a una niña se le movía un diente y comentaba que lo pondría debajo de la almohada para que el Ratoncito Pérez lo recogiera y le dejara un regalo a cambio. Esta escena es totalmente familiar para nosotros porque la tradición del Ratoncito Pérez está muy asentada; sin embargo, me invitó a pensar sobre los orígenes de la misma. ¿Qué puede dar lugar a crear esta sencilla historia sobre un ratón que recoge los dientes de leche y deja un regalo a cambio? Porque, de hecho, esto es sobre lo único que hay consenso, la fantasía no va más allá. No nos explica qué hace el señor Pérez con los dientes ni si tiene familia o a qué dedica el tiempo libre. El Sherlock Holmes que vive en mí se ha puesto manos a la obra con el propósito de conocer cuáles son los orígenes de esta tradición. 


En primer lugar, cabe destacar que esta práctica está muy extendida por todo el mundo. La historia del Ratoncito Pérez tal y como la conocemos en España (obviando las variantes autonómicas) es compartida también en los países latinoamericanos, en Francia (la petite souris) y en Italia (topolino). En los países anglosajones, el ritual es el mismo, solo que la encargada de la tarea es el hada de los dientes (tooth fairy). En algunos países asiáticos, los niños lanzan el diente hacia arriba (si era de la mandíbula inferior) o hacia abajo (si era de la superior) formulando la petición de que sus nuevos dientes sean de ratón, ya que según la tradición, los dientes de ratón crecen durante toda la vida.

En España, el primer documento escrito en el que aparece el Ratón Pérez data de 1902. Se trata de un cuento escrito por el gaditano Luís Coloma, jesuita, consejero espiritual de la casa real y académico de la lengua. El autor escribió un cuento para el rey Alfonso XIII a quien se le había caído un diente de leche. El cuento está protagonizado por el rey Buby y el Ratón Pérez que, según la historia, vive en una caja de galletas en una famosa confitería de Madrid situada a pocos metros del palacio real. El ratón, a través de las cañerías, llegaba a las habitaciones de los niños y recogía los dientes.

En el lugar donde Luís Coloma ubica la casa del Ratoncito Pérez (calle el Arenal nº8 en Madrid), existe la casa museo del Ratón Pérez que enseña a los niños que lo visitan más detalles sobre la vida del señor Pérez y otros ratones famosos, ilustraciones, curiosidades y dientes de leche de celebridades. A esta dirección, los niños también pueden enviarle sus propios dientes.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Urueña

Urueña es un pueblecito de poco más de 200 habitantes perteneciente a la provincia de Valladolid y desde aquí estoy escribiendo este post. Tenía curiosidad por visitar esta localidad porque en 2007 fue declarada “Villa del Libro”; la única en España. Este distintivo, que solo lo ostentan 14 ciudades en el mundo, lo otorga la International Organization of Book Towns.


Es un pueblo medieval de calles estrechas, rodeado por una muralla del siglo XII y un castillo de la misma época que es la seña de identidad del lugar. Además de esto, también tiene más muestras de patrimonio artístico como una iglesia y una ermita románica. En cuanto a oferta cultural cuenta con un centro etnográfico, sala de exposiciones, museo del gramófono, museo de la música y  juguetería de juguetes antiguos, entre otros. 


Adentrándonos ya en el tema literario, cabe decir que Urueña cuenta con diez librerías, la mayoría son librerías de viejo, con libros descatalogados y de segunda mano. Algunas de ellas están especializadas en un tema en concreto como el cine o la caligrafía. Estas librerías son impresionantes. Tienen libros en todos los rincones y uno no sabe ni por dónde empezar a echar un vistazo. Para hacerse una idea del material que tienen o buscar libros que te interesen sería necesario echar unas cuantas horas en cada una de ellas. Rebuscando un poco se pueden encontrar ejemplares muy curiosos e interesantes y también alguna que otra reliquia y con esto no solo me refiero a los libros, ya que dentro de uno de ellos he visto una factura de 1966. Además de las librerías, también hay un museo del cuento y el museo “e-lea, Miguel Delibes” que es el principal reclamo del proyecto Villa del Libro. Este museo explica la historia del proceso de la escritura; desde como se hacían los antiguos papiros hasta los actuales e-books, pasando por los pergaminos, los copistas, la imprenta, etc.

Recomiendo visitar este lugar a los que les guste el turismo rural, el tipo de pueblos pequeñitos, tranquilos y tradicionales. Pero, por supuesto, recomiendo venir a los que les gusten los libros. Personalmente, el museo “e-Lea” me ha decepcionado pero en las librerías dan ganas de acampar y quedarse allí.