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lunes, 25 de junio de 2012

La isla de Pedrosa

La isla de Pedrosa está al sur de la bahía de Santander, en Pontejos. Tiene 10,4 hectáreas y una interesante historia que comienza en el siglo XIX.  


En 1834 la Junta de Comercio de Santander inició los trámites para convertir la isla de Pedrosa en un lazareto o lugar de cuarentena. Esto quiere decir que en esta isla desembarcaban los tripulantes de embarcaciones procedentes de América por ser considerados focos potenciales de enfermedades tropicales contagiosas. La isla estuvo dedicada a este fin hasta 1914, cuando una real orden de Alfonso XIII determina que el lazareto pase a convertirse en un centro preventivo y terapéutico de enfermedades tuberculosas; prolongando, de esta manera, los fines médicos con los que se hacía uso de la isla. En este momento, el centro pasó a denominarse "Sanatorio Marítimo de Pedrosa" y llegó a contar con 600 camas. El sanatorio estaba organizado en diferentes pabellones, tal y cómo era tendencia en la época; así, había un pabellón para hombres, otro para mujeres, otro para niños y un cuarto para enfermos terminales. Además de esto, la isla también contaba con una iglesia, teatro, balneario, casa del médico y la casa de los enfermeros. Este centro cesó su actividad en 1989.


Actualmente, la isla de Pedrosa continúa viviendo ligada a la sanidad, ya que algunos de los pabellones fueron rehabilitados y hoy, hay allí un centro de rehabilitación de drogodependientes de la Fundación Cántabra para la Salud y un centro de rehabilitación de menores con problemas de conducta gestionado por la Fundación Cruz de los Ángeles. Sin embargo, no todas las dependencias del antiguo Sanatorio Marítimo de Pontejos han sido reformadas, sino que varias de ellas están en ruinas y resultan muy atractivas e inspiradoras para los amantes de lo misterioso y de los fenómenos paranormales. Muchos han sido los expedicionarios que han hecho noche en la isla de Pedrosa intentando captar "energías", psicofonías o alguna otra manifestación del "más allá" en el antiguo pabellón de los enfermos terminales; entre ellos, una autora Americana, Anita Lauda, creadora de la asociación Investigadores Contacto Oculto y cuya visita a nuestra tierra se mereció una reseña en el periódico.


El futuro de la isla Pedrosa es algo incierto ya que, recientemente, el presidente del Gobierno de Cantabria, Ignacio Diego, ha anunciado un hotel de lujo para este evocador enclave, a mi modo de ver, una pésima noticia. En primer lugar, debemos tener en cuenta que actualmente, la isla pertenece al Gobierno de Cantabria, es decir, a todos los cántabros, de manera que no sé qué tipo de concesión o venta harían al empresario de turno o a una cadena de hoteles para que otros se enriquezcan con lo que es nuestro. Más allá de lo que suponga la cesión o venta del terreno, me parece la enésima prostitución de esta tierruca para el disfrute de los turistas. Hoy por hoy, la isla de Pedrosa, con sus jardines secretos, es un lugar que narra su propia historia; es un entorno natural, silencioso, situado en medio de un paisaje envidiable y del que puede disfrutar cualquiera que desee acercarse hasta allí. ¿Qué va a quedar de todo eso si construyen un hotel de cinco estrellas? ¿Qué va a ser de los centros de salud que hay allí? No veo a la "jet set" pernoctando al lado de drogadictos, de menores con problemas de conducta ni de fantasmas.

miércoles, 6 de abril de 2011

Cambio de sexo

    Queridos amigos del blog, sé que os tengo un poco abandonados últimamente. Esto es debido tanto a falta de tiempo para escribir, como a falta de ideas sobre lo que escribir y mucho me temo que la frecuencia de entradas por semana que se da últimamente se va a convertir en la tónica general. Yo ya era consciente de que el ritmo de un post cada un día o dos con el que arranqué era imposible de mantenerlo mucho tiempo; y ahora la sequía "creativa" lo hace patente.

    Hoy no tenía nada especial que contaros pero no quería dejar pasar un día más con el blog en barbecho, así que he tirado de "manual" (un libro de la carrera) para contaros un caso curioso. Y curioso es también que va de gemelos. Me vais a poner el sambenito de los gemelos, lo sé. Y, verdaderamente, no es que tenga un interés especial en este fenómeno de la naturaleza, pero supongo que por la singularidad de su situación permiten dar a conocer más casos curiosos de la ciencia médica y/o psicológica.

    El tema de los transexuales es un tema polémico donde los haya. Hay personas que piensan que es un "capricho" o una desviación de la naturaleza que alguien quiera cambiarse de sexo; y hay quien considera que estas personas no es que "quieran" cambiarse de sexo, sino que realmente consideran que pertenecen al sexo opuesto al que dicen sus genes y que realmente su cuerpo tiene los órganos sexuales incorrectos, por decirlo de alguna manera.

    Esto podría solucionarse con la máxima de "vive y deja vivir" que cada cuál se considere lo que quiera, vista como quiera, se ponga el nombre que quiera, etc. mientras respete a los demás. Sí, podría ser así, pero las cosas no son tan fáciles. ¿Por qué? Porque las personas que se quieren hacer un cambio de sexo piden que la operación (muy costosa, imagino) sea asumida por la Seguridad Social porque para ellos es una cuestión de equilibrio personal y de salud mental, si me apuras. Entonces claro, aquí ya tiene derecho a opinar hasta el sursuncorda porque la pasta también sale de su bolsillo; así que el debate está servido.

    El caso de los gemelos que paso a relatar, nos puede ayudar a despejar las dudas sobre si la identidad de género es algo innato en la persona y que no se puede alterar (aunque no sea acorde con el sexo biológico) o, si por el contrario, es algo "educable" o moldeable según el capricho de cada cual.

    Nuestros protagonistas son dos gemelos monocigóticos varones a los que hicieron la circuncisión a los siete meses de edad. El pene de uno de los bebés fue accidentalmente destruido durante el proceso y el médico recomendó la castración del niño, que se le hiciera una vagina artificial, que fuese criado como una niña y que se le sumistrasen estrógenos durante la pubertad. Los padres siguieron el consejo. En un seguimiento a largo plazo, se encontró que el niño/la niña se desarrolló siguiendo una línea masculina a pesar de los esfuerzos de sus padres por conseguir lo contrario, hasta que a los catorce años se reveló y comenzó a vivir como un hombre, se casó a los veinticinco años con una mujer y tuvo hijos adoptivos y en 2004 se suicidó.

    Lean, juzguen y saquen sus propias conclusiones.

domingo, 20 de febrero de 2011

Factura fantasma

    El tema que traté en la última entrada sobre sanidad pública versus privada a raíz del documental de Michael Moore, me pareció que es un asunto que da para mucho. En concreto, me vino a la cabeza el tema de las facturas fantasma, que también me parece digno de reflexión.

    Para el que no lo sepa, la factura fantasma, también llamada factura en la sombra, consiste en una factura que se les da a los pacientes después de haber recibido atención médica para informarles del coste del procedimiento al que hayan sido sometidos. Los pacientes no tienen que hacer frente al gasto pero la finalidad es que estén informados del dinero que se destina a políticas sanitarias y concienciarlos para que hagan un uso responsable de los servicios públicos médicos.

    El debate de comenzar a dar la factura fantasma a los pacientes tuvo lugar el pasado año cuando la entonces ministra de sanidad, Trinidad Jiménez, propuso llevar a cabo esta práctica en todo el territorio nacional. Sin embargo, en España, para algunas comunidades este asunto no era nada nuevo. En Galicia se lleva proporcionando la factura fantasma a los pacientes desde el año 1998 y en la Comunidad Valenciana desde 2003. Por su parte, Cataluña lo puso en práctica también en el año 2003 pero solo lo mantuvo durante unos meses porque alega que si se proporciona de forma continuada pierde efectividad, por lo que no descarta volver a ponerlo en marcha en un futuro. Y la última comunidad en sumarse ha sido Andalucía, que se inició en octubre del año pasado.

    Personalmente, no me parece mal que se dé a los pacientes la factura fantasma. Por lo general, no se valoran los servicios públicos, se acude a los hospitales y centros de salud como el derecho que es pero olvidando la ingente cifra que se invierte en ellos y olvidando también que ese dinero sale de los impuestos de todos; y supongo que nadie quiere que los impuestos que paga se despilfarren, sino más bien, que se utilicen con buen propósito y que den el máximo posible de sí.

    Hay quién opina que esta medida no ayudará a concienciar a la población de un uso responsable de los servicios sanitarios o que puede que le den alguna importancia la primera vez que reciban la factura pero que cuando se acostumbren, esta ya no tendrá ningún efecto sobre ellos. Puede que no les falte razón pero no todos somos iguales y unos recibirán la factura fantasma y se quedarán como estaban pero otros la recibirán y quizá comiencen a valorar las cosas de otra manera; y si se consigue que, aunque solo sea un puñado de gente, se conciencie, ya merecerá la pena.

sábado, 19 de febrero de 2011

Sicko

    Sicko es el título de uno de los documentales del polémico estadounidense Michael Moore. Se estrenó en junio de 2007 y trata sobre la situación de la sanidad en Estados Unidos comparándola con otros países del mundo desarrollado.

    El título, "sicko" es un juego de palabras; sick en inglés significa "enfermo" y sicko (misma pronunciación que psycho) se utiliza coloquialmente para referirse a personas moralmente desestabilizadas.

    Yo vi hace años el documental de Moore sobre las armas (Bowling for Columbine) en Estados Unidos y me pareció muy interesante a la par que entretenido. Moore se ganó mi admiración. Me parece un cineasta genial y para contar sus cualidades necesito otro post. Yo sabía que había grabado un documental sobre el tema de la sanidad y estaba pendiente de verlo. Bueno, pues hoy ha caído y aquí está esta entrada al respecto.

    Decir que en Estados Unidos no hay sanidad pública no es nuevo para nadie. Allí deben contratar seguros médicos con más o menos cobertura o, en su defecto, pagar los servicios médicos que necesiten en un momento dado; supongo que, sobra decir, que baratos los servicios médicos no son.

    Hay muchos estadounidenses que no tienen seguro médico. Unos porque no pueden permitírselo y otros porque aunque tengan un sueldo, puedan permitírselo y quieran contratar un seguro, no encuentran ninguna compañía aseguradora que esté dispuesta a hacérselo por el hecho de que hayan tenido alguna enfermedad previa; y la lista de enfermedades previas que llevan a las compañías a rechazar clientes es muy larga.

    Sicko comienza hablándonos de las personas que no tienen seguro médico. Podemos ver cómo un chico se cose a sí mismo una herida en la rodilla y nos cuentan como un hombre en un accidente doméstico pierde parte de dos dedos de la mano. Volver a implantarle uno de los dedos (el anular) costaba 12.000 dólares y el otro (el corazón) cinco veces más. Adivinad que ocurrió.

    En cualquier caso, Moore no se recrea mucho en los casos de las personas sin seguro. Enseguida pasa a contarnos la situación de aquellos que sí tienen cobertura médica. ¿Debemos suponer que una vez que un ciudadano ya cuenta con su seguro no tiene porqué preocuparse cuando se ponga enfermo por si no recibe toda la atención que merece? Pues no. No hay que dar nada por sentado. Y es que, no hay que olvidar que las aseguradoras son entidades privadas cuya razón de ser es lucrarse. Estas compañías adoctrinan a sus empleados para que busquen las vueltas como sea y evitar pagar los servicios médicos que requieren sus clientes. El documental nos muestra varios casos concretos de personas con seguros contratados que en un momento dado necesitaron atención sanitaria y cuyos seguros no hicieron frente a los gastos, lo que en algunos de estos casos provocó la muerte de los pacientes por no poder estas familias hacer el desembolso necesario de las intervenciones.

    Después, Moore viaja a Canadá, Inglaterra, Francia y Cuba, países donde la sanidad es universal y gratuita para comparar esta situación con la de su país, que es la primera potencia mundial y sin embargo, deja morir a sus ciudadanos que no tienen el dinero suficiente para pagar los servicios médicos.

    La intención de Michael Moore es abrir los ojos a sus compatriotas, decirles que se dejen de creer el ombligo del mundo porque tienen mucho que aprender de otros países como, por ejemplo, el "súpervillano" Cuba. Pero nosotros también podemos sacar nuestra propia lectura. Si ellos pecan de pretenciosos, nosotros pecamos de acomplejados. Miramos hacia otros países embobados y muchas veces nos olvidamos de valorar lo que tenemos en casa. Debemos estar orgullosos de nuestro Sistema Nacional de Salud. Está claro que hay mucho que mejorar y hay que seguir luchando en ese sentido, pero normalmente, lo único que se escuchan hacia él son quejas y también hay que pararse a pensar en lo bueno que tenemos. Cualquiera que necesite atención médica la recibirá. Se le hará las pruebas que hagan falta por muy caras que sean y se le operará si es necesario. Da igual que se apellide Borbón o García, que sea millonario, que viva en la moraleja o debajo de un puente, nadie lo va a meter en un taxi con las instrucciones de dejarlo tirado en plena calle como el reportaje nos muestra que ocurre en Estados Unidos. Este es un gran hito en los derechos sociales conseguido por los españoles del que, repito, debemos sentirnos muy orgullosos.