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lunes, 25 de julio de 2011

Eutanasia

Seguimos hablando de documentales. Si el último trató de personas que cambiaban radicalmente de vida alejándose de la sociedad, esta vez lo hacemos de personas que quieren poner fin a su vida. Tratamos el polémico tema de la eutanasia.   

    El documental que he visto se llama Exit, el derecho a morir; se centra en una asociación de Suiza, llamada precisamente exit, que presta asistencia a personas que quieren acabar con su vida; pero vayamos por partes.

    Suiza es el único país del mundo en el que es legal el suicidio asistido. Lo tiene recogido en su artículo 115 del código penal, que permite la muerte con dignidad desde principios del siglo XX. Las bases para llegar a este punto las sentaron los soldados que prestaban sus armas a los suicidas por cuestiones de honor. Gracias a esto, surgió la asociación exit formada por voluntarios que atienden a las peticiones de personas que quieren morir; aunque no tienen en cuenta las demandas de cualquiera. Tienen una normas estrictas que les dicen a quién aceptar y a quién no. Entre ellas, la persona debe vivir en Suiza, debe decidir por sí misma, es decir, estar en sus cabales, debe tener una enfermedad incurable que le acarree grandes sufrimientos, tanto físicos como psicológicos y debe reiterar su solicitud de asistencia de muerte en varias ocasiones, no es cuestión de "aquí te pillo, aquí te mato" (permítaseme un poco de humor negro para aderezar este tema tan serio).

    La primera vez que alguien se pone en contacto con la asociación, expone su caso y estudian si se encuentra dentro del marco de actuación. De ser así, le envían una documentación que tiene que rellenar y se le asigna un voluntario en concreto. Este voluntario de la asociación va a conocer a la persona y a su familia en su domicilio, y repite las visitas varias veces. Normalmente, la gente que demanda suicidio asistido lo hace siendo consciente de que tiene una enfermedad incurable (esclerosis múltiple, parkinson, casos particulares de cáncer…) pero se pone en contacto con la asociación antes de estar en los estadios finales de sus enfermedades para tener todo cerrado cuando llegue el momento de máximo sufrimiento, por eso, los voluntarios visitan durante meses a los enfermos, estrechan lazos y, para ellos, el proceso es emocionalmente muy duro.

    Cuando llega el momento, que es siempre elegido por el paciente, el voluntario asignado adquiere los medicamentos que van a provocar la muerte y va al domicilio del paciente. En primer lugar, le da unas pastillas para que el veneno posterior no le haga vomitar ni le produzca ningún rechazo. Entre las pastillas y el veneno dejan pasar 20 minutos en los que la persona puede replantearse su decisión. Si sigue adelante con su determinación, el voluntario hace la mezcla y la persona se lo bebe. Tarda en morir pocos segundos. Una vez que ha muerto, el voluntario llama a una patrulla de la policía y a un médico forense para que constaten que lo que ha ocurrido allí ha sido un caso de suicidio asistido. Y fin de la historia.

    Desde la organización exit dicen que las peticiones están aumentando considerablemente, sin embargo, su deseo es dejar de existir, porque a su entender, la labor que ellos hacen deberían llevarla a cabo los médicos de cabecera.

    Después de ver el reportaje, he estado indagando un poco por Internet sobre este tema y he visto que existe una segunda asociación en Suiza dedicada al suicidio asistido. Se llama dignitas y está envuelta en una gran polémica porque a diferencia de exit, esta atiende también las peticiones de personas extranjeras, lo cual ha producido un fenómeno que han llamado "turismo de la muerte". Gente que se desplaza a Suiza exclusivamente para este fin.  


Y ahora, después de haberos hecho un resumen de lo que he visto en el documental y de haberos contado las cosas relevantes que, a mi entender, he encontrado, es cuando debería emitir una opinión; pero me parece que sería una opinión muy frívola y muy a la ligera. La eutanasia es un tema que, junto algunos otros, está ahí, en debate constante, que se reaviva cuando hay algún caso que adquiere cierta relevancia y del que todo el mundo se atreve a opinar. Yo no estoy en una situación de ese tipo ni he tenido ningún caso cercano, por lo que no conozco como puede ser la vivencia de una experiencia así. Lo que sí sé es que hay gente que sufre muchos dolores físicos hasta el punto de que la vida ya no les merece la pena y prefieren morir, mientras que hay personas en situaciones similares que prefieren aguantar porque piensan que no son dueños de sus vidas o porque no quieren hacer pasar por ese trance a sus familiares o porque yo qué sé porqué. Algunos quieren estar sedados, otros no… El caso, es que me parece una situación tan delicada y tan personal que nadie debería tener derecho a decirle a una persona que está pasando por eso lo que puede hacer con su vida y con su sufrimiento y lo que no. Me parece de una gran bajeza moral decirle a un tetrapléjico –pongamos por caso– que lleva 10 años sin levantarse de la cama, necesita ayuda para todo y no puede ni abrazar a sus seres queridos que es que su vida no le pertenece a él, es un regalo de Dios y que debe aguantar hasta el final. ¿Estamos tontos o qué? 

    En fin, para terminar, diré que el marco legislativo que regule esto debería ser muy amplio y flexible para contemplar y respetar los deseos de todas estas personas que se encuentran en situaciones tan delicadas.  

jueves, 7 de julio de 2011

Menores infractores

    Estos días he estado en un curso de verano de la universidad que trataba el tema de los menores infractores. Lo hacía desde las ópticas jurídica, educativa y social. Me ha parecido un curso interesantísimo sobre un tema que merece una profunda reflexión por parte de toda la sociedad y, por eso, hablo de él en esta entrada.  

    Tal y como nos comentaba una de las fiscales de menores del Gobierno de Cantabria en el curso, la datos de la delincuencia entre menores es un indicador que está diciendo a los padres, a los docentes, a los medios de comunicación y a la sociedad en general, que se están haciendo las cosas mal; pero reconocerlo no es una tarea fácil, se mira para otro lado y ante la pasividad, el germen se va expandiendo.

    ¿Qué se puede hacer hoy en día? En el curso hemos profundizado en la ley 5/2000 –ley del menor– tan criticada; aunque como todo, solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y solo se oyen propuestas de cambiar esta ley cuando la noticias informan de que algún menor ha violado o matado, siendo estos casos un porcentaje mínimo entre los delitos que comenten los adolescentes. Y hablando de los delitos que comenten lo menores, no quiero olvidarme de mencionar que todo el elenco de profesionales que han hecho su ponencia, coinciden en que se está dando un aumento de la violencia intrafamiliar, es decir, de los casos en lo que los hijos pegan a los padres. Según nos comentaban, este delito, se da claramente en niños de clase media-alta. Me parece un asunto muy grave al que no hay que quitarle ojo. Además, hay que tener en cuenta que para unos padres es muy duro, e incluso, humillante y vergonzoso denunciar a sus propios hijos y cuando lo hacen, es por que ya están desesperados después de estar sufriendo meses y meses esta violencia en casa.

    Ahora que tengo cierto conocimiento de causa, puedo decir que, en mi opinión, la ley del menor no me parece mala. El único punto de flaqueza que le encuentro es el criterio de la edad a la hora de acogerse a ella. Se rigen por esta ley las personas que han cometido delitos entre los 14 y los 18 años de edad. El problema está cuando algún menor por debajo de los 14 años comente delitos porque no tienen que responder penalmente, es decir, que son impunes, la justicia no les va a poner ninguna sanción.

    Al margen de esa cuestión, las medidas me parecen muy adecuadas, existe desde la simple amonestación hasta el internamiento en régimen cerrado pasado por trabajos al servicio de la comunidad, centro de día y libertad vigilada, entre otros. Todas estas medidas no culpabilizan al menor, sino que lo hacen responsable y su principal función es educativa.

    A la hora de imponer una u otra medida, se tiene en cuenta, por supuesto el delito cometido, si es reincidente o no y la situación del menor. Este último dato es clave porque, por ejemplo, dos chicos que hayan cometido el mismo delito, a uno le pueden caer seis meses de libertad vigilada y al otro 30 horas de servicios a la comunidad, simplemente por la situación de cada uno. Estas circunstancias las valora un equipo técnico y, como veis, tienen un peso muy importante en la decisión porque no es lo mismo una familia estructurada en la que si un hijo comete una falta o un delito le van a cantar las 40 y va a tener sus consecuencias en casa, que otra en la que da igual so que arre y que el niño va a seguir haciendo lo que le de la gana sin que nadie le diga nada.


    Como decía un poco más arriba, la medida más dura que se le puede poner a un menor infractor es la de internamiento en régimen cerrado. Lo que toda la vida se conoció como reformatorio. En Cantabria existen dos. Uno de ellos es terapéutico, eso quiere decir que allí van los menores que además de tener una condena penal padecen una patología psiquiátrica (esquizofrenia, trastorno de la personalidad…) Está en el valle de Cayón y tiene alrededor de 10 plazas. El segundo está en Parayas y fuimos a visitarlo durante el curso. Al parecer, hemos sido unos privilegiados porque no suelen admitir visitas. Este centro tiene capacidad para 18-22 chavales y actualmente tiene 19. Precisamente, el día que lo visitamos se había producido un ingreso. Está funcionando desde el año 2001 gestionado por la Fundación Diagrama. Es mixto, pero a muy pocas niñas se les impone esta medida (3 el año pasado). Fue una visita muy interesante, vimos las instalaciones, nos comentaron cómo se trabaja, las rutinas que tienen, etc.

    Es un tema que para más que un post, da para escribir un libro por parte de un profesional (o varios) de la materia. Personalmente, es algo que ya me interesaba (por eso me apunté a este curso) pero admito que me ha llegado, especialmente el centro de internamiento. Es cierto que este último es el menos representativo porque, fijaos, en un año pasan por allí "solamente" unos 65 chicos, cuando los que delinquen y tienen impuestas otras medidas menos severas son muchos más, pero aun así, es algo en lo que me gustaría profundizar más.

    Ya para terminar, quiero contaros algo que nos dejó a todos ojiplácticos. Algo que está ahí pero que la mayoría de gente desconoce. A los menores que se les impone una pena de al menos seis meses de internamiento, cuando salen, tienen derecho a una prestación de 480 euros mensuales durante 18 meses. Creo que la valoración de este derecho que pueda yo escribir, es lo mismo que vais a pensar vosotros, así que, aquí lo dejo.  

miércoles, 2 de marzo de 2011

Alemania

    Hoy, podía leer en el diario público que un turista canadiense se estaba sacando una fotografía en el parlamento alemán en Berlín haciendo el saludo nazi cuando fue visto por la policía y lo detuvieron ipso facto, dado que está prohibido hacer este saludo en Alemania. Las fuerzas del estado le quitaron la tarjeta de memoria de la cámara de fotos y lo arrestaron. Fue puesto en libertad después de algunas horas y previo pago de una fianza. Este hombre se puede dar con un canto en los dientes por ser esas las únicas consecuencias que sufrió porque fue considerada su situación de turista, pero la manifestación de emblemas nazis es considerada un delito en el país germano y motivo de condenas de hasta seis meses.    


    Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, si comparamos la situación de Alemania con la situación de España en estos menesteres, el adjetivo odiosas no hace justicia, se queda muy corto. Una de las diferencias más importantes que hay entre las dictaduras de extremaderecha que en el siglo XX gobernaron a alemanes y españoles respectivamente, es que los alemanes votaron mayoritariamente al partido nazi en las elecciones de 1933, mientras que en España teníamos instaurado un gobierno democrático y los fascistas se sublevaron y provocaron una guerra civil que se alargó durante tres años. Este sería motivo suficiente para que españoles rechazásemos mucho más tajantemente que alemanes cualquier retazo de aquella época. Sin embargo, valga el ejemplo de la noticia de la que me hacía eco, para ilustrar cómo se las gastan los alemanes con estas cuestiones y, en cambio, aquí tenemos lugares públicos que parecen un parque temático de la dictadura franquista. 

    No estoy hablando solo de nombres de calles o monolitos dedicados a fascistas más o menos ‘ilustres’ porque estoy segura de que existen calles dedicadas a generales pero que ni siquiera sabemos que lo son. Me refiero más bien a esos actos del 20-N que se celebran en muchos puntos del país, en los que se canta el ‘cara al sol’, se hace el saludo nazi, se muestran banderas con el águila imperial y otros símbolos de la ideología; así como la celebración de misas en muchas iglesias por el dictador muerto. Y todo esto ocurre con la complicidad de las fuerzas del estado.

    Me resulta especialmente chirriante lo que ocurre con la bandera franquista que se muestra al margen de cualquier celebración relacionada con el recuerdo de la dictadura. Con motivo de la celebración del mundial de fútbol el pasado año, muchos ciudadanos pusieron la bandera nacional en sus balcones y ventanas. Algunos optaron por la versión con el águila imperial. Yo vi más de una con mis propios ojos. ¿Qué le ocurriría a esta gente si las cosas fueran como en Alemania? No lo sé, pero me gustaría saberlo, la verdad. Espero que algún día la ley de memoria histórica se cumpla de verdad y que los símbolos franquistas solo los podamos ver en los museos y en los libros de historia.

sábado, 12 de febrero de 2011

Derribos

    Hoy leía en el diario montañés que un juez ordena comenzar el derribo de unas viviendas en Liencres por incumplir la ley de costas. Por desgracia, no es nada nuevo. Nada que nos llame especialmente la atención porque en los últimos años hemos oído con bastante frecuencia noticias de este tipo, escándalos urbanísticos, protestas de los afectados, corrupción, demandas, juicios… Y como digo, es algo tristemente reiterado, pues ya es normal que ni siquiera reparemos en ello ni le demos mayor importancia cuando salta una noticia de este tipo. Pero la tiene, y mucha.

Urbanización 'Cerrias' en Liencres
    Y es que, a poco que uno se pare a pensar un poco en el asunto, se da cuenta de que el adjetivo ‘bochornoso’ se queda muy corto para calificar esta situación. Para que algo así ocurra se requiere la participación de políticos, promotores y constructores corruptos, inmorales, sin el más mínimo sentido del civismo, que lo único que los mueve es el ansia de riqueza y estatus social. Esta gente se reúne en sus despachos y sin ningún tipo de escrúpulos firman concesiones a golpe talonario sin preocuparse por las catastróficas consecuencias que provoca su insensatez. Respecto a esas consecuencias a las que hago referencia, tenemos por un lado, a las personas que decidieron comprar unas de esas viviendas ilegales. Hay que tener en cuenta la dificultad que supone el acceso a una vivienda hoy en día, por lo que, en su mayoría, estamos hablando de gente que ha invertido sus ahorros en comprar esas casas con toda su ilusión y pasados unos meses o unos años –y pagando aún la hipoteca– les comunican que sus casas son ilegales y que van a derribarlas. Obviamente, estas personas van a luchar por sus viviendas, por lo que deben buscar asesoramiento, empiezan con batallas judiciales y protestas intentando llamar la atención de los medios de comunicación y de las administraciones. No creo que sea plato de buen gusto vivir una experiencia así. Más bien, imagino que tiene que ser muy duro y traumático. Por otro lado, tenemos las consecuencias ecológicas y ambientales. Catastróficas y difícilmente reparables. En los últimos años, se han destruido en Cantabria montes, marismas, playas, rías y otros espacios naturales protegidos. Este informe de Greenpeace ofrece una información ampliada sobre el desarrollo y las consecuencias de la construcción en los espacios naturales de nuestra región en los últimos años.

    Lo más triste es que, hoy en día, vemos como los afectados (que quieren preservar sus casas) y las organizaciones ecologistas (que quieren que se proceda al derribo y que su cumpla la ley de costas) se están tirando los trastos a la cabeza ante la atenta mirada de la prensa que se hace eco de la situación, mientras que los verdaderos culpables están sentados en sus sillones de concejales contando los billetes y ni siquiera se les saltan los colores por la que han montado.

Alto del Cuco en Piélagos
    Realmente, es vergonzoso y descorazonador ver imágenes de chalets en primera línea de playa o montes destrozados. Bajo mi punto de vista, se debe proceder al derribo de las viviendas que están construidas donde no se debe y recuperar en la medida de lo posible esos espacios naturales. Reconozco que es una locura y un despilfarro derribar edificaciones que no tienen ni 10 años pero es que mayor locura fue construirlas allí donde no se podía. Pero lo más importante, es tomar medidas para que cosas así no vuelvan a ocurrir. Para lo cual, se debe señalar públicamente a los culpables de esta atrocidad, ponerlos en evidencia y darlos un castigo ejemplarizante. Y en segundo lugar, se deben crear organismos que controlen el proceso de adjudicación de obras, que tengan vigilados muy de cerca a los concejales de urbanismo y que velen por nuestro patrimonio cultural y natural con leyes claras, no con enmiendas y dictámenes enrevesados dados a diferentes interpretaciones.

miércoles, 26 de enero de 2011

David Bravo

   David Bravo es un abogado andaluz especialista en propiedad intelectual y derecho informático. Es autor del libro copia este libro y ha participado en numerosas tertulias y debates de televisión y radio sobre derechos de autor y propiedad intelectual.

      Estos días, el tema de derechos de autor está de plena actualidad porque está a punto de aprobarse la llamada popularmente Ley Sinde (aunque en realidad se llama Ley de Economía Sostenible). Como hay tanta polémica al respecto y las novedades se suceden por minutos, ayer por la tarde estuve leyendo la prensa para enterarme de las últimas noticias sobre este tema y, por algún lado, salió el nombre de este abogado a quién yo ya conocía y por eso he decidido publicar una entrada en el blog sobre él.

       No sé porqué, el tema de la SGAE siempre me ha resultado interesante y hace tiempo, (no recuerdo cuándo exactamente) estuve documentándome por Internet sobre ello y di con David Bravo. Además de ver su página Web entre otras, vi varios videos donde aparecía, muchos de ellos del programa de televisión la noche sin tregua, donde fue colaborador durante dos años. También hay algunos de charlas en universidades que tienen una calidad audiovisual discutible pero que no tienen desperdicio. Bien, pues en estos videos podemos ver a un abogado brillante, con las ideas muy claras y la lección bien aprendida, que sabe de lo que habla, nos cuenta porqué el intercambio de archivos sin ánimo de lucro en la red no es ilegal con una base jurídica que expone con una claridad cristalina que no parece que esté explicando enrevesadas leyes, normas ni decretos y pone ejemplos cotidianos que a los que somos legos en la materia nos facilita la compresión de estas cuestiones. Además, David Bravo tiene un gran sentido del humor; las charlas en las universidades de las que os hablaba, la verdad, es que me llevan más a pensar que es un monólogo del club de la comedia que una charla sobre leyes en una facultad de derecho. 

  Cuando oímos a los representantes de la SGAE o de las grandes discográficas, estamos escuchando, por un lado, los intereses de unos pocos artistas que están en la cumbre y que pueden permitirse el lujo de vivir de sus creaciones y aunque son los casos que más nos llegan, hay que ser consciente de que son la excepción, no la norma; y por otro lado, estamos escuchando los intereses de un montón de intermediarios de este mundo de la cultura que no quieren que el modelo de mercado cambie porque sus trabajos dependen de ello. Pero cuando escuchamos a David Bravo, recordamos que la inmensa mayoría de artistas de nuestro país no está representada por importantes compañías y que Internet es su herramienta más importante para darse a conocer más allá de sus vecinos. También nos deja constancia de que el avance del mundo de las nuevas tecnologías e Internet es imparable y que es absurdo mantenerse en un viejo modelo comercial o intentar poner puertas al campo. Nos conduce a la reflexión de que, lo que es necesario es regular la situación teniendo en cuenta todos los intereses, pero sobretodo, teniendo en cuenta la realidad en la que vivimos.

Este corte lo recomiendo, me parece genial. Solo dura 12 minutos.