lunes, 6 de abril de 2015

El caso Almería


Luis Montero, Luis Cobo y Juan Maña salieron en coche desde Santander hacia Almería a primeros de Mayo de 1981 para ir a la comunión del hermano de este último. Llegaron a Almería pero no a la comunión. Aparecieron ese día en un barranco en Gérgal calcinados, sin extremidades y con múltiples disparos en el pecho. ¿Qué pasó? Esto:

El 7 mayo de 1981, ETA atentó contra el general Valenzuela, jefe del cuarto militar del rey, en Madrid. Los medios de comunicación difundieron las fotografías de los terroristas.

Montero, Cobo y Maña, en su trayecto, tuvieron una avería en la provincia de Ciudad Real y decidieron alquilar un coche para llegar a tiempo mientras dejaban el suyo en reparación. En el proceso de estas gestiones, alguien les reconoció como los terroristas buscados y alertaron a las autoridades. Ellos continuaron su viaje ajenos a las acusaciones y, por supuesto, desconociendo el fatal desenlace que tendría esta historia.

Juan Maña quería enseñar su tierra a sus amigos del norte y tras pasar por su casa de Pechina, fueron a Roquetas de Mar. En una tienda de esta localidad es donde los detuvo la guardia civil, arrinconándoles contra la pared, esposándoles, sin leerles sus derechos ni decirles de qué se los acusaba.

Fue un grupo de 11 guardias civiles dirigidos por el teniente coronel Carlos Castillo Quero el que se ocupó de ellos.

El cuartel de Almería estaba en el centro de la ciudad y allí vivían las familias, de modo que llevaron a los detenidos a un cuartel abandonado de Casafuerte para que nadie pudiese oír lo que iba a pasar.

Gracias a las investigaciones y pruebas halladas, todo apunta a que lo que ocurrió fue que en todo momento se asumió que eran los etarras y no se comprobó su identidad. Los interrogaron a la vieja usanza y se les fue la mano con uno de ellos, que murió y después se quitaron de en medio a los otros dos para “arreglarlo”, o directamente decidieron matar a los tres sin más. Los descuartizaron para manejarlos mejor y poder meterlos en el coche. Condujeron el coche hasta el anteriormente citado barranco, lo rociaron con gasolina que habían comprado usando el propio dinero de los chavales y lo prendieron fuego.

Solo 3 de los 11 guardias implicados fueron juzgados. Relataron unos hechos del todo insostenibles e incompatibles con las pruebas objetivas. Las familias y sus abogados recibieron amenazas. Peritos y demás profesionales tenían miedo y evitaron participar en la causa.

El ministerio del interior reconoció que se había producido un error, que habían confundido con etarras a “delincuentes comunes”, que llevaban armas en el vehículo e iban sin documentación. Mentiras.

Los 3 guardias juzgados fueron condenados por tortura y homicidio con los atenuantes de “cumplimiento del deber” y “obediencia debida”. Recibieron fondos reservados tras su expulsión y disfrutaron de tratos de favor en prisión.


El director de cine Pedro Costa rodó en 1983 la película “El caso Almería” que podéis encontrar íntegra en youtube.

2 comentarios:

  1. No conocía la historia. No hace tanto tiempo de eso y camos de país moderno y civilizado dando lecciones...
    He dicho.

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