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sábado, 10 de diciembre de 2016

Nobel

    Alfred Nobel fue un ingeniero e inventor sueco conocido por ser el padre de la dinamita, lo que le creó mala conciencia. Uno de sus hermanos murió ocho años antes que él y la prensa se equivocó pensado que era Alfred el fallecido. Le dedicaron una columna titulada “el mercader de la muerte ha muerto” en un periódico francés y esto le llevó a plantearse el modo en que sería recordado. El hecho de que todo apuntase a que pasaría a la posteridad como una especie de enemigo público, le condujo a tomar cartas en el asunto para dar un giro a su reputación.

Alfred Nobel
    Lo que se le ocurrió para lavar su imagen fue crear los célebres premios Nobel. Galardones de física, química, medicina, literatura y paz (posteriormente se añadió economía) que serían otorgados a aquellas personas que aportasen un beneficio a la humanidad en las citadas disciplinas.

    Alfred Nobel consiguió su propósito. Los premios que llevan su nombre se entregaron por primera vez en 1901 y tienen un gran prestigio y reconocimiento mundial. Eclipsan los proyectos que desarrolló en vida y, hoy por hoy, su nombre está más ligado a estos galardones que a la dinamita.

    Como todos los años, el 10 de diciembre es la entrega de los premios en Suecia. En la edición de este año, la polémica saltó con el ganador en el campo de literatura, el galardonado fue Bob Dylan, se anunció el pasado mes de octubre.

Bob Dylan
    A mí me sorprendió para mal. Partiendo de la base que esperaba que el premio Nobel de literatura se lo diesen a un escritor, aunque claro, con el precedente de Obama como nobel de la paz ya todo es posible. No resto méritos a la creación de Dylan, no me voy poner a en plan Sánchez Dragó que declaró que era un “escupitajo a la literatura” y lo describió como “canciones tan cursis como un epitalamio de almanaque para chicuelas góticas y tan insulsas como su autor y sus arpegios de laringe de gato".

  Yo creo que algunos cantautores sí escriben pura poesía pero simplemente me parece que es algo diferente. Una cosa es escribir novelas y otra escribir canciones; ambos menesteres son complejos y tienen su indudable mérito pero meterlos en el mismo saco me parece un error. Si se quiere reconocer la labor de artistas musicales, lo cual me parece absolutamente respetable, que se cree otra categoría.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Millenium


    Los libros de Millenium se empezaron a publicar en España en el año 2008 y, enseguida, se hicieron un hueco en los puestos de los libros más vendidos. Se hablaba mucho de ellos y mucha gente los compró y los leyó.

   Yo no tenía ni idea de qué iban pero los vi en las librerías, sus títulos y portadas me llamaron la atención y, creo que como todos, también sabía que su autor había muerto antes de que las novelas se publicasen y de que pudiese conocer su éxito internacional. En cualquier caso, no suelo leer algo cuando está de moda y, simplemente, me lo apunté mentalmente para leérmelo más adelante. Ese más adelante ha resultado ser este año. El último fin de semana de septiembre me leí “Los hombres que no amaban a las mujeres”; como me gustó bastante, decidí leer los otros dos pero no lo hice inmediatamente dado que los libros de esta trilogía son de misterio e intrigas, de esos que enganchan y estás deseando llegar al final para ver cómo se resuelve todo; por lo que esperé al puente de todos los santos para leer “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y, por último, he aprovechado este puente de la Constitución para atacar el tercero, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, para lo cual, he dejado aparcado el que tenía entre manos, cosa que es muy raro que haga, aunque dicho sea de paso también, no me está gustando nada.

El protagonista es un periodista sueco que se ve involucrado en diferentes tramas que decide investigar y, a raíz de esto, va conociendo a diversas personas y se van desarrollando los acontecimientos. Como decía más arriba, son novelas de intriga, policiacas con ingredientes del mundo del periodismo, la informática (los hackers), la abogacía y más. La trama, es muy compleja, hay muchos personajes y está hilado muy fino; se desarrolla a lo largo de los tres volúmenes, aunque son historias conclusas y el primero es un poco más independiente.

    Me han gustado mucho, las historias son buenas, la calidad literaria puede que sea algo más floja pero, en general, les doy una nota bastante alta.

    Stieg Larsson, el autor de la saga millenum, murió de un ataque al corazón después de entregar la tercera parte a la editorial y antes de que se publicase la primera. No conoció la acogida que han tenido sus libros, ni mucho menos, pudo disfrutar del dinero que han generado. Tenía pensado escribir siete más, de hecho, cuando murió llevaba 200 páginas escritas del cuarto.

    Al igual que el protagonista de sus novelas, era periodista. Se dedicaba a investigar a los grupos de extrema derecha y sus vinculaciones con distintas empresas, motivo por el cual, estaba en el punto de mira. Un compañero suyo sufrió un atentado con conche-bomba. Larsson no se casó nunca con la mujer con la que compartió su vida desde que tenía 18 años para que el nombre de su pareja no apareciera junto al suyo en los registros oficiales y protegerla de este modo de las amenazas que él sufría. Como no estaban casados y él murió repentinamente sin haber hecho testamento, los derechos legales de su obra y el posterior dinero que generó han ido a parar al padre y al hermano del autor, con los que, al parecer, no tenía ningún contacto desde que se fue de casa al cumplir la mayoría de edad.

    Se declaraba feminista y, es que, cuando tenía 14 años presenció como un grupo de chavales violaba a una chica y él no hizo nada por evitarlo. Siempre llevó ese peso sobre su conciencia y marcó su vida y, sin duda, sus novelas (“Los hombres que no amaban a las mujeres”).