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sábado, 19 de noviembre de 2016

Margarita Landi

Siempre he escuchado referencias a El caso y por eso sabía que se trataba de un periódico de sucesos pero nada más. No fue hasta hace unos meses, gracias a la serie estrenada por Televisión Española, que he conocido algo más acerca de este semanario. En concreto, una de sus reporteras, Margarita Landi, me parece digna de reconocimiento.

Para contextualizar un poco, comenzamos con unos datos sobre El caso. Como adelantaba, fue una publicación de sucesos que salía con periodicidad semanal, en sus páginas se narraban las sórdidas historias de nuestro país: asesinatos, robos, secuestros, desapariciones… también historias paranormales y esoterismos varios esquivando la censura. El primer número se lanzó en 1952, fue una tirada de once mil quinientos ejemplares, que se convirtieron en doscientos mil solo dos años después. El récord estuvo en cuatrocientos mil periódicos cuando publicaron la crónica de uno de los casos con mayor repercusión, los crímenes de Jarabo en 1958. Ningún periódico español había alcanzado esa cifra de ventas.

Una de las cronistas de esta publicación fue Margarita Landi. Se subió al barco dos años después de su apertura y le dedicó veintiséis años de su vida, aunque acabó en ella por uno de esos caprichos del destino.

   En realidad, Margarita había estudiado enfermería pero nunca pudo ejercer porque consiguió su título durante la II República y, por lo tanto, fue revocado por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1940, de modo que intentó buscarse las alubias por otro lado. Como en su familia había antecedentes en el mundo del periodismo, envió cartas de recomendación a diferentes publicaciones pero obtuvo la negativa por respuesta, principalmente porque en esa época y en ese mundo solo se concebía que una mujer se postulase para un puesto de secretaria. Con tesón e insistencia acabó metiendo un pie en el sector creando crucigramas y posteriormente como cronista de alta sociedad y moda.

Hasta que recaló en El Caso y se forjó su imagen característica. La periodista de sucesos rubia, con la eterna pipa en la boca, su pistola y su coche descapotable con el que conseguía llegar antes que la policía a las escenas de los crímenes.

Se dice que tenía muy buena intuición y que se le dio bien aquello de deducir, sacar información a los testigos y resolver intrigas. Se llegó a diplomar en criminología. Tenía buena sintonía con la policía, le dejaban presenciar interrogatorios y le dieron el sobrenombre de subinspector Pedrito. Se dice que sus crónicas eran asépticas sin caer en detalles morbosos.

Tras el cierre de El caso, continuó publicando con otras firmas y también colaboró en diferentes programas de televisión donde contaba su experiencia con los casos más sonados.

Hoy es el nonagésimo octavo aniversario de su nacimiento.

lunes, 5 de septiembre de 2016

La Cafetera


    Hace poco más de un año, después de ver durante días en Twitter que #LaCafetera era trending topic todas las mañanas, decidí averiguar qué era aquello sobre lo que la gente tanto tuiteaba; y resultó ser un programa de radio.

    Comencé a escucharlo, al principio en diferido. No es de ninguna de las emisoras habituales sino que se emite por Internet. Me gustó, y escucharlo se convirtió en un ritual diario para mí.

    Está dirigido por el periodista Fernando Berlín y se centra en el análisis de la actualidad, especialmente del plano político. Suelen hacer una entrevista por programa a algún personaje que esté en el candelero, analizan la prensa diaria y de vez en cuando hay algún hueco para la cultura y otros temas más domésticos. Emite de lunes a viernes a las 8:30 y dura entorno a una hora.

    Lo que me gusta del programa es que no es el típico formato encorsetado que podemos escuchar en cualquier programa mañanero cuando encendemos el transistor. Para empezar, es un medio independiente, con lo cual no se vende ante intereses de terceros y se vierten opiniones libres y a mi entender, muy cabales.

    Gracias a este programa he aprendido un concepto muy interesante, que es el de “la agenda setting”. Esto hace referencia a los temas en que los grandes medios de comunicación ponen el acento; es decir, los grandes temas que copan las portadas de los periódicos y los minutos de telediario. En La Cafetera se analiza si realmente estos asuntos son los que nos afectan y nos preocupan y a renglón seguido se da altavoz a otras noticias enviadas por ciudadanos de a pie que no tienen cabida en los grandes medios de comunicación y que nos influyen de forma mucho más directa. Un ejercicio de lo más interesante.

    Toda la emisión está envuelta en un ambiente muy familiar y cercano. Para mí, el hallazgo de este programa en unas horas bajas supuso un pequeño bálsamo para hacer el día a día más llevadero y es que, si escuchas La Cafetera, no estás sola; eres miembro de La Resistencia. 

domingo, 30 de agosto de 2015

Cabeza de turco

   Pasamos de una película a un libro. Cabeza de turco recoge las vivencias del periodista alemán Günter Wallraff, quien en los años ochenta se hizo pasar por un inmigrante turco en Alemania para conocer de primera mano las constantes humillaciones y agresiones a las que las minorías son sometidas.

   El libro se centra principalmente en experiencias laborales. Pasamos por McDonald’s, fábricas, una central nuclear y hospitales como sujeto de experimentación de fármacos.

   Como ejemplo de la vertiente laboral os contaré que trabajando en la industria (sin contrato, sin seguro), estaban expuestos a químicos, gases, temperaturas extremas… sin ningún tipo de medida de seguridad. No les proporcionaban guantes, botas, ni casco, ni nada que supusiera un coste para la empresa. Si lo querían, debían comprárselo ellos. En una ocasión, nuestro protagonista (se hacía llamar Alí) estaba trabajando junto con un alemán, al que sí le suministraban casco, pero se le había olvidado y obligaron a Alí a dárselo, quedando él desprotegido; esto teniendo en cuenta que era de su propiedad porque lo había comprado él.

   Relata también un par de episodios que no están relacionados con la vida laboral y uno de ellos me ha resultado muy curioso.

   Alí intenta que lo bauticen para convertirse al cristianismo. Se dirige a varias parroquias y le dicen que es muy difícil, que es un proceso largo, burocracia… excusas. A lo que él plantea que cómo es posible que sea un procedimiento tan complejo para una persona que demuestra conocimiento de la doctrina y manifiesta querer seguir a Cristo, etc.; cuando los misioneros allá donde fueron bautizaron a personas que ni siquiera querían ser bautizadas. No hay más preguntas, señoría.

   El autor, Günter Wallraff, ha realizado otras investigaciones infiltrándose con diferentes mundos. Por ejemplo, lo hizo en un tabloide alemán llegando poner de manifiesto cómo se inventaban noticias, y en una empresa de telemarketing.

   El idioma alemán ha adoptado la palabra "wallraffen" para referirse a esta forma de hacer periodismo.

jueves, 18 de julio de 2013

Efecto Werther

El suicidio es contagioso. Dicen que se producen más suicidios a raíz de una noticia sobre un suicidio; y a este fenómeno se le conoce como efecto Werther. 

El nombre proviene de la novela “las desventuras del joven Werther” escrita por Goethe en 1774. Werther es el protagonista de una historia de desamor que le lleva al suicidio. Muchos lectores de la época lo imitaron, vistiéndose con la misma ropa que el protagonista de la novela, colocándose ante un escritorio con un libro abierto y quitándose la vida con un arma de fuego. Por este motivo, el libro fue prohibido en Alemania, Dinamarca e Italia. 

Doscientos años más tarde, el sociólogo David Phillips acuñó el término que designa este efecto tras realizar un estudio con el que concluyó que el número de suicidios en EEUU era más elevado en los meses posteriores a las publicaciones de New York Times que hablaban de algún suicidio en portada. 

También cabe destacar el aumento de suicidios que siguieron a los de Marilyn Monroe y Kurt Cobain. 

Al otro lado del Atlántico, concretamente en Viena, también se produjo un gran aumento del número de suicidios en 1978, tras la puesta en marcha del metro de la ciudad (adivinad el método elegido por los suicidas).

Estos sucesos dieron la voz de alarma sobre cómo tratar este tipo de noticias en los medios de comunicación y existen una serie de pautas que los periodistas siguen para evitar este efecto contagio. Entre ellas, está evitar dar datos personales que despierten compasión, no ofrecer una explicación simplista de las causas, no idealizar el suicidio, no hacer ver que es una solución y no mencionar la palabra en el titular sino explicar la causa de la muerte en el cuerpo de la noticia.  

jueves, 21 de febrero de 2013

Libération

Libération es un diario francés que sigue una línea editorial izquierda social-demócrata y tiene una historia que he encontrado más que interesante, motivo por el cual tiene espacio en este blog.    


El filósofo Jean-Paul Sartre y los periodistas Benny Lévy y Serge July fundaron Libération en el año 1973. El título del diario lo tomaron de otro que había existido anteriormente de corte anarcosindicalista vinculado a la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial. Libération tenía una misión popular y social clara; así, en un primer número que se lanzó el 5 de febrero de 1973, proclamaba que no es democracia un sistema que solo permite a los ciudadanos ir a votar cada 5 años, que los diputados solo se representan a sí mismos y que no iban a apoyar una forma de gobierno que no da la palabra al pueblo. 

En este primer momento, Libération se caracterizó por no publicar publicidad en sus páginas. Querían tener independencia económica para poder tener independencia política. El periódico estaba dirigido por todos los empleados, las decisiones se tomaban por mayoría en la asamblea general de trabajadores. No existía una estructura jerárquica y todos los trabajadores cobraban el mismo sueldo, incluyendo los empleados de los talleres. 

Está situación tan, digamos, utópica no duró mucho. En la década de los 80, el periódico atravesó varias crisis, una de las cuales llevó a suspender la publicación durante tres meses. Se aseguró la continuidad del diario gracias a la participación de una sociedad de inversión; sin embargo, esto trajo responsables desligados de la redacción, empezaron a aparecer las primeras páginas con publicidad, se creó una jerarquía y comenzó a pagarse distintos salarios a los empleados según su puesto. 

Desde ese momento, Libération vivió diferentes etapas de aumento / descenso de ventas hasta el año 2006, en el que sufrió otro punto de inflexión en su historia. El diario, necesitaba de nuevo inversión de capital que atrajo nuevos nombres. Tras una sucesión de negociaciones, el director hasta entonces y miembro fundador, Serge July, abandonó el cargo. 

Como curiosidad, os comento que el récord de venta lo consiguieron el 22 de abril 2002, después de haberse celebrado la primera vuelta de las elecciones generales y sacaron en portada a Le Pen con la palabra "non". Ese día, las ventas aumentaron un 300%. 
 
Los curiosos de las efemérides no habrán pasado por alto que este año es el 40º aniversario de la creación de Libération. Para celebrarlo, han creado un espacio virtual que muestra tiradas antiguas, incluyendo la primera del 5 de febrero de 1973. En octubre, se publicará un libro sobre la historia del periódico y se celebrará una fiesta a finales de noviembre.        

domingo, 15 de enero de 2012

Proyecto Carlos

El llamado "proyecto Carlos" es un proyecto cultural de Santander que forma parte de la programación de "desvelarte" y que consiste en convertir una señal de tráfico reciclada en un soporte sobre el que seis artistas nacionales plasman sus creaciones. Arrancó el pasado mes de noviembre y, desde entonces, hemos podido ver en dichas señales de tráfico frases como: “os echo mucho de menos” o “si eres culpable estás muerto”.


Sin embargo, la polémica ha saltado con una frase de un grupo mítico de rock de este país que dice “mucha policía, poca diversión”. Y es que los mentados se han sentido ofendidos y, tal es así, que la Asociación de la Policía Local de Cantabria dio una rueda de prensa para pedir la retirada inmediata de dicha manifestación artística y la cabeza del responsable último del asunto, que no es otro que el concejal de cultura del ayuntamiento de Santander, César Torrellas. Alegaban que es una ofensa y una falta de respeto tanto para la policía como institución como para cada uno de los profesionales que la forman. Torrellas recogió el guante y salió a defenderse respaldado por la Asociación Cántabra de Empresas de Artes Escénicas. Al final, la obra de arte se ha retirado cuando estaba previsto y, como no se podía esperar de otra manera, Torrellas no ha dimitido.

Este suceso de la vida cultural-política municipal se podría catalogar de simple anécdota por lo irrelevante e intrascendental de la misma; no obstante, me llama mucho la atención todo el bombo y platillo que le ha dado la prensa y, ya puestos, me gustaría comentar el episodio.

En primer lugar, quiero decir que el hecho de que estas muestras creativas se denominen arte me parece, cuanto menos, pretencioso. No soy ninguna experta en la materia y no me gusta ofender a nadie pero, desde luego, yo por arte tengo entendido otro tipo de cosas. Poner unas frases más o menos ingeniosas en una señal urbana que sirve para dar indicaciones me parece una absurdez. Además, el sitio en el que se colocaron (una rotonda) me parece el menos indicado, ya que creo que puede distraer a los conductores. Si por añadidura, esto está sufragado con dinero público, creo que está totalmente de más.

En segundo lugar, y centrándonos en la polémica de “mucha policía poca diversión”; tengo que decir que me parece una pataleta infantil que la policía salga a pedir responsabilidades políticas por dicha frase. No entiendo que se les falte al respeto con ella, pero aunque así fuera, no deberían entrar en polémicas estériles ya que se presupone que tienen cosas mucho más importantes de las que ocuparse.

     En tercer lugar, estoy de acuerdo en que César Torrellas tiene que dimitir, pero no por permitir que unos artistas pongan la frase de Eskorbuto en la vía pública, sino por estar cobrando un sueldo de unos 3000 euros al mes de todos los santanderinos y tener el capítulo de cultura de esta ciudad como lavado con ariel.

     Y en cuarto y último lugar, y aprovechando que estoy haciendo muchos amigos con este post, no quiero dejar pasar la oportunidad de meterle también el dedo en el ojo al Diario montañés. Desde que la policía local dio la rueda de prensa hablando de esta historia, han salido casi todos los días con noticias sobre ella y dedicándolas mucho espacio cuando no deja de ser una mera anécdota que se merece una reseña en un cuadrante inferior, como mucho. Y mientras tanto, eluden contarnos los recortes que hace nuestro gobierno regional en ayuda a la dependencia, en educación, en atención a las mujeres maltratadas, en el Consejo de la Juventud… por ejemplo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

El caso 112

Cinco de febrero de 1990. Una indigente cae por las escaleras de la boca del metro de Callao en Madrid y es trasladada al hospital. Pocas horas después, la mujer muere de tuberculosis. Llevan el cuerpo a un depósito donde permanece los quince días reglamentarios pero nadie la reclama y el juez da la orden de enterrar ese cuerpo sin identificar. A su entierro no va nadie y en su placa solo esta inscripción: 112.

Un equipo de periodistas de investigación de Televisión Española se propone averiguar la identidad y el pasado de esta señora y comienzan su trabajo con una única pista: una foto del cadáver. Mostrando su foto por esa zona del metro y entre otros indigentes de Madrid van sabiendo algunas cosas de ella. Se llama Rosa Pérez Lema y tiene hijos que viven en Valencia. Llegan a contactar con un albergue al que solía ir y conocen que era alcohólica. Finalmente, dan con su familia (sus hijos y su madre) y de este modo los periodistas tienen acceso a la historia de Rosa.

Nació en 1937 en un pueblo de la provincia de León. Hija de artistas circenses, por lo que se crió con su familia materna en Galicia. Siendo adolescente, su unió al espectáculo del circo y se hizo rejoneadora mientras soñaba con ser actriz de cine, cosa que consiguió con algún papel muy modesto. Se casó y ahí es cuando empezó el declive de su vida. Ella comenzó a beber, la familia tenía problemas económicos y fueron embargados. Rosa se quedó en la calle sola.

La investigación y la historia de esta mujer quedaron recogidas bajo un reportaje llamado "El caso 112" (disponible en la página web de rtve) que recibió muchos reconocimientos como el Premio Ondas en 1991 y la nominación a un Emmy por la academia de Hollywood.

Me pregunto dónde están hoy en día los reportajes periodísticos como este. En el telediario de hoy, sin ir más lejos, han estado todo el tiempo hablando de la meteorología, del menú de la cena de Nochebuena con sus correspondientes entrevistas en los puestos de la plaza y de los regalos de Papá Noel o derivados según la Comunidad Autónoma de la que estemos hablando. Lamentable. Ni una noticia de interés. Cuarenta minutos tirados a la basura. No sé si los medios no pueden dedicar presupuesto para investigación o si ese tipo de historias ya no "venden". 


domingo, 11 de diciembre de 2011

Millenium


    Los libros de Millenium se empezaron a publicar en España en el año 2008 y, enseguida, se hicieron un hueco en los puestos de los libros más vendidos. Se hablaba mucho de ellos y mucha gente los compró y los leyó.

   Yo no tenía ni idea de qué iban pero los vi en las librerías, sus títulos y portadas me llamaron la atención y, creo que como todos, también sabía que su autor había muerto antes de que las novelas se publicasen y de que pudiese conocer su éxito internacional. En cualquier caso, no suelo leer algo cuando está de moda y, simplemente, me lo apunté mentalmente para leérmelo más adelante. Ese más adelante ha resultado ser este año. El último fin de semana de septiembre me leí “Los hombres que no amaban a las mujeres”; como me gustó bastante, decidí leer los otros dos pero no lo hice inmediatamente dado que los libros de esta trilogía son de misterio e intrigas, de esos que enganchan y estás deseando llegar al final para ver cómo se resuelve todo; por lo que esperé al puente de todos los santos para leer “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y, por último, he aprovechado este puente de la Constitución para atacar el tercero, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, para lo cual, he dejado aparcado el que tenía entre manos, cosa que es muy raro que haga, aunque dicho sea de paso también, no me está gustando nada.

El protagonista es un periodista sueco que se ve involucrado en diferentes tramas que decide investigar y, a raíz de esto, va conociendo a diversas personas y se van desarrollando los acontecimientos. Como decía más arriba, son novelas de intriga, policiacas con ingredientes del mundo del periodismo, la informática (los hackers), la abogacía y más. La trama, es muy compleja, hay muchos personajes y está hilado muy fino; se desarrolla a lo largo de los tres volúmenes, aunque son historias conclusas y el primero es un poco más independiente.

    Me han gustado mucho, las historias son buenas, la calidad literaria puede que sea algo más floja pero, en general, les doy una nota bastante alta.

    Stieg Larsson, el autor de la saga millenum, murió de un ataque al corazón después de entregar la tercera parte a la editorial y antes de que se publicase la primera. No conoció la acogida que han tenido sus libros, ni mucho menos, pudo disfrutar del dinero que han generado. Tenía pensado escribir siete más, de hecho, cuando murió llevaba 200 páginas escritas del cuarto.

    Al igual que el protagonista de sus novelas, era periodista. Se dedicaba a investigar a los grupos de extrema derecha y sus vinculaciones con distintas empresas, motivo por el cual, estaba en el punto de mira. Un compañero suyo sufrió un atentado con conche-bomba. Larsson no se casó nunca con la mujer con la que compartió su vida desde que tenía 18 años para que el nombre de su pareja no apareciera junto al suyo en los registros oficiales y protegerla de este modo de las amenazas que él sufría. Como no estaban casados y él murió repentinamente sin haber hecho testamento, los derechos legales de su obra y el posterior dinero que generó han ido a parar al padre y al hermano del autor, con los que, al parecer, no tenía ningún contacto desde que se fue de casa al cumplir la mayoría de edad.

    Se declaraba feminista y, es que, cuando tenía 14 años presenció como un grupo de chavales violaba a una chica y él no hizo nada por evitarlo. Siempre llevó ese peso sobre su conciencia y marcó su vida y, sin duda, sus novelas (“Los hombres que no amaban a las mujeres”).

viernes, 5 de agosto de 2011

Documentos


    La primera entrada de agosto va ser breve y la dedico a hablaros sobre un nuevo programa de radio que he descubierto.

    Agosto debe de ser el mes del insomnio por excelencia y la radio, la tele, los libros, Internet y demás se convierten en pasatiempos nocturnos mientras esperamos el abrazo de Morfeo.

    En estos casos, yo me decanto más por la radio, suelo escuchar tertulias políticas (de cadena ser o de punto radio) o a Vaughan (para que no se oxide el inglés). Las tertulias políticas suelen acabar en casi todas las emisoras a las 0:00, cuando empiezan los programas de deportes (nunca he entendido esta costumbre de poner en todas las emisoras los mismos tipos de programas a las mismas horas) y a esa hora, si todavía no decido apagar el transistor me suelo pasar a escuchar qué falló en lo vuestro, programa del que ya os hablé en un post anterior. Lo que ocurre es que, en este mes, qué falló en lo vuestro no se emite, por lo que buscando entre las ondas encontré otro programa.

    Se llama documentos se emite en radio nacional 5 de lunes a jueves y empieza a las 0:00. Puedo resumir la esencia de este programa en una pequeña frase: son como documentales pero por la radio. El primer día que lo escuché fue el pasado martes y hablaron de la escritora Carmen Laforet, ganadora de la primera edición del Premio Nadal con su novela Nada. A causa de haberlo escuchado, Nada se ha convertido en mi próxima lectura.

    El miércoles el programa versó sobre la I República en España y ayer iba sobre un submarino. El de ayer no lo escuché porque era un tema que no me atraía, pero como veis, hay para todos los gustos y siempre puede uno elegir el que le interese.

    Para mayor comodidad, se pueden escuchar los programas anteriores con los podcasts que están colgados en la página de rtve

miércoles, 13 de julio de 2011

Prensa rosa, telebasura y otras lacras sociales

    Hoy vamos a tocar un tema candente que siempre ha estado ahí como opción para el blog pero que todavía no me había decidido a abordar. ¿Por qué hacerlo ahora? Podría señalar como factores distales el tener tiempo libre, no querer irme a la cama todavía y haberme terminado hace unas horas el libro que me estaba leyendo; y como factores proximales que estaba la tele puesta mientras cenaba y ha empezado creo que La noria, pero no lo tengo muy claro porque lo estaba presentado el que fuera presentador de salsa rosa y, además, hoy es martes así que no sé, lo único que sé es que en décimas de segundo he percibido el tufillo pestilente y rancio que desprendía y me he lanzado a por el mando para poner El intermedio.

    En resumidas cuentas, hoy me remango para escribir sobre el polémico mundo del corazón y lo hago dispuesta a no dejar títere con cabeza. Mentaremos a los famosillos que se lucran, a los ciudadanos de a pie que consumen estos productos, y a los medios de comunicación que envuelven todo el tinglado como la carpa del circo que es.

    Voy a empezar con los famosillos. Entiendo por tales a personas que ganan mucho dinero saliendo en los medios de comunicación cotando su vida o enseñando su casa y que no han hecho nada relevante ni meritorio. Simplemente están ahí por haber participado en un reality o por ser parientes o estar relacionados sentimentalmente con algún famoso. Ejemplos (desgraciadamente hay cientos): Kiko Rivera y –no puedo dejar de mencionar el prototipo del chiringuito– Belén Esteban.  
   
    Esta gente no es el centro de mi ira. Considero que simplemente se aprovechan de la situación. El "negocio" está montado así, ellos tienen pocos escrúpulos y les han venido bien dadas porque resulta que un día que salieron a pasear al perro, se cruzaron la mirada con el hijo del vecino maltratador del cuñado transexual de la examante de un tronista de hombres mujeres y viceversa y resulta que por contarlo en un programa de televisión les pegan seis mil euros. Tienen que estar un par de horas aguantando las preguntas lascivas y de mal gusto de pseudoperiodistas, pero oye, son seis mil euros, que eso se gana en seis meses trabajando seis días a la semana sirviendo cafés en un bar. Y, además, luego les invitan a fiestas en discotecas y les hace ilusión si les piden un autógrafo o si alguien les pide hacerse una foto con ellos. Como digo, son personas que sacan partido a la situación. En mi opinión, no son las responsables de la misma y por eso no les estigmatizo pero eso no quita para señalar que por mi parte no se merecen ninguna admiración ni reconocimiento; más bien todo lo contrario porque se da el caso de que esta casta se caracteriza por ser muy inculta, no tener valores ni principios y la moral se les escapó una noche mientras dormían. No saben ni hablar correctamente, en su vida la única librería que han pisado ha sido la del corte inglés porque un día se salieron sin darse cuenta de la sección de ropa ultrafashion y para ellos las bibliotecas son como para mí el Triángulo de las Bermudas.  


    Vamos ahora con el quid de la cuestión: ¿por qué existen estos programas? ¿Por qué media España está pendiente de si María José Campanario va a ir a la cárcel pero sólo unos pocos se enteran de que en Valencia se ha hecho por primera vez en la historia de la medicina un transplante de piernas? ¿Son los medios que nos cuentan lo que quieren o es el público que opta por una cosa u otra?

    Yo lo tengo claro: es el público. La culpa es de todas y cada una de las personas que ven Sálvame, que compran un ¡Hola!, que llegan a clase o al trabajo y su conversación versa en torno a las nominaciones de supervivientes. Así de obvio me parece, lo cual no significa que lo entienda porque no lo entiendo. No me cabe en la cabeza. Que alguien me lo explique, por favor. No entiendo cómo gente que se levanta de lunes a viernes (en el mejor de los casos) a las siete de la mañana para ir a un trabajo tedioso, duro y poco gratificante con la única recompensa de un sueldo irrisorio a fin de mes permite, sostiene y perpetúa que necios ignorantes que no han abierto un libro en su vida ni han hecho nada por nadie tengan un reconocimiento público que no se merecen y una retribución insultante para muchos científicos, investigadores y todo tipo de trabajadores en general. De verdad, por más que lo intento, es algo que no logro comprender. Gente que tiene estudios superiores, carreras universitarias, no digo ya nada si hablamos de licenciados en ciencias de la información, que cojan el mando a distancia y que con la pila de canales que hay, decidan poner el programa de Ana Rosa para ver un debate sobre si Matamoros hizo mal llamando hija de puta a no sé quién o fue ella que le provocó.

    Por último, nos quedan los medios de comunicación. ¿Cuál es su papel en todo esto? Bajo mi punto de vista, son cómplices. Los medios de comunicación no son más que empresas en un mundo capitalista cuyo fin último y principal es ganar dinero. Lo suyo es conseguir audiencia/lectores y para eso no se complican la vida. Apelan a lo más básico del ser humano: el morbo, el cotilleo, a temas sexuales, violencia, familias rotas, drogas, etc. Es algo que atrae y engancha a mucha gente. Otra de las cosas que no entiendo muy bien es el formato que se lleva ahora en este tipo de programas. Lo de los gritos, todos hablando a la vez, el lenguaje barriobajero y el mal gusto en general que tienen, yo eso no lo encuentro atrayente lo mires por donde lo mires pero, no sé, se ve que a la gente le gusta. El corazón de… de Anne Igartiburu me sigue pareciendo la misma bazofia pero era otra cosa más digerible.

    Aunque para mí los medios no son los responsables últimos de que esto esté montado así, no les eximo de su parte de responsabilidad. Deberían ser más conscientes del poder e influencia que tienen sobre la sociedad y vender otro tipo de productos. Se escudan en que dan a la gente lo que quiere pero yo apelo al esfuerzo y al trabajo para pensar en nuevos formatos y en otro tipo de programas. Existen infinitas cosas interesantísimas de las que hablar y a las que dar difusión en los medios. Lo único que tienen que hacer es dejarle los altavoces a la gente correcta.

    Si nadie viera estos programas, no existirían. Si nadie comprase prensa del corazón, no pagarían a los famosos cantidades desorbitadas por vender exclusivas. La prensa del corazón y la telebasura son un insulto a nuestra inteligencia. Si te parece mal que se les pague tanto dinero por nada, piensa que tú lo estás permitiendo. Sé consciente de ello cada vez que pones estos programas. No eches la culpa a la televisión o la sociedad. Tú eres el responsable y tú lo puedes cambiar.     

viernes, 21 de enero de 2011

Sé lo que hicisteis...

     La noticia saltó el pasado lunes: Ángel Martín abandona sé lo que hicisteis después de cinco años como ‘analista de medios’ en la sexta. A nadie se le escapa que Ángel es el alma del programa junto con Patricia Conde en su papel de ‘pirada’.

Yo empecé a ver sé lo que hicisteis en sus inicios, cuando era un programa semanal de media hora y lo echaban por la noche; de hecho, se llamaba sé lo que hicisteis la última semana. Lo presentaban Ángel Martín y Patricia Conde; como reportera estaba Pilar Rubio y colaboraba Teresa Bueyes como abogada para aclarar las dudas legales del mundo de la televisión y de las demandas entre famosos.

        Se dedicaban a mostrarnos videos de programas del corazón de otras cadenas y resaltaban lo absurdos / ridículos / banales que eran en clave de humor. El formato funcionó y los colocaron en horario de sobremesa de lunes a viernes haciéndoles competencia directa a aquí hay tomate de telecinco, que era el que más material les suministraba para sus mofas. Todo iba viento en popa, tenían muchos seguidores que ya estaban cansados de tanta telebasura y de que hubiera tanto geta viviendo del cuento y les gustaba que, por fin, alguien lo dijese alto y claro. Y si además, eran grandes cómicos que te conseguían sacar varias sonrisas y alguna carcajada durante el programa, mucho mejor. Así que, ampliaron el horario, contrataron a más gente (Berta, Miki, Dani), e introdujeron nuevas secciones. Y telecinco retiró de la parrilla aquí hay tomate. David había ganado a Goliat. Pero, obviamente, telecinco no se iba a quedar de brazos cruzados y empezó a mover los hilos para impedir que la sexta sacase imágenes de su cadena. Y lo consiguió. Ese fue la primera bofetada importante que se llevaron Ángel Martín y los suyos; y hubo más, porque después, vinieron cuatro, telemadrid y antena3. Pero ellos no desistieron. Dieron más peso a las parodias, los video clips, los videos de Internet y el informativo mientras seguían ridiculizando el absurdo mundo de la prensa rosa.

De momento, el programa continúa aunque la pregunta es ¿hasta cuándo? En su trayectoria, ha tenido que superar muchos reveses y se ha reinventado en varias ocasiones con mejor o peor fortuna, pero siempre ha salido adelante. Sin embargo, la baja del presentador es un golpe muy duro que no sé como se sobrellevará y si la audiencia lo acusará. Es cierto que el programa se ha hecho sin Ángel en periodos vacacionales y, desde hace tiempo, se toma los viernes libres y nada parece inmutarse porque cuentan con otros grandes profesionales tan buenos como él, como son, Dani Mateo, Miki Nadal y Alberto Casado. Pero Ángel es sé lo que hicisteis y sé lo que hicisteis es Ángel… ¿O nadie es imprescindible?