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miércoles, 7 de marzo de 2012

El hijo de Nasredinne

El hijo de Nasreddine tenía trece años, era un adolescente alto, un poco delgado y torpe. El chico pensaba que no era guapo y no salía de casa. Siempre decía que la gente se iba a burlar de él. Día tras día, su padre le respondía lo mismo:
        - No hay que escuchar a la gente porque lo único que hacen es criticar sin ton ni son.
Un día, cansado de escuchar a su hijo decir que la gente se burlaría de él, Nasreddine le dijo que iba a ir con él al mercado.

Al día siguiente, se levantaron pronto, secaron al asno del establo y pusieron rumbo al mercado. Por el camino, Nasreddine dijo sentirse cansado y continuó el trayecto montado a lomos del asno. Cuando llegaron al mercado, había un grupo de hombres charlatanes sentados que vieron llegar a Nasreddine montado sobre el asno y a su hijo caminando junto a él y comentaron:
- Mirad a ese hombre, viene cómodamente sentado y su pobre hijo a pie.
- No tiene piedad, es un mal padre.

Al día siguiente, Nasreddine y su hijo volvieron al mercado. Como el hijo no estaba acostumbrado a madrugar, iba arrastrando los píes y bostezando, así que su padre le dijo que podía hacer el camino sentado sobre el asno. Cuando llegaron el mercado, encontraron al mismo grupo de hombres, que comentaron:
- Mirad a ese chico, no tiene ningún respeto, ninguna educación.
- Él va tranquilamente montado sobre el asno y su pobre padre que es mayor, ¡obligado a ir a pie!

El tercer día, deciden llegar al mercado ambos caminando junto al asno para que no criticasen a ninguno de los dos. Sin embargo, cuando llegaron, los hombres sentados comenzaron a reír y se daban codazos unos a otros mientras decían:
- Mirad a esos dos necios. Tienen un asno y van caminando. ¡No saben que un asno es para llevar a las personas!

El cuarto día, Nasreddine y su hijo tomaron la decisión conjunta de ir al mercado montados los dos sobre el asno. Pero cuando llegaron, el grupo de hombres charlatanes que era cada vez más numeroso criticaron:
- Mirad a esos. No tienen piedad por el pobre animal.
- ¡Qué perezosos! ¡Van a matar al animal con tanto peso!

El quinto día de mercado, Nasreddine y su hijo madrugaron para ir al mercado. El chico ya estaba harto de escuchar las críticas, pero su padre lo obligó a prepararse para ir y le dijo que ese día irían de una manera diferente. Efectivamente, ese día se presentaron cargando ellos con el asno. Todos los que los vieron se echaron a reír y estuvieron de acuerdo en opinar: 
-Miradlos, se han vuelto completamente locos… están cargando con el asno, están para encerrar. 


jueves, 3 de febrero de 2011

La mariposa

        Hoy os traigo un breve relato. No sé exactamente si es una especie de parábola, un proverbio chino o qué. Solo sé que es una historia que leí, me gustó y ahora la reescribo a mi manera para compartirla con vosotros. Espero que, como a mí, os guste y que cada cual saque sus propias conclusiones.

        En un lugar remoto en el mundo vivía un gran sabio que daba respuestas a todas las preguntas que le planteaban los aldeanos, siempre contestaba sin dudar ni un momento. Una niña, harta de que el sabio nunca se equivocara, quiso poner a prueba los conocimientos y las capacidades del sabio y para eso ideó un plan que compartió con su hermana.
–Iré donde el sabio con una mariposa entre mis manos y le preguntaré si está viva o muerta. Si responde que está viva la aplastaré y si responde que está muerta la dejaré libre y se marchará volando. En cualquier caso, el sabio errará.
La niña fue a ver al sabio acompañada por su hermana y con la mariposa entre las manos y le planteó la cuestión.
–La mariposa que tengo entre mis manos, ¿está viva o muerta?     
El sabio miró a las niñas y respondió:
–Depende de ti. Está en tus manos…